Archive for 29/02/2012

El ego y nuevamente el justo medio

29/02/2012

Algunos atacan ese concepto al extremo. Otros le dan prioridad. Es el resultado de una batalla al interior de los seres humanos.

Yo me pregunto ¿qué pasaría con un atleta que por falta de amor propio o desconfianza en sí mismo, saliera a una competencia sin convicción de que va a ganar? Igual también reflexiono en torno a tantas gentes que por defender su imagen y ocultar sus miserias pretenden exhibirse como las mejores de entre las demás.

El ego juega con los seres humanos a manera de un espejo con dos cristales anversos. Uno muestra la figura alterada del que pretende reflejarse como quisiera ser. Si es gordo y chaparro,  espera una imagen que  lo exhiba delgado y alto. El lado contrario, muestra a la persona de buen ver, pero que adolece de autoestima, achicada y hasta desagradable.


En el marco del justo medio, al ego debemos manejarlo como a un caballo brioso pura sangre, que tiende a desbocarse y que si no se sabe controlar, nos puede causar un accidente al punto de poner en riesgo la vida. En la equitación, quien no sabe llevar al animal a pasos en cadencia, esto es, ritmo siempre igual, pero mandando en previsión a otros que se deban considerar de manera de, o bajar la velocidad y reducir el paso de galope a solo trote, o bien, a de pronto acelerar y forzarlo al salto, fracasa.  Es un ejercicio muy difícil, peligroso pero fascinante. Esa misma cadencia en el plano de lo ecuestre, puede ser un buen ejemplo para tratar de aplicar a lo largo de nuestra vida. Si el ego nos desboca nos estrellamos, si por el contrario nos abandona, no avanzamos y siempre tendremos que resignarnos a la mediocridad por no alcanzar metas. Pero al ego, como al caballo, debemos manejarlo nosotros y cuidarnos mucho de que sea él quien nos domine.

Yo me debo preguntar ¿hasta qué punto gracias a mí ego he resultado valioso para mí mismo y los demás? o ¿hasta qué punto mi ego me ha destruido y ha dañado a los que me rodean?

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Poder: el peor enemigo del amor

28/02/2012

PODER: El peor enemigo del amor

Después de que una pareja inicia una relación, todo es nube rosa. En la medida que pasa el tiempo las personas continúan el proceso de conocerse, de gozarse y de crecer juntas. Se juran amor eterno pase lo que pase. Atraviesan  por momentos difíciles a veces, dispuestos a superar, e igual comparten las alegrías derivadas de sus esfuerzos mutuos. Pero en la medida que su amor aumenta, con ello también aparece un nubarrón que opaca a la nube descrita: se llama necesidad de poder o de domino que cada uno de los dos pretende ostentar por miedo a exponerse a una supuesta sumisión o falta de autonomía. Su humildad se viene abajo. El reconocimiento o reflexión alrededor del historial de cada uno, hace necesario hacer previsiones para que aquello en lo que cualquiera de los dos haya estado mal , ponga en estado de alerta y precisamente por ese amor que actúa como cimiento, se procura invitar a tomar nuevos rumbos que los alejen de persistir exponiéndose a lo que no es bueno. En muchas ocasiones, cualquiera de los dos revienta porque aunque a su interior reconoce que su compañero o compañera tiene razón, no se está dispuesto a aceptar señalamientos porque entonces piensa que su personalidad irá en detrimento y entonces se convertirá ya no en competidor, sino en rival.


Vienen entonces los resentimientos, los agravios, ese silencio sepulcral mientras el reencuentro y la búsqueda de soluciones no se da. Muchas veces la vanidad y el falso orgullo arrasan con todo aquello que hasta terceros observaban con alegría y quizá hasta con cierta envidia.

Cuando los miembros de una pareja rivalizan en lugar de conjugar  nuevos objetivos derivados de acuerdos que se esté seguro los llevará a la cima, aceptando lo sacrificios que eso significará, todo lo acumulado rico en afecto y lista de hermosas remembranzas, quedará convertido en cenizas y auto reproches. Llegará a imponerse la presencia de la soledad o la búsqueda del refugio en lo que terminará dañando más y con ello una tristeza que nunca sabremos superar. Cuando se conoce el amor y se vive, éste se hace eterno. Mi padre falleció en 1988. Estoy seguro que entre mis cenizas estará presente la melancolía que sigo sintiendo con respecto a su persona.

