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Tratado McLane-Ocampo y la traición de Juárez

14/07/2012

Me parece increíble la tozudez del mexicano cuando califica a Juárez de héroe.

James Polk en su afán expansionista pretendía adueñarse de nuestro país. De ahí, con el apoyo de Santa Anna (1859), logra adueñarse de Texas. Luego aparece Joel Poinsett, vividor, enviado por Buchanans para promover la compra de más territorio mexicano.

Juárez mientras tanto, además de odiar a la Iglesia, expropia sus bienes con el ánimo de hacerse de recursos. No le son suficientes y sin permiso del Congreso compromete:

-Istmo de Tehuántepec ( en ese momento no B.C.)

-Paso libre Guaymas-Nogales.

-Paso libre Mazatán-Matamoros.

Valor acordado: $ 4 millones de pesos, a pagar: $ 2 a firma y $ 2 luego de resarcir daños a norteamericanos en México.

Resultado: México quedaría dividido en cuatro partes. USA se convertía en dueño de facto de lo antes anotado y de éllo derivaría apropiarse de B.C. y Sonora.

Insisto: Juárez firmó con núlo de derecho y Buchanans ya contaba con documento firmado por Melchor Ocampo.

Llegó la Guerra de Secesión y los congresistas del norte se negaron a ratificar el tratado. Lincoln  entre ellos.

Tanto en USA como en México había desunión. Factor importante.

Juárez para USA héroe. Para México, traidor

¿Hablar con la verdad? ¿Sentirla y expresarla?

14/07/2012

En primer lugar debemos estar seguros que lo hacemos. Si asistimos a buscar ayuda de un médico resulta esteril no plantearle qué realmente nos sucede. Puede resultar doloroso, pero si no lo hacemos engañamos, nos engañamos y terminamos acabados.

Es muy común en los seres humanos tener que aceptar el camino de la resignación. Duele enormemente y nos atrapa muchas veces por el resto de la vida. Desearíamos con ansiedad que el dolor en nuestro interior se esfume. Que aquello que nos ataba siga a nuestro lado. Imaginamos que nuestros sentimientos son los mismos de uno en ese que se alejó. Abrigamos esperanzas, cada día que pasa nos acercamos a la ventana esperanzados en su arribo. Pasa el tiempo, nada y los sentimientos de soledad abruman, obscuridad,  pesan y hasta aplastan.

Escribir el libro que ahora promuevo en mí página web, es un poco ejemplo de lo anterior anotado. Me llevó mucho tiempo estar en condiciones de redactarlo porque tenía que estar seguro de que mis opiniones, aún a riesgo de estar equivocado con respecto a alguno de los temas, eran válidas. Eso me obligó a consultar muchas referencias, a confrotarlas para terminar, con honestidad, exhibiendo mis propias conclusiones. Me impuse por condición ser humilde y estar abierto a la crítica y hasta a la denostación. Pienso que esas reacciones enriquecen porque finalmente terminan por depurar el pensamiento. Sin embargo, no dejo de estar expuesto a la pasionalidad de mi mismo como a la de los demás. Uno supone que todos lo que lean mi manuscrito me dirán: ¡bravo, tienes razón! y entonces la vanidad se hace patente y con ello la soberbia. Pero cuando pretendemos que todos piensen como uno y de pronto surge un “estás mal y además de iluso eres radical” entonces surge la ira y lo irracional.

Lo peor de todo, en el caso de la historia de México, es que nuestro pueblo ha estado sumiso a lo que el sistema o muchos “historiadores” dicen que fue y además con ánimos de imponer aprovechando la falta de educación y de verdad de la cual hemos sido víctimas. No nos podemos  acercar a un médico que nos dé la oportunidad de plantearle nuestras preocupaciones y dolencias. Más bien aparecen aquellos que se dicen conocedores, nos diagnostican con dolo y nos recetan algo que lejos de fortificarnos más nos dañará, entre otras cosas una enfermedad que se llama “fanatismo” igual a engaño.

Todos los días recibo mensajes de muchas partes provenientes de las redes sociales. Algunos me causan enorme gusto porque me plantean un “gracias, eso no lo sabía”. No faltan aquellos que expresan “según yo, las cosas no son como Usted anota”. Eso da camino al diálogo, lo cual resulta fascinante. Pero los rotundos NO y la tozudez incluyendo el insulto, pocos por cierto, me hacen ver cuántos mexicanos han quedado inmersos en la mentira sin darse la oportunidad a aprender más y hacer de lado imposiciones al gusto de quienes nos mal gobiernan.

