Archive for 10/06/2014

OPORTUNISTAS DEL CARDENISMO

10/06/2014

Igual López Obrador y su pretendida movilización de masas valiéndose nuevamente de los ignorantes, su indispensable materia prima. Muchas veces López Obrador arengó a sus huestes a seguir el camino marcado por Cárdenas. ¿Cuál camino? ¿el mismo de Cárdenas hoy? Lo que hizo Cárdenas pasó, se quedó y ahí está. El hecho de su ejemplo es otra cosa, pero ¡vaya originalidad de López Obrador! ¿Qué no tiene algo nuevo que ofrecer? ¿Necesita emular a Cárdenas para que la gente crea en él?

Con Echeverría y López Obrador la modernidad promovida por Cárdenas, en el caso del primero, retrocedió. En el caso del segundo, afortunadamente nos salvamos de tener que percatarnos que sus manos están vacías. Para muchos políticos en México, en razón de ser grillos y tan ignorantes como otros tantos que por culpa del sistema así están, es bien fácil llegar al corazón hablando de lo que ya no es vigente y ni siquiera conocen ¡Cárdenas, Cárdenas, Cárdenas! ¡Grilla, grilla, grilla! Seguro que si Don Lázaro, como aquel otro Lázaro, se levantara y se encontrara con lo que hicieron con su inmensa obra tantos políticos delincuentes, pediría al Presidente en turno que lo llevaran a descansar nuevamente, pero no al Monumento de la Revolución, mejor a Jardines del Recuerdo, para que ahí con más holgura pudiera hacer remembranzas y consideraciones de lo que se hizo por México en sus épocas y luego lo que se dejó de hacer.

Sabía muy bien Lázaro Cárdenas que los petroleros ya no contaban con el apoyo de Roosvelt y además porque también suponía que la situación en Europa hacia atraer más la atención de los norteamericanos hacia dicho continente. Como en la Primera Guerra, Francia e Inglaterra representaban una gran preocupación a sus aliados y nuevamente a dicho gobierno le era imprescindible contar con el apoyo significado en el petróleo mexicano. Eso le atenuaba a Don Lázaro sus preocupaciones. Roosvelt estaba convencido de la política Cardenista. Los petroleros por su parte y a sabiendas de que ya no contarían más con el apoyo de Calles, se reunían para imaginar nuevas acciones a seguir. Entre ellos mismos se daban diferencias de opinión pero ahora era Henry Pierce quien asumía un liderazgo, similar al que revestía antaño Mcdoheny, envuelto con una manta de prepotencia, despotismo y menosprecio a todo lo que oliera a México.

@ap_penalosa

CÁRDENAS INSPIRADOR DE DEMAGOGIAS

06/06/2014

Toda la obra Cardenista representaba en aquel momento el verdadero paso de México a la modernidad. Desafortunadamente dicha obra terminó muchas veces no sujeta de una dinamización. Todo es perfectible pero además en su proceso debe ser algo que se ajuste a las nuevas circunstancias. Si Cárdenas se hubiera perpetuado por ser inmortal, supuesto ridículo, bien se habría cuidado de ir moldeando el resultado de sus esfuerzos acorde con las décadas subsecuentes. Hubieron Presidentes en México que supieron interpretar, valorar y engrandecer la labor de Cárdenas. Pero tampoco faltaron personajes que hicieron mal uso de tanto esfuerzo y solamente lo utilizaron para aplicar la demagogia que tanto daño ha causado en nuestro país.

Echeverría fue un buen ejemplo. Exaltaba la labor de Cárdenas y la ponía como modelo, pero en su actuar contravenía cada vez lo que Cárdenas había planteado como objetivos. Hacía arreglos en lo obscurito para hacerse del apoyo de aquéllos que le convenían, entre otros de un Sindicato Petrolero que terminó como ejemplo de una corrupción exagerada. Con la bandera Cardenista, colocaba a su alrededor a agrupaciones que le limpiaran los zapatos, ya fueran obreras y campesinas, igual de corruptas como el primero. Se valió de la Confederación Nacional de Obreros y Campesinos (CNOP), para adelantarse al Presidente Díaz Ordaz, con un madruguete que no permitió a la Confederación Nacional de Trabajadores (CTM), presentar al mejor considerado en su momento por quienes se entienden como las “bases”.

