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Memorias de un jinete vs. Historia de México

31/05/2012

Cuando hago el recuento de tantas experiencias que me enseñó un caballo, además de incrementar mi amor por los equinos, reflexiono en relación a lo que es la vida. Viví triunfos, igual fracasos. Golpes y contusiones serias. La historia de México a veces ha sabido cabalgar, otras no.

Si de pronto nos ponemos a pensar en el papel que jugaron los caballos en la historia del mundo, llegamos a la conclusión de que sin ellos, el avanzar de la humanidad hubiera sido mucho más lento. Napoleón con sus ejércitos, conquistó a caballo recorriendo distancias desde Francia hasta Rusia muchas veces con inclemencias de tiempo brutales. Atila dominó con los mismos animales. Cortés arribó a la Gran Tenochtitlán probablemente a paso lento, mientras seguramente desde su cabalgadura disfrutaba del espectáculo espléndido significado en la gallardía de nuestros volcanes. Qué decir de Iturbide quien por cierto si en aquellas épocas ya hubieran existido olimpiadas, seguramente nos habría hecho brillar siempre con medallas de oro ¿Habría Cervantes escrito su maravillosa obra Don Quijote desplazándose a pié? Creo que no.

Hoy día, en mí persona existe mucha paz y alivio. He recuperado muchas energías, seguridad y cada día me siento más contento  conmigo mismo. Ya en el marco de la serenidad y una sabrosa soledad, écho mano de muchas evocaciones que me llevan a escribir sobre lo que ahora es mi meta principal: Historia de México y derivaciones de la misma reflejadas en la época actual. Siempre he sido asíduo a ilustrar haciendo referencia a lo que la equitación me enseñó. Es una actividad que da la impresión de un escaparate que nos permite descubrir el por qué del mundo. Cuando me ha ido mal, inmediatamente hago remembranzas de lo que no aprendí y por lo mismo hizo que un caballo me lanzara al piso y hasta me dejara en malas condiciones por un buen rato. Igual,  recuerdo cuando he alcanzado éxitos, que de alguna manera me hacen ver que en algunos momentos de mí vida un caballo fué mi maestro. Incluyo en mis memorias a tantos instructores y amigos que me enseñaron como empatar y convivir con esos nobles y hermosos animales. Así como ahora me doy cuenta de la riqueza que significa el cariño de tantos seres que me brindan su mano, sinceridad y apoyo, igual me pregunto ¿y qué será de tantos de antaño que  me aconsejaban, entrenaban, me regañaban, me toleraban, pero siempre denotando hacia mi persona afecto, fe y esperanzas?

Cuando desarrollé la histografía que ilustra el devenir de nuestro país según cada presidente que lo gobernó, volví a lo mismo. Los imaginé a cada uno de ellos montando un pura sangre, un alazán, un bello tordillo, algún cuarto de milla…que sé yo. Según su historial llegué a conclusiones que me hicieron imaginarlos como buenos jinetes o como otros que mientras no sabían ni asentarse en su albardón, tensar las bridas y alcanzar bien apoyados los estribos,  hacían que su caballo cabreolara y terminara desbocado y en ocasiones hasta arrastrando a aquel que en el trayecto terminaba destrozado.

La Historia de México muestra a un conjunto presidencial imaginario ecuestre, por demás irregular. Algunos diestros pero montando jamelgos flacos y chaparros. También otros vestidos muy elegantes a la usanza inglesa, sobre caballos altos, briosos y alegres pero que haciendo pareja hacían ver que la combinación hombre animal estaba desempatada y que en cualquier momento podrían haber causado una debacle entre los que los observaban. No faltaron aquellos que hasta en estado de embriaguez y sobre un asfalto liso pretendieron mostrar su hombría doblegando al animal con bocados que martirizaban su paladar y soportando el peso de sillas charras ostentosas para que quienes los observaban expresaran su admiración o miedo. O sea, pocas veces se dio la combinación perfecta entre caballo y el que lo dirigía.