El crecer duele, el enfrentar una verdad y aceptarla mucho más. Pero existe una medicina que por amarga y fuerte que resulte luego de ingerirla cura. Se llama EDUCACIÓN.

La pasionalidad derivada de una historia parcial

12/07/2012

Una de las grandes desgracias que afectan a México por falta de EDUCACIÓN y honestidad del sistema, es el fanatismo. Me causa mucha tristeza observar a tanto mexicano que por ignorancia, se convierte en marioneta o comparsa de tantos que manipulan, sean personas o partidos políticos.

Quienes hemos tenido acceso a la educación, tenemos una gran responsabilidad: compartirla con respeto y tomando conciencia de que muchas veces nuestras convicciones pueden estar erróneas. Eso significa humildad y apertura a nosotros mismos para seguir aprendiendo. Yo, siendo sincero, tengo que confesar que de pronto me irrito, actúo de forma intolerante y termino arrepintiéndome. Caigo en cuenta además, que me cierro espacios perdiendo con ello la oportunidad de continuar el diálogo. Eso me pasó este día y me siento por demás mortificado. Caí en el insulto, agredí a AMLO, lo califiqué de “idiota”. Eso no debe ser. Lo peor de todo es que herí la sensibilidad de una persona a la que aprecio  de sobremanera y que se exhibe en twuitter como Fernando Buen Abad D. Por este conducto le pido mil disculpas y le ratifico toda mí cordialidad a su persona.

Ahora bien, y sin ánimos de justificarme. Todo provino de una conversación en torno a PEMEX. Yo manifesté estar inconforme ante la tozudez de tantos mexicanos por no aceptar que aquella institución está en decadencia, en quiebra, sin tecnología de punta que le permita modernizar su estructura para con ello hacerse competitíva. Insisto en el grado de corrupción en que se encuentra inmersa. Pero además reclamo las argumentaciones de AMLO en el sentido de que al hablar de un PEMEX para México, no tome en cuenta que cuando se firmó el “Decreto de Expropiación”, el General Cárdenas nunca cerró las puertas a la participación extranjera, condicionada claro, a no poner en riesgo nuestra soberanía. O sea: que AMLO es ignorante o simplemente acomoda sus arengas pretendiendo promover un nacionalismo por demás ilógico. México no cuenta con las herramientas para por sí mismo levantar a PEMEX. Países como Cuba, Brasil y otros más, han caído en cuenta que solos no pueden.

Tampoco defiendo a las petroleras extranjeras. Por el contrario, en mi libro “La Patria que No Rumbo al 2012”, en el capítulo relativo a “Revolución Mexicana” exhibí a “El Águila” como a la “La Tolteca”, hoy British Petroleum y Standard Oil respectívamente, como verdaderas lacras al punto de lograr parar el Art. 27 de nuestra Constitución que defiende nuestros recursos naturales, mismo que no se aplicó hasta el arribo de Don Lázaro.

Por eso mi enojo. Mi odio hacia la demagogia, a la falta de “Conciencia de Nación” consecuente de adolecer de una infraestructura de EDUCACIÓN de calidad.

Vivimos de las imagenes de “héroes de barro” impuestos al gusto y conveniencia del sistema y de la Iglesia. México así, persistirá en la obscuridad y decadencia. Ya no puede ser.

Sé que me expongo a ataques y ¡qué bien! Trataré de escribir con más serenidad. Pero por favor, los que algo sabemos, trabajemos en conjunto. Se hace URGENTE a favor de nuestra patria.

 

 

 

 

Nuestro Himno Nacional ¿caduco?

11/07/2012

 “Mexicanos al grito de guerra…” No por favor, ya no más guerras. “Y retiembla en sus centro la tierra…” ¡Basta de sismos! los hay en el subsuelo y en la superficie. “ciña o patria…” ¿ceñirnos què? ¿oliva? o una máscara que oculte nuestras vergüenzas.

Si Don Jaime Nunó y Don Francisco González Bocanegra escucharan hoy a los mexicanos cantar nuestro Himno Nacional, se darían topes contra la pared. Dirìan “bola de burros. Muchos ni se lo saben y otros no lo reflexionan”. Y es que sì, nuestro himno està muy distante de los acontecimientos que alguna vez se dieron en nuestra patria y por lo mismo su contenido ya no tiene en nada, que ver con la realidad actual de nuestro país.