Muchas veces se utilizó en la etapa Echeverrista el nombre de Lázaro Cárdenas para confundir a la gente ignorante y Echeverría pretendía ridículamente exhibirse tan socialista como aquel, sin tener una verdadera idea de lo que implica realmente un socialismo de avanzada. Echeverría como Ávila Puig, ansiaba hacerse notar como el Mesías, el líder del mundo. Pretendió alcanzar la Secretaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a base de discursos largos, estúpidos y hasta nauseabundos que hacían que los oyentes abandonaran poco a poco la sala hasta dejarlo prácticamente solo, sin que él mismo se diera cuenta. Se refería a veces a personajes creyéndolo oportuno como a Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles, Cárdenas, etc. Sentía que con eso movía a su público a su antojo. Estaba loco.

@ap_penalosa

CÁRDENAS SE LANZA DE LLENO CONTRA CALLES

05/06/2014

Recuerdo conversaciones con mi padre cuando hablábamos en relación a lo delicado que es tomar una decisión. Como ya lo había mencionado antes, él me decía que previo a hacerlo, era importante reflexionarla, sopesarla evaluando con todo cuidado pros y contras. Pero eso sí, a la hora de decidirse la persona, ya fuera a favor o en contra de la misma, imposible dar marcha atrás, aunque a la postre resultara una decisión equivocada. Agregaba también, él que no era amigo de las palabrotas, el término “cojones”.

Muchos pensaban que Calles ya había mostrado bandera blanca de rendición y que permanecería fuera de México finalmente resignado. Estaban equivocados. En la filosofía militar, una guerra no termina hasta que no se elimina definitivamente a aquel que encabezaba al enemigo, caso Hussein. Don Lázaro sabía que era obligación acabar de una vez por todas con el aparato Callista. Procedió, entre otras cosas, a declarar ilegal la elección de uno de sus hijos, Plutarco, como Gobernador del estado de Nuevo León. Así siguió con el resto de los Gobernadores pertenecientes a las filas de don Plutarco. En cuanto al ambiente militar, se cuidó mucho de hacerse enterar de los planes de los jefes militares seguidores de Calles.

Era tal su vehemencia a acabar de raíz con todo el aparato del Maximato que no descartaba, en caso de insistencia de Calles, exhibirlo ante la opinión pública como lo que realmente era, acusándolo hasta de sedición y con eso llevarlo a la cárcel por el resto de sus días. Su muy cercano amigo y confidente, el General Francisco Mújica quien ocupaba el cargo de Secretario de Comunicaciones, ante la postura del General Cárdenas expresó su satisfacción en el sentido de que por fin quedaría consolidada la Constitución del ’17. Él había sido en aquellas épocas uno de los diputados constituyentes redactores del Artículo 27. Así las cosas, el siguiente paso significaría el envió al Congreso de la Unión de la iniciativa de la Ley Expropiatoria de la Industria Petrolera. Ésta, de manera muy discreta, ya había sido firmada por el Presidente Cárdenas.

CALLES SE ALEJA UN RATO DEL PAÍS

04/06/2014

Calles mientras tanto a su regreso a México pensó que con la varita mágica que guardaba en un baúl, además de azotar a Cárdenas, luego lo hipnotizaría y lo haría entrar en razón al gusto de sus intereses y necesidades. Se lanzó a hacer publicar en los principales diarios de distribución nacional una especie de “consejo/amenaza” a Cárdenas, pretendiendo así de una vez por todas ponerlo en su lugar. Su estrategia resultó tan vulgar e hipócrita, que tanto americanos como mexicanos se percataron de lo que damos en llamar las “últimas patadas de ahogado”. En dicha carta, Calles se lamentaba de que México se encontrara cada día más lejos de la paz que tanto urgía al país. Reprochaba tantos movimientos de huelga que ya alcanzaban seis meses y que calificaba como injustificados. Se aplicaba en defender al gobierno argumentando que los grandes capitales, al ver afectada su productividad, se verían limitados de recursos para que por conducto del primero se administrara una economía pujante.

“Defendía” y “apoyaba” (entrecomillado por el que escribe) los grandes esfuerzos del Presidente a quien por efecto de las huelgas, se le obstaculizaban las oportunidades de aprovechar los momentos que estaban a la vista en cuanto a necesidades. Con todo lo que acontecía, decía Calles que el país iba hacia atrás. Manifestaba así como un: “¡pobrecitos gobierno y presidente! Y ¡qué malos ustedes, obreros! que tanto daño le causan al Señor Presidente Cárdenas”. Arreciaba sus ataques a los que en su opinión eran los disparadores de la agitación, entre ellos a Vicente Lombardo Toledano, quienes advertía eran los responsables de la debacle del país y de la inestabilidad del gobierno. En resumen, para Calles los obreros tenían toda la culpa y además resultaban ingratos a los grandes esfuerzos del presidente Cárdenas. Terminaba calificándolos de traidores. Entre líneas se notaba la amenaza al manifestar que no se veía con tranquilidad que por intereses bastardos, se estuvieran comprometiendo los mejores momentos para la nación.