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Màs sobre el excursionismo

28/02/2012

Más sobre el excursionismo

Cuando se observa, antes de iniciar el camino, la cumbre del cerro o la montaña que se pretende alcanzar, da la impresión de que estamos a un paso de llegar a ella ¡qué va! Se inicia el trayecto sobre una superficie plana, alegre, que muestra ríos que la atraviesan y mientras tanto, el caminante siente sus ayudas (gorra, mochila, cantimplora, botas, etc.) a manera de implementos que nos distinguen y nos harían sujetos de desfilar con elegancia en una parada militar. Todos platicamos, nos reímos, bromeamos y bueno, “ya al rato llegamos ¡ja, ja, ja…!” De pronto, la planicie acaba y se convierte en suelo accidentado. Hondonadas, subidas agrestes, piso resbaloso, olores agrios, etc. Inicia el silencio, empiezan a doler los pies, aparecen raspones y tanto que cargábamos se multiplica en peso y acabamos odiándolo.


Bueno, hasta el agua que nos refrescaría se convierte en un estorbo. Esos con los que hacía un rato bromeábamos se convierten en nuestros peores enemigos. “Órale baboso, no te quedes atrás, mejor te hubieras quedado en tu casa…” Al interior, pensamos en su mamá, su abuela y hasta en el perico que guarda en la jaula de su casa. Lo peor: esa pinche cumbre que se antojaba tan cercana, o se vislumbra más lejana, y en ocasiones hasta desaparece. Y sí, a veces uno concluye “¿en qué lío me vine a meter?” Decidimos hacer un alto en el camino. Todos por separado tratamos de recuperar fuerzas. Aspiramos con profundidad y no falta quien decide regresar porque ya no puede. Otros, aún sabiendo que falta lo más difícil, exhiben su amor propio, siguen adelante, callados, pero en forma individual. Ya no comparten nada con los compañeros ¡Y cuidado que haga presencia la enemiga ampolla! Si nos quitamos los zapatos y la descubrimos, surge el terror, la idea del “lanzar la toalla” ¡qué lejos se imagina uno la tina del baño de la casa y el agua calientita! La cercanía se empieza a percibir y resurge el buen ánimo. Renace la conversación y el espíritu de equipo. A 20 o 30 metros, está a la vista el objetivo pero se presume imposible arribar al mismo, las fuerzas no dan para más. ¡Puff! finalmente alcanzado el objetivo todo es alegría. Se permanece en el lugar el tiempo suficiente para comer y disfrutar el paisaje que es en ese momento una propiedad privada para los conquistadores. El retorno es rápido, no se siente. Claro, una cosa es subir y otra bajar. Queda entonces el recuerdo de algo digno para comentar.

Todo lo anterior descrito, se asemeja mucho a la experiencia de escribir un libro.

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Carta Felipe Calderòn Hinojosa

26/02/2012

Carta a Felipe Calderòn Hinojosa

Respetable Señor Presidente:

Me dirijo a Usted como persona porque como Instituciòn Presidencial,  solo ha hecho de èsta, algo que siendo digno del mayor respeto, por su culpa, ahora la mayoría de los mexicanos tristemente la hacen sujeta de burla. Usted es el culpable. Pasarà a la historia como uno de los peores presidentes que ha tenido nuestro país. No estoy seguro que esta carta llegue a su poder, o porque sus allegados la escondan, o porque simple y sencillamente sus “múltiples” actividades no le permitan de pronto abrir su computadora y enfrentar lo que un mexicano màs le expone. Pero me alienta saber que muchos otros compatriotas, gracias a las redes sociales serán testigos de lo que aquí expongo.


Usted se autodefinió como el “Presidente del Empleo”. Prometiò acabar con la corrupción, con la inseguridad, la violencia, etc. ¿Pero sabe què? todo resultò en un bla, bla, bla…Hoy nuestra patria està al borde del caos.

Ahora mismo, mi empresa, fabricante de tubería de acero y que por muchos años surtió a PEMEX, CFE, CNA, a Saudi Arabia, etc. productos de altísima calidad y ¡vaya que competitivos! està a punto de quebrar. Màs de cien familias potosinas que dependen de esa fuente de trabajo desde los años ’70 y que es un patrimonio nacional, ya no tendrán dinero para llevar a su casa. Esa empresa, TUBESA, no obstante la corrupción en PEMEX y otras entidades, aùn sin vender, invirtió en serio, para siempre estar en la categoría de “última generación”. Jamàs hemos sido sujetos de reclamación alguna, por el contrario, se nos admira entre otras cosas, por ser honestos y no prestarnos a la avidez de las pandillas y de las mafias insertas en tantas dependencias como las anteriormente anotadas.