La equitación entre otras cosas, obliga a la “cadencia”. Esto significa que el jinete concuerde con su compañero en un paso regular y acompasado. Es decir, mantener el ritmo siempre igual del paso corto, largo, el trote o el galope según manden las circunstancias y objetivos a alcanzar. Nuestro devenir presidencial, tristemente nos hace ver, que un día un señor de pronto un rato trotaba, luego inesperadamente se lanzaba al galope y con ello perdía el control. Entonces la bestia tomaba el mando y arrancaba a su antojo sin darse cuenta que ella y quien lo montaba terminarían finalmente estrellándose o en la profundidad de un precipicio. Así ha sido la Historia de nuestra nación: a paso irregular.

Recuerdo cuando mis padres me llevaban al circo y disfrutaba tanto el espectáculo de los caballos, me impresionaba como se movían a un mismo paso y no chocaban entre ellos. Quien los controlaba y exhibía, seguramente los había entrenado muy bien y los amaba.

Sería bueno que quien resulte presidente electo para el sexenio 2012-2018, se dé tiempo para asistir a un circo y platique con el entrenador de los caballos. Buenos consejos le daría para que aprenda a mantener a sus gobernados a paso en cadencia y alegre.

El hartazgo ante la “libertad de prensa” y asesinatos de periodistas

29/05/2012

Cuando vivimos etapas de tensiones no sentimos la fatiga, la adrenalina la domina. Una vez resueltos los problemas o alcanzados los objetivos, el cuerpo nos urge al descanso. Pero si lo buscado no se logró o duró solo un momento, nuestra mente y corazón no superan las angustias.

Ahora nuestro país pasa por momentos de mucha ansiedad e incertidumbres. Se siente un ambiente, espeso, maloliente, tenso y hasta diría yo en extremo agresívo. La indignación se hace cada vez más patente porque las gentes de cualquier nivel se sienten atrapadas y manipuladas. Revientan ante los medios, los jóvenes se muestran ávidos de poner un hasta aquí no obstante saberse impotentes porque no saben en quien confiar ni finalmente a quien acudir. Eso se significa en una bomba que de estallar, podría causar grandes tragedias.

Al sistema,  la Iglesia,  las mafias, etc. les urge que los mexicanos estemos ignorantes y desorientados para de esa forma extender su poder u ocultar perversidades e ineptitudes.

Recuerdo cuando hace pocos años, de pronto observé en un periódico la imagen de una cabeza cercenada. No daba crédito a mis 60 años en esos días, a lo observado. Sentí mi estómago revuelto y a punto de vomitar. Me preguntaba ¿qué pasa en nuestro país? ¿a qué más debemos estar prestos a esperar? Hoy en día, ya se hace común descubrir continuamente ilustraciones similares, mismas que ya no despiertan la atención. Pasan desapercibidas.

Pero igual, así como lo antes descrito, ya también es costumbre saber que a un periodista lo asesinan o lo tienen amenazado a él y hasta a su familia. No obstante, salen de sus casas cada día a trabajar pero ignorando si por la noche regresarán a convivir con los suyos ¡Y qué decir cuando su ética profesional y vocación los invitan a hablar con la verdad! Son personas finalmente atrapadas por mundos dantescos.

Muchas veces leo editoriales u observo caricaturas que denotan la sabiduría y sensibilidad de periodistas, escritores, observadores políticos, etc. que señalan, advierten, orientan. Triste cuando días después, respecto a cualquiera de dichas personas aparece una esquela con el tradicional “In Memoriam”.

Calderón ya a tal grado ha alcanzado un grado de pendejéz y soberbia, que pretende desde sus alturas hacernos creer que su camino en contra del crimen ha sido el adecuado y el que marcará las bases para una nación tranquila y en franca ruta al desarrollo ¿De verdad no se da cuenta que se engaña?  ¿Tampoco toma nota del número de víctimas sacrificadas inutilmente a lo largo de su sexenio, inluídas aquellas inmersas en el periodismo? ¿Qué “mensajes” o amenazas provendrán de la Secretaría de Gobernación o de mafias poderosas a efecto de que las redes periodísticas nacionales o extranjeras, se vean precisadas a acatar? ¿Mafias según nuestro presidente en vías de extinción?

¡50 mil muertos en menos de seis años! ¿cuántos inocentes? ¿cuàntos empeñados en su trabajo? ¿cuántos sacrificados porque estorban a la “buena imagen” de un gobierno incapaz y estúpido o a los intereses de aquellos que verdaderamente mandan en nuestra nación al punto de tenerla de rodillas? ¿qué nos deja este “Supremo Comandante del Ejército” por el que yo me arrepiento al haber votado por su persona?

