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México vasallo

24/05/2012

Esta mañana, al iniciar a dar contestación a artículos publicados por prensas nacionales e internacionales, encontré uno que me llamó mucho la atención que se refiere a la “cultura” del vasallaje mexicano, escrito por una espléndida historiadora del Colegio de México. Se trata de la Doctora Romana Falcón Vega.

Lo único malo de esto está en el hecho de que su análisis abarca solamente los siglos XIX y XX, esto es que no se toma en cuenta que el real origen de esa gran desgracia, proviene a partir del momento en que España sentó sus reales en América. Fernando VII quien fue el último monarca encargado de aplastar a nuestra sociedad de aquellas épocas, por cierto hijo de Carlos IV, quizá el peor rey de la península Ibérica, ordenaba por conducto de la Santa Inquisición el que por ningún motivo se otorgara educación a los nuestros. Para él eramos una especie de animales que solo servíamos para colaborar en el enriquecimiento de esa madre patria que a mí juicio, más que ello, significó madrastra mala. Muy pocos casos existen en lo anales de esas épocas que den testimonio de rebeldías a semejantes imposiciones, caso Sor Juana Inés de la Cruz, quien desde un claustro y a escondidas, escribió una obra de la cual la maldita Iglesia hizo que un 90 por ciento de la misma quedara constituida en cenizas. No educación, por tanto, igual a vasallaje.

Luego de las intentonas independentistas que nunca dieron resultado hasta la aparición de Agustín de Iturbide, el pueblo seguía siendo un vasallo, rendido a la voluntad de personajes mesiánicos como Hidalgo y Morelos, a los cuales tampoco les convenía la presencia de una población pensante. Aliados con la imagen de la Virgen de Guadalupe promovieron fanatismos que durante once años, a partir de 1810, solo dieron por resultado sangre, miseria, muertes y más y más desgracias. Los mismos curas de pronto portaban una sotana que luego cambiaban por un uniforme engalanado de condecoraciones y entre que se cambiaban de ropajes, aprovechaban para hacer uso de mujeres que por respeto a su dignidad se entregaban a dichos malsanos para satisfacer sus apetitos sexuales. Entonces la Iglesia asociada con los hacendados obtenía grandes riquezas para lo cual era urgente que la población vasalla persistiera y se acrecentara.

Iturbide también tuvo vasallos. Los mismos falsos que le exigieron ser emperador y que luego terminaron traicionándolo para llevarlo finalmente, no a su fusilamiento, sino a su asesinato.

Un vasallo espeluznante fue el el constituido por una alta sociedad falsa, insensible, cobarde e hipócrita que se rindió a lo largo de muchos años a los caprichos de Santa Anna. Vasallos que   a cambio de canonjías aplaudían el desmembramiento de casi el 50 por ciento de nuestro territorio que fue a parar a manos de USA. Véase: por más de trecientos años como Nueva España luego sumados hasta 1853, el vasallaje era parte de los usos y costumbres de nuestra nación. Educación: cero.

De entre Santa Anna y Don Porfirio, además de éste último, también Juárez fue vasallo. A cambio del apoyo norteamericano, no tuvo empacho vía el tratado McLane-Ocampo, en poner a disposición de los norteamericanos Baja California, Sonora y la concesión del libre paso de aquellos por nuestra frontera al norte y por el Istmo de Tehuantepec. Lincoln nos salvó de tal fechoría al plantear un ¡ya basta! a su congreso en razón de su avidez por más territorio de nuestra nación. Don Porfirio ¿Vasallo de los ingleses y los yanquis? Por supuesto que sí.

Y luego la tan pregonada y estúpida “Revolución Mexicana”. Entonces la plebe vasalla de personajes que debieran causarnos vergüenza ¿No fue un buen número de pobrecitos vasallo de Zapata, Villa, Obregón, Calles y dos más nombrados al gusto de ese último?

A esta fecha nuestro país sigue siendo país inmerso en la cultura del vasallismo. Esa falta de educación que nos es indispensable, hace que estemos en manos de partidos políticos, de gobernantes sin escrúpulos e inéptos, de una Iglesia que nos domina y de una extranjerización que está acabando con todo aquello que por falta de conciencia de nacionalidad, veremos a la vuelta de la esquina perdido ¿Seguirá México vasallo? Sí, por supuesto. A falta de escuelas y de una buena infraestructura educacional, México cada día más, se acerca al caos y a la ruina.