Yo me quedarìa con esa pequeña parte de “patria, patria tus hijos te juran….” Pero hoy, entre otras cosas, por falta de sentido de nacionalidad, derivado de la terrible falta de EDUCACIÓN, muchos mexicanos no entienden lo que significa patria, simple y sencillamente porque no están sensibilizados con ella. Nuestra nación es para millones de personas solo una superficie sobre la cual sobreviven, pero no los motìva para esforzarse de manera de engrandecerla a favor de ellos mismos y de los demás, ahora y a futuro.

Nuestro Himno Nacional es muy útil para un evento como un mundial de futbol, olimpiadas, boxeo, ceremonias oficiales, etc. Nuestro actual presidente y su esposa, hasta me da la impresión que urgen a los medios para que a la hora en que lo interpretan veamos cÓmo se rasgan las vestiduras, de manera de movernos a la emoción y al reconocimiento a sus dignas convicciones. Muchos tarados, vestidos de charro o viejas idiotas pretendiendo resaltar “su belleza y popularidad” a la hora de entonarlo y luego darse cuenta que se equivocaron, terminan con el clásico “chin, la regué…”

“Aprestad el acero…” hoy sale carísimo. Porque tenemos autoridades tan inéptas y sin sentido común, que por no dar preferencia al “contenido nacional”, les vale una pura y dos con sal que el mismo provenga del extranjero en forma por ejemplo de tuberías fabricadas en la India, China, Europa, etc., cuando las que produce nuestra industria bien compiten en calidad, precio y servicio, con las mejores de otras partes.

“Al sonoro rugir del cañon…” yo le tengo pavor. Porque existen tres tipos de cañonazos: en dinero, los que se dan cuando un huésped distinguido nos visita o los que nos lanzan los que los tienen ahora en extremo modernos: los narcotraficantes. O sea, nuestro Himno Nacional a esta fecha ya no aplica. Mejor mientras se contrata a alguien que escriba otro a la altura de las nuevas circunstancias, tomemos momentáneamente como voz, música y sentimiento, el de nuestro maravilloso pueblo constituido por personas gratas, humildes y sencillas: el Danzón. Hasta los que lo escucharan de otras partes del mundo dirían “ese sí suena bonito y auténtico. Invita a aprender a bailarlo”.

Mis tardes melancólicas en día domingo

09/07/2012

De niño, me aterraban las tardes de los domingos. Sabía que al día siguiente tendría que presentar calificaciones a mi padre. Siempre fui pésimo en conducta y bueno: lunes de cadalzo. Ahora, luego de tantos años, añoro a ese México de mis amores.

Al escribir mi libro que promuevo en mi página web, dediqué todo un capítulo que titulé “El México de mi infancia y juventud”. Conforme lo desarrollaba, de pronto sentía un vacío en mí interior al punto de las lágrimas. Mis padres, mis hermanos, los abuelos, primos, amigos, entorno, costumbres ¡uf!, un todo que ya no existe. Me está claro que nuestra personalidad está muy marcada por las vivencias de nuestra infancia. A mí actual edad, concluyo que en aquellas épocas fui muy feliz, aún con todos los sufrimientos que también el crecer hace patentes. Quizá por eso cada domingo por la tarde mi cerebro me lleva en una regresión a esas épocas y ahora me hacen sentir tristeza. Me digo: ¡cómo han cambiado México y el mundo! Yo no sé si los mayas tenían razón cuando se dice que pronosticaron un 2012 trágico para la humanidad, pero en mí caso le atinaron. Un tío y una tía a quienes consideré como mis segundos padres me acaban de dejar. Mi madre está próxima a partir. Amigos que también ya se van. Mientras tanto: recuerdos, añoranzas, pasados que ya desaparecieron.

No estoy peleado con la modernidad, mal haría. Por supuesto la disfruto y me sirve de herramienta. Pero también es cierto que nos cobra caro, porque con ella viene la deshumanización, la soledad, la sumisión a las mandamases: las computadoras con todo y un chicotito: el internet y con ello un cierre a la comunicación hablada entre seres humanos. Llamamos a un banco, a un prestador de servicios, a una línea aérea, a una embajada, etc., resultado: una grabación “bienvenidos, si desea tal cosa, apriete 1, otra 2”. Nos quedamos en dos y otra vez, de ahí a tres, cuantro, cinco, seis, etc. Luego me pregunto “¿y dónde alguien de carne y hueso? ¿y un indito o una persona de clase media baja, cómo le van a hacer?”

Ese México pasado vs. México actual de pronto me asusta y me hace a veces sentir impotente ¿Será que ya estoy viejo? o ¿será que nuestros jóvenes no tienen interés en tomar lo bueno de esos pasados maravillosos?