No me imagino a periodistas sabedores que exponen sus vidas, involucrados en el peligro que en México entraña entre otras cosas: INFORMAR ¿Será que algún día esas personas alcancen la oportunidad de retirarse un rato a relajarse, convivir con los suyos en un marco de tranquilidad, alegría e ilusión por el día siguiente?

 

 

 

 

 

 

Un alto en el camino

29/05/2012

De pronto la vida nos pide un rato de descanso. Nos invita a relajarnos, a meditar. Me gusta salir a tomar un café y observar el verde y la puesta del sol que hace que las ardillas brillen. A un lado la historia, clases, conferencias, escribir…Grato evocar y sentir que el ser amado nos acompaña aunque sea solo en pensamiento.

Creo que la soledad debe ser maestra, pero no de tiempo completo. De pronto al atraparnos nos enseña muchas cosas, pero como buena profesora nos motiva luego a salir para aplicar lo que nos dejó de lección. Es un poco como la que nos urge a llevar a la práctica todo aquello que depuramos gracias a ella para compartirlo con nuestro entorno. En la práctica la vida nos obliga a convivir con tantos como nos rodean. No somos ermitaños.

Recuerdo cuando niño, algunas veces llevaba a mi padre mi libreta de calificaciones las cuales eran pésimas. Tanto lo adoraba que al mostrárselas reparaba en el dolor que le causaba y que a mí también me hacía sufrir. Me proponía mejorar y a la semana siguiente luego de un gran esfuerzo retornaba a casa ansioso de encontrar a mí papá y decirle “mira, he mejorado en parte porque te quiero mucho y deseo que con esto te des cuenta”.

Ahora mí vida ha cambiado mucho. Me asustaba retirarme de la vida profesional, pero más inquieto me hacía sentir el no saber a ciencia cierta que nuevos rumbos tomar. Finalmente decidí que lo mejor que podría hacer, era lo que antes no estaba al alcance de mis posibilidades, en este caso escribir y tratar de trascender de manera de regalarle a quien se interesara, mí opinión respecto a lo que yo considero ha sido la verdadera historia de México. Ahora me siento pleno. Gracias a esa soledad aprendí a ganar espacios que me permitieron descubrir facetas que mi propio yo desconocía. Mis clases, conferencias, nuevas amistades, más conocimientos, etc. me proporcionan muchas alegrías.  Resulta maravilloso el percatarse que cuando descubrimos más de nuestros potenciales y los actualizamos, lejos de hacernos más viejos, por el contrario, la vida nos enriquece y rejuvenece.

Esta tarde decidí no salir a tomar café, preferí plasmar este pensamiento para regalarlo a quien me lea.

Solo le pido a mi miss Chole, que ya me deje ir, porque quiero retornar al mundo y reencontrarme con alguien a quien por demás extraño para también a ella mostrarle mis nuevas notas.

Hasta luego, porque regreso a trabajar.

El significado de “Institución Presidencial”

28/05/2012

Tengo 65 años. Me sé joven, capaz y rico en experiencias. Desde niño, se me inculcó la clase de Civismo, la cual me permitió valorar los símbolos patrios de mi nación y aprendí a amarlos y respetarlos.  A esta fecha, los reponsables de la deformación del concepto “Institución Presidencial”, han sido los mismos que la han ostentado. Eso es muy grave.

Ayer, una vez más observando los periódicos, encuestas, críticas malsanas, denostaciones entre candidatos, en fín, todo lo que ocurre cada seis años en México cuando arriba ese circo llamado sexenal, de pronto reflexioné que estamos a la vuelta de la esquina que signifique la presencia de un nuevo presidente de México. Pero también, a la vista de las circunstancias, me preguntaba cual sería la conducta ciudadana alrededor de ese nuevo personaje que durante seis años dejará de serlo para constituirse en representante de la “Insitución Presidencial”.

En mi caso, en una carta abierta que exhibí en forma de blog y luego por twuitter, le reclamé al presidente Calderón haciéndole ver que me dirigía a él como persona, porque como “Institución Presidencial” había causado que la misma quedara por los suelos.