 

 

 

 

Si hoy viviera José Vasconcelos

23/05/2012

Estrafalario, locuaz, romático, por demás irascible. Según él, adonis y lo mejor que DIOS había regalado al mundo.  Debió haber sido muy simpático. Igual sensible, agresívo y no se detenía ante nada. No osbtante las épocas violentas en qué vivió, la sociedad intelectual lo admiraba. Murió por tisteza y frustración.

Dicho personaje me apasiona. Era auténtico y por demás selectivo. Odiaba a los “gañanes” y “patanes” de las clases bajas. Decía de ellos que eran seres putrefactos, perversos, opotunistas que atrapaban a mujeres que en su desdicha, buscaban su compañía a fin de no sentirse solas. No recuerdo en cual de los libros que leí respecto a su persona, hacía referencia a un refrán de su inventiva que compartía con sus amigos cercanos:  “las mujeres en la mierda, son como los toros. Tienen la querencia de las tablas”. De ahí que muchas damas de la alta sociedad se apasionaran por su encanto y buscaran acercarse a él. Irónico como era,  antes las observaba de arriba a abajo. Se sabía sultan, pero las condicionaba a que fueran cultas y educadas.

Tenìa gran amistad con Adolfo de la Huerta, siendo éste último hombre muy cercano a Álvaro Obregón y cada vez que se encontraban, Vasconcelos le insistía a Fito: “convence a tu jefe para que me de los recursos necesarios que me lleven a salvar a México de esta revolución corrupta y majadera. Que me dé apoyos para que México se engrandezca gracias a un marco educativo que haga a nuestra nación sensible y pensante respecto a sus orígenes y valores”. De la Huerta simpatizaba con su idea, pero sabía que Obregón tenía otras metas, entre ellas, la más urgente: el reconocimiento a su gobierno por parte de USA. De manera que hablar de educación con aquel luego manco, era igual a enfrentar topes contra la pared sin ningún resultado. Ya siendo Álvaro presidente constitucional, envió a de la Huerta a Washington creyendo que con su intervención su objetivo se alcanzaría. Fracasó don Fito y no solo rompió relaciones de amistad con quien fuera su jefe, sino que terminó  revelándose pero su fracaso resultó contundente.

Hubo un pacto entre Obregón y Calles: el de la alternancia en el poder. Algo así como ahora vas tú en mi lugar, pero al final de tu administración me dejas la silla presidencial calientita para que la vuelva a ocupar yo. Finalmente, antes de repetir Obregón como presidente, éste fue asesinado, seguramente por Calles en complicidad con la Iglesia. Se convocaron a nuevas elecciones y Calles resultó el ganador de forma por demás custionable. Pensó este último que nombrando a Vanconcelos como rector de la universidad, aquel se daría por satisfecho. No fue así. Surgió un movimiento anticallista encabezado por don José que fue reprimido y ahí empezó el declive de ese ser tan mágico. Por dignidad no asumió esa rectoría que tanto había anhelado y tanto bien hubiera hecho a una nación una vez más tan compulsa y en medio de la obscuridad educativa.

Cuento lo anterior porque ahora me pregunto “¿qué opinaría Vaconcelos de nuestra nación actual en materia educativa?” “¿qué podría esperar de los planes al respecto de nuestros candidatos presidenciales?” De una cosa estoy seguro. Que luego de hablar con ellos, preguntaría qué línea del metro tomar para acercarse al árbol de la noche triste. Y así como se cobijó en él Cortés, seguramente ese hombre habría hecho lo mismo.

 

 

 

Esos nuevos panoramas que uno ni imagina

22/05/2012

Yo tengo a mí propio DIOS. Sé que es el mismo de todos. Sólo existe un Ser Superior que está a la disposición de quien lo busque. Séase judío, católico, musulmán, protestante, que sé yo. Pero creo que así como no existe una sola huella digital similar entre los seres humanos, no existe un solo DIOS igual, según lo identifiquemos.