¿Y cómo fué el tiempo pasado de nuestros abuelos, bisabuelos, etc.? Eso, se llama historia.

Lo dejo al criterio del lector.

¿Qué cosas tiene la vida….? bella y profunda canción.

08/07/2012

Pasé tres años dedicado de lleno a escribir sobre historia. Solo que en el proceso encontré que en mí interior están un cúmulo de vivencias y conocimientos que también llevan a la pluma. A partir de hoy y por un buen rato, confiaré tantas riquezas que también han moldeado mi existencia. Deseo compartirlas con mis lectores.

La vida da muchas vueltas. De pronto hace como que nos da y no nos percatamos que luego nos lo quitará. Otras veces, efectivamente pone algo en nuestras manos que no nos damos cuenta que resultará al final dañino, no obstante el cariño que le prodigamos. Un poco como un juguete que al tenerlo en nuestras palmas, sin decir va, termina  horadando nuestra piel y hasta infectándola. Heridos, nos aferramos a él, mismo que al final luego de dejarnos maltrechos, se ríe, huye y hasta exhibiendo carcajadas. No se da cuenta o quizá sí ese objeto, cuánto daño nos causó. Luego de un rato, poco a poco nos arrastramos exhautos a buscar una nueva luz. Algunos lo logramos, otros simplemente quedan suspensos en un espacio sujetos del capricho de la gravedad y de la edad.

Esta mañana, caminando con mí sabio perro Góngolo en día sábado por Coyoacán y acompañado de alguien que cada día me ha dado ánimos con enorme cariño y comprensión, le decía mientras mi can hacía pipí “¿sabes? ¡Qué duros son los sufrimientos pero cuánto nos enseñan!”. Sonrió y mostrándome sus hermosos ojos, me tomó de la mano, me acercó a ella y sobando mi calvicie me contestó:  “son los ingredientes de la vida Antonio. Todo está en saber combinarlos para luego disfrutarlos”. Intervino Góngolo y agregó enroscándo sus bigotes y haciendo de lado su pipa «ahora hasta siento que disfrutas andar conmigo y no me lastimas con la correa”. Regresamos a casa, nos preparamos para ir a desayunar a la “Hacienda de Cortés” y en el camino viendo los árboles de mi adorada Plaza de la Conchita y bajo un sol espléndido, pronuncié en silencio: “gracias DIOS ¡qué buena lección me diste! Me hiciste ver tantas cosas que sí valen la pena”.

 

 

La oportunidad de la reconciliación con uno mismo

06/07/2012

A lo largo de nuestra existencia, muchas veces enmedio de la desesperación y el abatimiento, los seres humanos cometemos errores graves. Terminamos desconociéndonos. Luego, pasada la tempestad, encontramos la reconciliación y seguimos adelante.

Resulta muy difícil superar un duelo. Ese sentir la soledad y los remordimientos derivados de nuestras culpas terminan abrumándonos. Deseamos que todo haya sido una pesadilla. A veces nos encerramos, nos alejamos de todos, lo que conlleva a la depresión. Decidimos salir y de pronto confiamos a alguien nuestro pesar esperando una respuesta que amengûe el sufrimiento, encontrándo por resultado indiferencia, la premonición de una esperanza vana o el clásico “deja que el tiempo haga que las aguas tomen su nivel”. Uno desea que eso malo que pasó se borre, que se haga inexistente y que la realidad que nos azota se sublime y se traduzca en paz, amor y reencuentro con la serenidad. Por las noches la cama nos advierte desvelo, tristeza y ese miedo derivado de caer en cuenta sobre tantas acciones llevadas a cabo, equivocadas e inexplicables, que solo agravarán las cosas. Nuestra fe se resquebraja, retamos a DIOS y hasta le exigimos y le reprochamos. Pero no nos damos cuenta que de pronto aparecen conductos de ÉL, bondadosos, sabios, que bien nos quieren pero que nos llevan a desconfiar porque no nos dicen lo que realmente quisiéramos escuchar. Nos refugiamos en el autoengaño. Actuamos como el científico que se encierra en solo su teoría sin darse la oportunidad a aceptar que el resultado de la misma le puede ser adverso. Todo es luto y con ello negrura. No aceptamos que es una etapa de la vida que si bien la afrontamos y capitalizamos nos llevará a un enorme crecimiento. El dolor es buen maestro y termina haciéndonos ver que tantas capacidades que tenemos las  desconocíamos, pero que bien digeridas, nos conducirán a nuevas pautas.

Eso que pasa con un ser humano ¿no le haría bien a México que le sucediera?