Hasta la salida del presidente Zedillo, México a veces hasta a regañadientes mostraba respeto a su presidente. Igual pasó con Salinas, de la Madrid. No con respecto a López Portillo y menos en torno a la imagen de Luis Echeverría.

Si somos objetivos, tendremos que reconocer que a esta fecha, entre los actuales candidatos, por sus pobres características, sus acciónes están más orientadas a polarizar a la nación en lugar de presentar propuestas contundentes que nos hagan abrigar esperanzas hacia la posibilidad de un México nuevo pero apenas naciente. Se hará urgente que el éxito derive no solo de la acción del que nos gobierne, sino también del esfuerzo, amor por nuestro entorno y conciencia de que los resultados serán a largo plazo y de los cuales ya no seremos testigos. Me asusta pensar qué podría suceder en el país a partir de esta fecha y hasta el primero de Julio. Siento que el estudiantado está tomando mucha fuerza, pero también observo que sus demandas denotan una especie de  “en contra de todo y a favor de nada”. Tienen razón. La anacronía de nuestras leyes electorales no abren espacios a alternativas más allá de candidaturas oficiales significadas en partidos que ya nos llevaron al hartazgo. Pero ¿qué va a suceder a nivel nacional si luego de los sufragios, encontramos que los resultados terminaron apretados, sujetos de dudas o irritantes? Me temo entonces que entre entre Julio y hasta el 1 de Diciembre de 2012, México se pueda convertir en un infierno. Sería terrible un panorama que mostrara a mexicanos vs, mexicanos ¿Cómo entonces se acomodaría en la silla presidencial el nuevo? Seguramente algunos le denostarían, otros le brindarían apoyo, pero otros también le odiarían ¿Y mientras tanto, la “Institución Presidencial” qué?

Los mexicanos tenemos un gran defecto. Somos muy atenidos y una buena mayoría siente que todo lo merece a cambio de no hacer a su capacidad el esfuerzo necesario a titulo personal, así sea depositar en un bote de basura lo que quedó de un elote. Criticamos todo y por todo. No sabemos entender que el tiempo es factor importantísimo para que las cosas se den, como las plantas, regándolas, cuidándolas y a sabiendas que una semilla tarda un buen rato en germinar.

Yo espero y le pido a DIOS nos ilumine. Que nos regale paciencia, tolerancia, fe y sobre todo  esa convicción que siginifique el que cada mexicano sea cívico, respetuoso y cuide que su personalidad no sea sujeta de que cualquiera  la deforme. Para creer en uno mismo, es importante plantearnos retos, pero que sean siempre factibles y positivos para que coadyuven a favor de esa sociedad a la que pertenecemos.

Tengo que confesar que a esta fecha no sé por quien votar. Ninguno de los tres me inspira confianza. Solo me atrae Quadri pero lo encuentro muy lejano. Quizá mi voto a su favor sea uno menos en apoyo al resto.

De lo que sí estoy seguro es que si López Obrador alcanzara la presidencia, aún contra toda mi voluntad, al momento de estrecharle la mano le diría con el mayor de los respetos: “Estoy a sus ordenes señor presidente y cuente con todo mi apoyo”. Me estaría dirigiendo a la “Institución Presidencial”. Eso por favor, NO LO OLVIDEMOS

Entrevista a un aspirante a conseguir chamba

26/05/2012

Se acercó mi secretaria. Me dijo que la persona ya estaba presente. Le pedí le ofreciera un café mientras terminaba una llamada telefónica y que luego de inmediato lo atendería. Ya su expediente se encontraba sobre mi escritorio

Al ingresar a mi oficina lo encontré muy bien vestido portando un traje seguramente hecho a mano, corbata muy fina, camisa impecable, calcetines de lana y zapatos limpios y de buena calidad. No me gustó su forma de estrechar la mano. Tampoco su evasión a mirar de frente. Pretendía proponerle sentarse en un sillón de mi sala, sin embargo sin consultar, se sentó en una de las sillas al frente de mi escritorio y me percaté que trataba de huzmear documentos que sobre él se encontraban. Observaba todo a su alrededor prestando especial atención a lo que le parecía caro y valioso. Inicié la conversación agradeciéndole su presencia a mi demanda para encontrarnos. Solo contestó “estoy a sus ordenes”.