Esta mañana después de varios meses, por alguna razón desperté sintiéndome feliz. No me explicaba el por qué pero me entregué a esa emoción y la disfruté hasta sintiéndola mágica. Pasé un estupendo fín de semana que me reconfortó y me hizo renacer muchas ilusiones. Hasta apagué la radio y decidí escuchar música que hacía mucho no reparaba en ella. Antes de dedicarme a escribir, realicé mis labores cotidianas y al sacar la basura, esos amigos del camión de todos los días me decían “patrón ¡qué gusto de verlo tan alegre y nuevo!” Fuí al banco, de regreso me pasé a tomar mi cafecito, disfruté de un sol maravilloso y ya luego a talachearle en mí trabajo actual: escribir, preparar mis clases, revisar mi agenda de la semana, y bueno, me pregunté: “¿Qué me pasa?” La respuesta fue muy simple: “estás rodeado de gente buena, sincera, valiosa, decente y que te ama”.

Ese día de ayer visitando el Centro Histórico de la ciudad, con una persona culta, experta en historia, grata, alegre y siempre entusiasta, cuando estábamos en la Alameda observando a los globeros, el Palacio de Bellas Artes, las ya pocas estatuas obras de arte que ahí todavía se encuentran, etc. me hicieron comentar con ella que no entendía como nuestro país que ha tenido todo para ser feliz haya podido sufrir tanto a lo largo de su historia. Estuvo de acuerdo conmigo y asintiendo expresó “simple y sencillamente porque de pronto México ha preferido vivir más en el sufrimiento que en la alegría que DIOS le ha ofrecido y que se ha negado a aceptar”.

Lo anterior me puso muy pensativo y a la hora de comer le dije: “tienes razón. Ahora que veníamos caminando de la Alameda a este lugar, de pronto respasé cada uno de los capítulos de nuestra historia y encuentro que efectivamente ya luego de que México alcanzó su independencia, no solo no la supo disfrutar sino que por el contrario, a partir de ese momento y hasta ahora, en una balanza pesan más los sufrimientos de los que nuestra nación ha sido víctima en comparación con sus cortas etapas de alegría” Se puso pensativa y agregó “¿sabes cuántas veces nuestra patria tuvo a su disposición una charola de plata que terminó pateando para regresar una vez más más a eso que ya tantos descalabros le había causado?” Aparecieron ejemplos, luego de la etapa virreinal, que significó martirio por más de trecientos años, once años de debacles, muertes, miserias, sangre, etc. hasta 1821 cuando se alcanzó la independencia. Después una patria agredida y violada a ojos de todo el mundo con Santa Anna. De ahí seguiría un periodo de violencia y odios entre mexicanos conservadores y liberales que llenaron nuevamente de tragedias a nuestro país. Màs tarde una revolución en la que mientras nos saqueaban los extranjeros, las hordas ignorantes seguían a ciegas al matadero a quienes los caciques de esas épocas no sentían sentimiento alguno a cambio de ambiciones de poder malsanas, representadas por gentes como Zapata, Villa, Obregón y Calles principalmente.

Muy pocos han sido los momentos en que nuestro México ha sido un país alegre y despreocupado. No sabemos que nuevas cosas vayan a suceder. Pero le pido a mi DIOS que nos proteja porque el futuro significado en el sexenio 2012-2018, puede tenernos reservado otro rato muy amargo.

Me hizo al final un solo comentario: “ si México regresa a lo que tanto le dañó y no busca mejor el refugio que lo abrigue, retornará a un muy mal camino”. Espero que no suceda y con esta felicidad que ahora siento, pueda hacer algo a favor de mí adorada patria

Un poco del México de mis recuerdos

21/05/2012

Objetivo 20 de Mayo, 2012: tomar muy temprano el metro. Alcanzar el Centro Histórico para desayunar en un café de chinos. Salir a caminar por sus calles y avenidas. Poca gente, todas alegres y tranquilas. Paz  recuerdos y nostalgias.

“Mira, ahí mi abuelo y mi padre compraban sus casimires. Se sigue llamando la Casa Cuesta. Si hablara, bien nos platicaría de tantas cosas que a lo largo de su vida ha vivido y obervado”. “¿Y qué me dices de la casa Boker? Yo de niña acompañaba a mi padre, fanático de la carpintería, a comprar herramientas, clavos, tornillos, lijas y tantas cosas más, mientras con su dueño tomaba café y yo me metía a urgar entre sus anaqueles. El señor me obsequiaba dulces y me hacía el juego del “caballito”. A unos cuantos metros el impresionante edificio del Banco Nacional de México quien alguna vez publicó un libro bellísimo, del cual tengo un volumen que me obsequió Agustín F. Legorreta, titulado “Memorias de un Viejo Palacio”. “Vamos a ver si todavía está en su lugar la rana de los limpiabotas que se encontraba en las afueras de BANCOMER”. Le dije “no, ya no está. Ve tu a saber si la destruyeron o se la llevó alguien a su jardín particular”.