El pasado viernes enviamos a su atención copias de cartas destinadas a las cabezas de la Secretarìa de Economìa, de la Secretarìa de Energìa y de la Comisiòn Federal de Electricidad, haciéndoles ver que por la misma corrupción, hoy una empresa extranjera de Canadà concesionada, solo adquirirà productos similares de un monopolio llamado TUBACERO ¿Se imagina cuànto dinero de màs ha pagado el gobierno, de nuestros bolsillos, por no promover la competencia? ¿Cuàntos mexicanos por situaciones como esta, no han encontrado otro camino que el de la delincuencia? Ahora viene un nuevo gasoducto y tenga la seguridad que además de adquirir el concesionado solamente de TUBACERO acorde con las nuevas reglas relativas a “Contenido Nacional”, el resto lo importarà de otras partes ¡hasta de la India! a sabiendas que desde ese país como de otros como España, el “Dumping” es pràctica de cada dìa. Observe las estadísticas y gràficas con respecto a importaciones acero en forma de tubería que se han venido importando con el beneplácito de su gobierno. Son escandalosas.

¿Por què no acepta visitar nuestra planta y percatarse de lo anotado? ¿No le parece que esa es una obligación suya?

¡A pero no! Yo si tengo que leer diariamente las publicaciones demagógicas que publica la Presidencia de la Repùblica, vìa internet.

Estoy seguro que recibirè contestación suya, dentro de dos meses, diciéndome: “acuda con los responsables”. Mientras, el gasoducto ya estarà en proceso de construcción ¡Ironìas de la vida! ¿No?

Todo esto, dicho con todo respeto.

Lic. Antonio P. Peñalosa Àvila

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La tristeza

26/02/2012

La tristeza

No me cabe duda que los seres humanos nos comportamos a menudo como tantos niños que guardan en sus closets todo tipo de juguetes. Los màs recientes ya les resultan aburridos porque cuando apenas los recibieron, fue tanto el uso que hicieron de ellos que de pronto quedaron hartos y los mandaron al rincón castigados. Luego retoman alguno que en su momento resultò buen compañero y al reconocerlo y recordarlo lo vuelven a arropar, sin tener bien en cuenta que mientras estuvo rezagado se oxidò, sus baterìas le causaron corrosión y por lo mismo deciden mandarlo al basurero quedando solo de èl una especie de grato recuerdo pero al mismo tiempo, cierto resentimiento y desenfado. Segùn su dueño le fallò.


Pasa derivado de lo anterior que entonces esa persona se dice estar sola y triste porque piensa que lo que en su momento le causò satisfacción ya no “le atrae” como debiera y simplemente se deshace de ello, lo arroja a la basura y resultado: lo que tiene valor y sigue siendo útil, sustituyò a lo arrumbado, pero sentenciado a lo mismo que al segundo, y èste, posiblemente o será convertido en chatarra o alguien se decida a rescatarlo, renovarlo, cuidarlo, disfrutarlo y valorarlo.

A mì me sucede que cuando voy a prescindir de algo que en su momento tanto disfrutè, pero que por razones distintas debo desprenderme del mismo, siento mucha tristeza. Me causa un sentimiento de culpa y hasta me hace pensar que solo lo manipulè a mi antojo acorde a mis necesidades. Un sweeter, zapatos, sacos, camisas, etc.  Recièn estuve en Europa y quedè sorprendido y maravillado en una tienda donde se exhibìan muñecas muy viejas, pero con todo amor y ternura, hubo quien las rescatò y con gran orgullo las volvió a mostrar para su venta. Estoy seguro, que la señora al entregarla a un nuevo dueño a cambio de un buen dinero, sentía en el fondo una gran melancolìa. Y es que creo que también los juguetes sienten.

Triste ver la capacidad del hombre para destruir. Pero igual cuànto asusta a veces su capacidad para reconstruir lo que antes le estorbaba por ser vìctima de su avidez por el poder y la vanidad. La tristeza es una emoción que nos hace recapacitar en que un dìa somos ùtiles y otro estorbamos. Hace sufrir mucho.

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Conversaciòn con el Creador

26/02/2012

Conversación con el Creador

Yo tengo una muy buena amistad con DIOS. Somos algo asì como uña y mugre. Cuento con su telèfono directo de su oficina, el particular, su celular y dos extensiones del conmutador del cielo. Pero es dificil tomar contacto con Èl porque la verdad està muy ocupado y no me gusta ser impertinente. Otro problema es que nombrò como su Secretaria Privada a Teresa de Calcuta y aunque hace grandes esfuerzos, ya casi no escucha la pobrecita y se le olvidan los recados. San Pedro es una calamidad. Que si està en junta, atendiendo invitados especiales o recibiendo nuevos reclutas o, que se largò a echarse unos sopes y huaraches que luego le mandan de Mèxico. Ademàs, despuès de las regañadotas que le dan, se desquita mandàndonos lluvia y frìo segùn su estado de ànimo. Es bien neuròtico.