Inicié la plática haciéndole saber que el puesto a ocupar, derivaba de que quien estaba a cargo del mismo, estaba presto a retirarse y que además la empresa no estaba satisfecha de sus resultados. No me preguntó siquiera “¿por qué?” solo asintió que con él mí compañía saldría adelante en razón de sus experiencias, conocimientos y por mucho. Yo entonces le pregunté si él estaba al tanto de las características de la industria a la que pertenecía nuestro negocio. Me hizo saber que en detalle no, pero que suponía que cualquier sector empresarial finalmente vive dificultades similares a otros más. Yo entonces le advertí que en nuestro caso no era así. Que la empresa a mi cargo era por demás sui géneris y distaba mucho de que su problemática resultara similar a las de otras. De ahí mi insistencia “necesitamos a alguien que verdaderamente esté claro y consciente de las dificultades y retos que en nuestro caso debemos enfrentar. No se trata de un “ a ver si puedo “, más bien requerimos a alguien que inclusive sepa más que nosotros mismos”. Guardó silencio, como que se mostraba dubitatívo y molesto. Se removía en su silla y prefirió orientar su mirada al horizonte a través de uno de los ventanales. Luego volteó su cabeza hacía mi persona y me lanzó un “bueno ¿y por qué entonces me citó Usted?”. Le hice ver que su curriculum, además de ser demasiado extenso y por lo mismo difícil de leer y entender, al yo hacerlo encontré algunos capítulos del mismo que me parecieron interesantes y por lo mismo quería profundizar con él mismo respecto a ellos. Aproveché para preguntarle el por qué al inicio del mismo había anotado a manera de título y a mayúsculas grandes,  cerradas y negreadas “URGENTE”. Me dijo que por una simple y sencilla razón. Porque no había una persona además de él para que nuestra compañía pudiera salir adelante.

Procedí entonces a abrir su expediente, que además de incluir su resumen, ya contenía también las opiniones que había solicitado de despachos externos y de mis más allegados. Con mucho cuidado y respeto le expresé que en general, los que habían observado lo anotado lo calificaban como no recomendable. Sin embargo también le hice ver que quien finalmente tomaría la decisión final sería yo y por lo mismo asumiría cualquier responsabilidad, caso decidirme por su contratación.

Yo ya había de antemano marcado con plumón las dudas me habían asaltado. La primera: “Usted se dice economista, pero no hace referencia a su tésis profesional ni a su título. También observo que estuvo en la UNAM catorce años, eso ¿a qué se debe?” Respondió: “ a mi vocación política. En dicha institución hice todos mis esfuerzos por concientizar al alumnado en relación a luchar en contra del régimen que nos abruma” Me cuidé mucho de expresar la palabra “grillo” lo cual confieso, me costó trabajo. Preferí entonces continuar consultando sobre si había llevado los resultados de su carrera a la práctica. Su contestación fue un NO rotundo. “Y bien ¿qué hizo mientras tanto” Respondió “una labor social a favor de las clases pobres y desamparadas. Esa es mi verdadera vocación y seguiré con ella hasta el fín de mi vida”. Se envalentonó y me retó al decirme “ustedes los de la clase burguesa no han terminado de entender que solo por la vía de la izquierda México saldrá adelante. Tienen terror a perder sus grandes privilegios y no se dan cuenta que nuestros desarrapados son los que coadyuvan a cambio de nada a engrosar sus fortunas”. Yo prudente le cuestioné “¿usted se considera uno de esos desarrapados? ¿no se ha percatado que por la forma de manipularlos solo los ha llevado a más polarización en nuestro país al punto de ese odio que sembró entre compatriotas en el 2006? Muchos de ellos señor, ahora lo detestan. No olvidan que su arrogancia y prepotencia los llevó a perder sus trabajos y a ensartarse en más desgracias. Ahora, a sabiendas de que muchos de ellos ya no lo quieren, trata de promover amor, perdón, pero además, ahora no puede ocultar que tantos que colaboraron con Usted resultaron verdaderos rufianes, ambiciosos, inéptos, mentirosos y demagogos ¿no es así?” Se le veía furioso e impotente para contestar. Se levantó de la silla y solo vomitó “si hubiera sabido de qué iba a tratar esta entrevista, no habrìa perdido el tiempo”. Yo en cambio tranquilo le ofrecí “mire, si después del 1 de Julio no resulta electo, lo invito a trabajar conmigo. Se encontrará con grandes sorpresas. La principal: el mundo no es como Usted lo imagina. Reconciliese con su persona y aprenderá que existen muchas formas de engrandecer un país, sin necesidad de resaltar. Haga a un lado esa necesidad de reconocimiento que tanto lo atormenta”.