“¿Qué te parece si nos acercamos al Palacio de Iturbide?” Le contestè “sí, pero en el camino, nos detenemos en La Profesa y nos deleitamos con la obra de Tolsá?” Y así seguimos caminando. Nos detuvimos a disfrutar de un café en una calle cerrada con mesas al exterior y de pronto estalló en carcajadas cuando luego de reflexionar me comentó “¿te imaginas lo que pasaría aquí en el centro si de pronto resucitaran todos aquellos que figuran con sus nombres para ser recordados según cada avenida?” “Si, le dije, se agarrarían a puñetazos y todos los que aquí estamos saldríamos despavoridos” Y es cierto, Francisco I. Madero buscaría a Carranza para juntos ir a apedrear Palacio Nacional por la forma como se ha venido aplicando la Constitución del ’17. De paso Carranza le dejaría un recadito al presidente mentándole la madre por seguir recordando como héroes a Zapata, Obregón y a Calles. Y si entre los vendedores ambulantes apareciera Villa, seguro que éste convocaría a sus cuates para decirles “miren, ese desgraciado de Carranza, aliado con Obregón y Calles fue el que me rompió el hocico”.

Llegamos a 16 de Septiembre, viendo con tristeza que el restaurante Prendes ya no existe y me hizo ver que con su desaparición habían quedado sepultados tantos testimonios del devenir de nuestra historia a partir de que dicho restaurante se creó. Ademàs agregó, esta pinche avenida debería llamarse 27 de Septiembre, porque fue en esa fecha en que entró triunfante a México el Ejercito Trigarante luego de que Iturbide logró nuestra independencia. Me pidió “invitame unos churritos de esos de El Moro”.

Seguimos al mercado de San Juan y claro, nos quitábamos las palabras cuando ella o yo sacábamos a a luz anécdotas de cuando de niños acompañábamos a nuestros padres a comprar tantas y tantas viandas que todavía ofrecen descendientes de los fundadores de los puestos a su interior. De ahí al Barrio Chino y por supuesto el recuerdo de lo que había sido la estación de la XEW de la cual surgieron Pedro Vargas, Lara, Cri Cri, Tomás Perrín, Arturo de Córdova, Don Guillermo Vela, María Victoria, las hermanas Landín, León Michel, y tantos y tantos inmortales.

Luego de comer un rico cabrito en el Bar Victoria, decidimos pasear un rato por la Alameda.

Ya al final, cansadones, tomamos el metro de regreso y yo pensando en el trayecto: “¡qué tiempos aquellos señor Don Simón…”

La magia que significa escribir

19/05/2012

Todos los seres humanos en razón de nuestras imperfecciones, estamos expuestos a altibajos en nuestro trayecto. Algunos cuesta superarlos, otros menos. Pero cuando se tiene vida y objetivos claros, nuestra existencia cada día se sigue llenando de esperanzas y nuevas perspectivas.

Ayer mi amiga Marcela me decía algo que se me quedó muy grabado: “cuando una persona se casa con una convicción, mientras se encargue de trabajar en ella, ni siquiera se dará cuenta que los pesos que carga aminoran. Lástima que muy pocas personas  son felices porque no saben evocar. Si lo hicieran, encontrarían que su corta estancia en el mundo siempre tiene puertas abiertas a retomar el gozo y paz. Todo eso, mientras se esté vivo”.

De lo anterior, que me pareció hermoso pensamiento, la palabra “evocar” fue la que más me hizo pensar. La entiendo como un dulce recuerdo que por muy lejos que pueda estar, no deja de hacerse presente más allá de nuestra mente, sino principalmente en nuestro corazón. Pienso que una persona consciente en los últimos momentos de su vida, morirá evocando y con eso feliz y descansando.

Este día me ha resultado particularmente grato. Esto porque al estar escribiendo, según los temas que trataba, efectivamente hacía que me vinieron  recuerdos que hacían que el día me resultara placentero. Creo que algunos todavía me invitan a hacerlos presentes. Ahora estoy inmerso en dar contestación a muchos mensajes que recibo de todo el mundo. Igual a prestar atención a medios, universidades, intelectuales, personas del pueblo, etc. Siempre lo he hecho con mucho gusto e interés y ¿por qué no decirlo? también con cierta vanidad. Solo que en esta ocasión y recordando la palabra “evocar”, según escribía, remembranzas gratas me invadían y me decía “¡qué bien que DIOS me dió la oportunidad de existir!” Si mis respuestas iban dirigidas a personas de España, Francia, Argentina, Alemania, Canadá, USA, etc., de inmediato pasaban por mi mente vivencias en aquellos lugares y me decía “¡cuánta riqueza acumulas y cuánta que todavía puedes acrecentar!”