Con el Creador me identifiquè un dìa que lo encontrè caminando por los Viveros de Coyoacàn. Aunque ahì no se permite fumar, nos escondimos tras un àrbol y a darle al humo de un sabroso cigarro de tabaco obscuro. Ese dìa aclaramos las cosas y le dije “mira, asì como cada ser humano tiene  huellas digitales distintas a las de los demàs, es lògico que cada quien te identifique segùn sus sensibilidades. Sea musulman, judìo, catòlico, protestante, etc. Finalmente el mero chipocludo y ùnico eres tù y San se acabò.”  Estuvo de acuerdo y asì cerramos un buen convenio. Respeta mi libre albedrìo aunque a veces me regaña y en serio.

Hace unos dìas me llamò San Pedro y me dijo “deja de hacer lo que estès atendiendo porque el Patròn quiere hablar contigo, te lo paso”. Asì despuès del quiubo  ¿còmo estàs? ¿què onda? etc. ya màs en serio me advirtiò que me iba a meter en lìos en Mèxico. “Escribiste un libro que està muy cañon y a ver si no tienes que pelarte a otra parte porque ¡vaya que les echaste tierra a los Hèroes que segùn dicen les dieron patria! Luego, para acabarla de amolar, les echas porras a diestra y siniestra a los que me consta que esos sì se la jugaron por Mèxico. Pero fuiste muy baboso con el tìtulo. No debiste bautizarlo como “La Patria que No Rumbo al 2012″. Debiste titularlo como “Mèxico visto a travès del Cristal de una Lupa”. Ahora va a resultar que los que acuden a las librerìas van a pensar que es un manuscrito màs, oportunista, alrededor de las pròximas elecciones presidenciales.”

Yo le preguntè “bueno, en caso de que me pase algo ¿me das un espacio contigo?” Me contestò que por supuesto pero que antes le entrara al toro. Ya luego se mostrò impaciente porque estaba precupado por lo que pasaba en Siria y solo me expresò: “suerte matador no le saques”.

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El mexicano y el excursionismo

24/02/2012

El mexicano y el excursionismo

Yo viví una niñez y juventud que me hicieron muy feliz. Tuve un padre extraordinario que me regaló experiencias maravillosas. Era muy aficionado a caminar por el campo y alcanzar conmigo, según mi edad,  primero cimas de cerros como el San Miguel, el Tarumba, el Ajusco, etc. Recorrer las Lagunas de Zempoala, en aquéllas épocas limpias, transparentes, rodeadas de bosques, era una fiesta. Igual los dinámos. Ya más grande, me animó a alcanzar las alturas del Popocatepetl y luego las del Iztaccihuatl. ¡Lo logramos! Mi adorado señor ingeniero disfrutaba más observar mi emoción que el hermoso paisaje que desde dichos estadios nos conmovían. Estaba presente en nuestra mente y corazón José María Velasco. Muchas veces, el mejor regalo que uno mismo se da, es precisamente compartir con el ser amado aquello de lo cual nos ha derivado felicidad. El solo observar su sorpresa y placer, es algo que no se encuentra ni en la mejor joyería.


Cuando uno desde abajo, antes de iniciar el trayecto, observa la majestuosidad y la orografía del que nos invita a visitarlo, nos hace estremecer y preguntarnos ¿podré? A mi entonces mi papá me decía “ándele mijo, Usted puede y además recuerde que no está solo ¡disfrute!…” ¡Ah, cómo lo extraño y hoy particularmente me hace falta! Creo que en mi situación actual entonces me diría “siga adelante, encuentre nuevos horizontes y mientras tenga vida recuerde aquéllos retos que yo le enseñé a salvar….” Por supuesto que en eso estoy ¡qué caray, ja, ja..!

Platico lo anterior, porque anoche después de salir con mi Góngolo a caminar un rato por la noche, de pronto me percaté que muchos mexicanos se han quedado siempre al nivel del piso. No han tenido siquiera el real y honesto interés, así como el valor para lanzarse a algo que significa escalar. Están estáticos y resignados a un entorno sin variantes, ya aburrido, sucio, dominante y en ocasiones hasta esclavista. Dicen un día que buscarán nuevas cimas, que se renovarán, que capitalizarán para lograr vigencia y mucho, mucho más. Pero al día siguiente, ese buen propósito hace en menos de 24 horas ¡pum!, se desvaneció y acudieron nuevamente a refugiarse en su misma cueva. Si ayer hubiera repetido varias veces la misma vuelta que solo una vez hice con Góngolo, éste hasta me hubiera urgido a que lo regresara a casa a merendar y a que le diera sus galletas. Habría desperdiciado tiempo.

Yo invito a mis compatriotas a incursionar, a acercarse a cada rincón que nos cobija, a identificarlo y saber de su por qué. Los invito a observar a nuestra nación, pero no en la forma como se exhiben las cosas en tarjetas postales en las cuales figura solo lo aparente, lo atractivo. Rasquémosle a cada metro cuadrado de nuestra superficie y decidamos por nosotros mismos en donde estamos parados y busquemos aclaraciones en los libros de los veraces que han sabido respetarse a ellos mismos.

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