Luego de abandonar mi oficina, le devolví a mi secretaria el expediente con la instrucción de que lo dejara en pendientes. La solapa dice: Andrés Manuel López Obrador.

PRI vs. PRD

25/05/2012

A mis 65 años de edad, nunca había vivido un ambiente de tanta ansiedad y efervecencia en México en relación a una sucesión presidencial. Si tuviéramos buenos candidatos, eso sería magnífico. Pero es tal la pobreza que suman los tres principales, que me temo estamos sentenciados a un sexenio 2012-2018 de miseria y cada día más violencia.

A partir del arribo de Luis Echeverría Álvarez en 1970, el PRI inició su decadencia. Fue tal el daño que causó a la nación, que sus sucesores hasta Ernesto Zedillo, no tuvieron tiempo ni herramientas suficientes como para corregir el rumbo del país. Luego, con el inicio del año 2000 y hasta esta fecha, con el PAN México está al punto de la debacle. Si a eso agregamos una ley anacrónica en materia electoral, hoy la mayoría de la población solo tiene espacios para votar por solo cualquiera de tres candidatos, en este caso a mi juicio, incompetentes, demagogos y con cero potencial como para dar nuevo impulso a México. Así de grave están las perspectivas para el sexenio 2012-2018.

Ahora bien, debemos de asumir que cuando surgió el PRD, dicho partido lo constituía principalmente un grupo de expriistas resentidos a los que se fueron agregando oportunistas que solo buscaban encontrar espacios para simple y sencillamente hacerse de dinero y un poder que en proporción a sus reales capacidades, resultaría del todo nefasto. Yo a esta fecha me siento verdaderamente confuso y hasta angustiado, porque no sé que decisión tomar a la hora de emitir mi voto el próximo 1 de Julio. Por supuesto que no lo haría a favor del PAN. Doce años en su gestión costaron a nuestra patria enormes descalabros, entre otros, además de ineptitud e insensiblidad para gobernar, un crecimiento en proporciones geométricas en términos de corrupción, violencia, falta de empleos y con ello, crecimiento alarmante en la delincuencia.

Respecto al PRD, debo confesar que mi memoria no es corta. Pasaron muchas cosas mientras AMLO actuaba como jefe de gobierno en la ciudad de México. Ejs.: René Bejarano, complice con su esposa quien a los ojos de los televidentes llenaba portafolios con fajos de dinero que resultaban insuficientes, al punto de tener que guardar el resto en los bolsillos de su saco y pantalones. Luego, un Secretario de Finanzas de su gobierno que según decía el propio AMLO, desconocía de sus ausencias cuando aquel se largaba a Las Vegas seguramente a apostar dinero proveniente de nuestros propios recursos. No me imagino cuánto dinero costó a López Obrador y de donde provino, cuando en los medios que ahora tanto critica,  por varios años echaba diariamente mano de tiempos para sus famosas conferencias de prensa que muchas personas se veían precisadas a observar. Paralelamente muchos de sus partidiarios por no decirles secuaces, en posiciones importantes, gubernaturas, Cámara de Diputados, de Senadores, presidencias municipales, etc., además de prepotentes y agresívos, ponían contra la pared a cualquiera que se les pusiera enfrente. Tenía que suceder, el propio Cuauhtemoc Cárdenas optó por hacerse a un lado y deslindarse con elegancia de todo ese tipo de palurdos.

Lo peor y más dramático se dió cuando luego de las elecciones de 2006, nuestra nación estuvo al borde del caos. Cierres de avenidas, acarreados, graves polarizaciones entre nuestros compatriotas y el gran peligro de que mientras los apoyadores de ese imbécil, principalmente personas ignorantes que habían perdido sus trabajos por todo lo anterior, la sucesión presidencial estuvo a punto de no llevarse a cabo, lo que hubiera significado el desquiciamiento total en todo el país. En resumen: AMLO sí es un peligro para México. Pero más riesgoso aún el hecho de que el tercero de la terna, EPN, también se observa muy verde como para poder confiar en él ante un panorama que en seis años puede resultar catastrófico. Estámos a 40 días de las elecciones y obligados a un menú que no ofrece alternativas y que incluye platillos que hasta podrían resultar tóxicos.