Todo lo anterior me invitó a reeler el capitulo de mi libro promovido a través de mi página web que hace referencia a lo que titulé “El México de mi infancia y juventud”. En él describo tantos pasajes  que me hicieron sentir junto a mí a mi padre, hermanos cuando eramos pequeños, abuelos, tíos, primos, novias, amigos, escuelas, maestros, mi Pachita, mi ex-esposa, hijos, etc. Pero también, debo reconocer que la tristeza me invadía porque al comparar aquellas épocas con las actuales, caía en cuenta que hoy nuestra patria es bien distinta. A esta fecha, mis comentarios a la prensa sobre situaciones principalmente políticas y que son las que resaltan, me hicieron sentír una enorme descepción cuando yo mismo me preguntaba ¿y qué del México de hoy? ¿qué pasó con nuestro antes? ¿qué nos espera…? Esto me llevó necesariamente a confrontar la evocación hacía el pasado y francamente quedé desilusionado y muy, pero muy preocupado. Con cierta ironía recapacité “con razón Carlos Fuentes prefirió ir a descansar a París”.

Al fin psiquiatra, pero la mìa excepcional

18/05/2012

Tenía rato de no verla. Andaba por España y apenas regresó se comunicó conmigo. Me propuso: “¿qué tal si hacemos un paralelismo entre la Psiquiatría y la Historia?”

Y bueno, respecto a mis conflictos hablamos un buen rato, me hizo algunas observaciones, recomendaciones y solo me insistió “¡qué bien que tienes problemas! Hazlos de lado, trabaja en ti así, así y así. Verás que dentro de un mes tú mismo descubrirás esas fortalezas de las que no te habías percatado y terminarás imantando al punto de hacerte bolas y con ello a los demás. Tu vida dará sin que te des cuenta un giro de 180 grados. Finalmente tomaste el mejor camino y por cualquier cosa, aquí me tienes como tu “manager”. Yo en broma la contesté “no, porque me cobras muy caro”.

Ya luego hice alusión a su propuesta de hablar de Psiquiatría vs. Historia. Me comentó que durante su estancia en Europa, aunque estuvo atrapada en un curso muy tortuoso que le llevó tres meses con todo y desveladas, de pronto recordaba lo que yo le exponía, según mi opinión, respecto a la real Historia de México. Me decía que había descubierto observando más de cerca a países del viejo continente, que efectivamente lo que yo le había planteado tantas veces era cierto. Expuso “mira Antonio, creo que México está paralizado y cada día más  viejo, simple y sencillamente porque no ha sabido manejar y capitalizar el resultado de sus conflictos, enormes errores y frustraciones, para al final terminar en lo mismo o peor.

Da la impresión que le viene mejor mostrarse como mártir, mientras países como Alemania, Francia, Inglaterra, etc., luego de dos grandes destrucciones, hambrunas, terror y muertes que sufrieron, tuvieron el coraje para levantarse. En cambio México por cualquier rasguño se ha denotado moribundo buscando con ello atraer la atención de tantos que se decidieron a amarlo, y estos últimos terminaron decepcionados por todo lo que ello les costó y dolió. Nuestro país, sin necesidad de pedirlo, recibía de todo y eso lo hizo manipulador. Simple y sencillamente se hizo dueño de lo que quería sin mediar siquiera el pedirlo. Si a eso agregamos lo que nuestro territorio ya de por sí da sin que se impongan grandes sacrificios, entonces me temo que nuestra patria no está en condiciones de avanzar”.

Mi respuesta resultó totalmente coincidente a su análisis  y me permití agregar: “si viéramos a nuestra nación en forma de un individuo, yo podría ponerme como ejemplo. Tú me conoces bien como doctora y amiga. Por lo mismo sabes de mis facultades y defectos. Soy fuerte, capaz, emprendedor, amigo del reto ¡qué se yo! Pero igual soy miedoso y a veces igual de seguro, inseguro. En momentos mi fuerza se impone y en otros mi sensibilidad, igual a debilidad, me aplasta”. Eso exactamente pasa con nuestro país el cual por cierto, está compuesto por seres humanos como tú y como yo. De manera que lo que le pase a México, será resultado de la acción de los que en conjunto  lo componemos. Tristemente un gran mayoría, víctima de falta de educación porque ha sido sumisa y fanática desde la etapa virreinal, excepto  casos como Sor Juana; de miseria porque somos perezosos y de delincuencia porque por abandonar el campo, solo engrosa las ciudades para  darle albergue, si bien nos va, como vendedores ambulantes. Verás entonces la clase de entes sui generis que somos”.

Me preguntó al final: “¿Cómo ves las próximas elecciones?” Y le dí por respuesta: “Tú ¿cómo ves a México?”

Quedamos de encontrarnos dentro de dos semanas.

Lo que piensa y siente el real pueblo Mexicano

17/05/2012

Hace un buen rato prescindí de un chofer. Ahora retirado, vivo con más libertad y ajeno a las presiones de un horario. Escribo, disfruto un taxi, el metro, caminar por un mercado y convivir con mexicanos que me hacen reflexionar y sentir mejor a mi nación.

Esta mañana requerí de un taxi y en el camino entablé conversación con quien lo conducía. Un señor muy agradable, de edad mayor, sencillo y que reflejaba mucha sabiduría. Recuerdo que me dijo: “por su forma de expresarse y de vestir denota Usted mucha educación y amplios conocimientos”. Yo le contesté “gracias pero también noto en su persona la experiencia que regala el tiempo”. La plática nos fue llevando hasta el punto de comparar al México de antes con el actual. Expresó: “desafortunadamente todo ha cambiado para mal. Estamos inmersos en un caos que ya no nos permite valorar y disfrutar nuestro trabajo” Agregó: “más allá de la ciudad de México se han perdido los valores y cada vez más, la frustración y la soledad se hacen patentes. Profesionistas universitarios al igual que yo, no tienen más alternativa que vivir de un taxi y todo el día trabajan resentidos y sufriendo su marginación. Mujeres menospreciadas y hasta golpeadas por machos mexicanos que luego de sufrir y a falta de un hogar añorado, se refugian en la cama con un cualquiera que les brinde una calidez falsa. Ancianos ricos en vivencias, marginados no tomados en cuenta y una juventud ávida por lo extranjerizante y sin sensibilidad a nuestros orígenes. Borregadas que iremos a votar por un cualquiera que terminará de llevarnos al despeñadero y los mexicanos por falta de educación, sumisos a sus designios”.

Después de escuchar lo anterior le expresé “señor, es Usted una persona muy profunda y a más observadora y con sentimientos que conmueven ¿Aún con todo lo que expresa Usted ama a México?” Su respuesta la sentí brutal porque declaraba “amo al México de otras épocas, el actual me hace sentir triste e impotente ¿Sabe qué edad tengo? 86 años. Pero ese México de antes es el que me obliga a darle las gracias y por eso trato de amar mi oficio y así sentirme útil, feliz conmigo mismo y todo ello compartirlo con mi esposa y con mi único hijo que bien ha aprendido de nosotros.

Yo le platiqué entonces de mi padre, Ingeniero Químico, platicándole que aun habiendo sido persona importante, siempre fue conmigo estricto, a veces al extremo y que no obstante su alta posición nunca había menospreciado los oficios, al punto de decirle a mis hijos que si en lugar de títulos universitarios optaban por ser carpinteros, plomeros, electricistas, etc., si lo hacían bien, él se congratularía. Este señor trabajó muchos años en la Ford y recordó a mi papá. Dijo que lo encontraba a veces comiendo con los ejecutivos de aquella empresa en razón de sus relaciones con la industria hulera. Me hizo sentir muy contento cuando  me comentó que era un tipazo por lo sencillo. Eso me hizo sentir muy orgulloso. “Desafortunadamente ya en el México de hoy, ya no existen ese tipo de personas. De ser así, nuestro país ahora sería mucho mejor. Hoy todo es politiquería, mentiras, demagogia, crímenes, malos gobiernos y todo lo demás” Con eso terminó la plática porque ya habíamos llegado a mi destino.

Me quedé con muy buen sabor de boca y pensé “¡Cuántas personas del pueblo, tienen más sabiduría, no obstante las limitaciones que no les permitieron estudiar!”