Trato de escuchar y me ocupo de preguntar a los jóvenes cual es su opinión al respecto. La mayoría contesta: “los jóvenes simplemente estamos hartos de lo actual. No nos sentiríamos bien si anulamos nuestro voto, pero por otros lado, tampoco queremos nuevamente a un PRI”. Eso me pone a pensar y luego me hace preguntarme “¿Y si el electo fuera AMLO?

De su juventud, depende el futuro de México. Ahora está irritada y con razón

25/05/2012

Siendo maestro en la Facultad de Economía en la UNAM, muchas veces me preguntaba: ¿He venido a enseñar o a aprender? Hoy nuestros jóvenes son más transparentes, nobles, analíticos y libres de ataduras. Si AMLO piensa que los va a “usar”, está por demás equivocado. Éste último, además de oportunista, es imbécil.

Tengo que reconocer que luego de lo que se suscitó hace algunos días en la Universidad Iberoamericana, me negué rotundamente a suponer que dicho movimiento derivara de jóvenes que en su mayoría provienen de una clase media alta y que por lo mismo, distan mucho de estar de acuerdo con lo que el PRD significa. Además, es importante señalar que la calidad académica de dicha institución puede calificarse de excelencia. Ahora bien, esto no excluye a estudiantes de otras universidades públicas como la UNAM, la UAM,  el IPN, etc. en las cuales también los alumnos independientemente de su posición social, no pierden de vista sus objetivos y muchas veces a base de grandes esfuerzos y limtaciones, logran alcanzar la meta que se han fijado. En resumen: admiro la honestidad y me conmueve el romanticismo de tantos muchachos dispuestos y ahora sí tajantes en su decisión de manifestar un ¡ya basta!

Recuerdo con mucho cariño a un alumno mío hace muchos años cuando llegué a dar la primera clase correspondiente al semestre que corría. Estaba sentado al fondo del salón, su postura era retadora, fumaba, barba larga y cabello igual. No sé por qué razón me cayó en gracia y decidí  acercarme a él para pedirle un cigarrillo de los que fumaba. De esos fuertes y apestosos. Se sorprendió, más cuando lo invité a compartirlo con él pero fuera del salón. Salimos al pasillo, platicamos un poco y bromeando le manifesté: “se parece Usted a Trucutú”. “¡órale maestro! ¿qué así nos llevamos? Le dije “¿y por qué no, si de antemano nos hacemos amigos? Creo que Usted también me puede enseñar muchas cosas”. Agregué “por cierto, no lo quiero ver sentadote hasta atrás. Lo quiero siente frente a mí y cuidado si no  estudia porque lo saco de mí clase” Fue pasando el tiempo y efectivamente noté de su parte interés, mucha inteligencia y en el fondo un algo que me inspiraba mucha ternura.

Recuerdo que mi aula albergaba a 63 alumnos, de diversas clases sociales. Muchas mujeres. No faltó alguna de ellas que me quiso alertar diciéndome que tuviera cuidado según élla porque ese “malandrín” formaba parte del Comité de Lucha derivado del ’68.

Una tarde, al concluir mi exposición, lo llamé y lo invité a cenar. Se quedó boquiabierto pero aceptó. Pasamos una tarde noche que me resultó fascinante. Me habló de sus ilusiones, frustraciones, tristezas, resentimientos familiares, pobreza,  es decir: de toda su vida. Cuando salimos a esperar que sacaran mí automóvil, le ofrecí un aventón a su casa. Vivía en la Colonia Obrera. Esa noche por primra ocasión, le puse mi mano sobre su hombro.

A la siguiente clase pensé que estaba ausente. No me dí cuenta que ahí se encontraba pero afeitado y con el pelo corto y a su capacidad bien vestido. Al final del curso, obtuvo la mejor calificación.

Todo esto lo platico porque esa es una buena lección para nosotros los adultos. Si a un estudiante le bridamos cariño, comprensión, respeto y sacrificio al esnseñarle, el mismo terminará regalándonos grandes lecciones. Debemos y nos conviene escucharlos.