Después de las declaraciones de Calles, Cárdenas salió a la defensa de los obreros, mientras Don Plutarco continuaba atacando pero sin fuerzas suficientes como para rematar a su contrincante. Estaba a punto de caer a la lona o que sus ayudantes aventaran la toalla. Fue entonces cuando Don Lázaro se fue de lleno contra su oponente y todos los que le rodeaban. En reunión de gabinete solicitó la renuncia de los que integraban el mismo, principalmente a los miembros de la familia Callista. Uno de ellos era el hijo de Don Plutarco, Rodolfo, a la sazón Secretario de Comunicaciones. También cambió la Presidencia del Partido Revolucionario Nacional y nombró nuevos secretarios simpatizantes de la izquierda, casi en su totalidad mayoría. Días después, Plutarco Elías Calles decidió abandonar el país como exiliado voluntario, para lo cual Cárdenas puso a su disposición cualquier tipo de facilidades.

@ap_penalosa

CALLES SOLO Y DERROTADO

03/06/2014

Calles para nada era tonto. Hizo un primer intento de desaparecer del mapa político en razón de una enfermedad que lo obligó a salir un rato a los Estados Unidos y mientras, Cárdenas invitó al caballo a galope largo, muy largo, pero siempre controlado en la cadencia. Era imprescindible evitar que reventara. Dejaba de ser Comandante de soldados. Ahora se constituía como líder de ejércitos constituidos por obreros y campesinos. Su primer arma a exhibir se llamaba “huelga” apuntada contra un primer objetivo: la industria petrolera. Estaba bien consciente de los resultados que derivarían de dichos movimientos. Podrían hacer pensar que el Presidente llevaría al país a un auto ahorcamiento. La falta de petróleo consecuente afectaría la vida diaria de nuestra patria de manera muy drástica. Se perjudicarían las comunicaciones, la falta de transporte dañaría el abastecimiento oportuno de alimentos, se pasarían muchas noches a obscuras, etc. Era una acción de corto plazo a manera de medicina muy difícil de asimilar mientras paulatinamente el enfermo avanzaba en su recuperación.

Calles con todo esto vería que los yanquis intempestivamente harían bajar el telón de modo que el auditorio no se percatara que atrás, en la tramoya, un ejército de resentidos terminarían despedazándolo. Así, Don Plutarco quedaría definitivamente acabado. También Cárdenas confiaba en la persona de Roosvelt. Lo consideraba su aliado, más ahora, como cuando en el Primera Guerra Mundial, se observaban connatos de violencia que cada vez se extendían más a lo largo de toda Europa. Hitler, Mussolini y tantos otros más fascistas locos radicales, hacían suponer la posibilidad de un conflicto de alcance nuevamente mundial ante una Alemania necia en por fin alcanzar una victoria difícil de contener. Nuevamente, México se convertía en factor indispensable como apoyo por si en caso necesario Estados Unidos se viera precisado a involucrarse. Todo, todo, lo tenía bien calculado el Presidente Cárdenas. Le motivaba saber que el pueblo, no obstante los sufrimientos que sus pasos causarían, estaba de su lado.

Las huelgas en la industria petrolera empezaron a sucederse. La Tolteca, antes propiedad de Mcdoheny luego la Standard Oil quedó paralizada. Sus trabajadores demandaban el pago de horas extraordinarias arrastradas entre 1906 y 1933. Siguieron La Huasteca y la Pierce Oil. Como en desfile que iniciaba con la participación de cien personas, luego se fueron sumando más en apoyo a los primeros que en poco rato sumaron miles. Todos apoyaban a sus compañeros petroleros y al mismo tiempo demandaban lo mismo: justicia. El movimiento se fue expandiendo por todo el país, principalmente en los estados que se habían liberado de la opresión de Gobernadores de extracción Callista. Cuando los petroleros acudieron a pedir ayuda de su Secretario de Estado, Cordel Hull, éste se limitó a orientarlos, recomendándoles que el previsto y asignado para atenderles era el Embajador en nuestro país, Daniels. No estaba dispuesto Hull a comprometerse y seguramente recibió órdenes de Roosvelt en el sentido de mantenerse al margen. Todo era desesperación entre los petroleros, misma que alcanzaría después a otros desalmados inversionistas que a través de otro tipo de empresas, se habían hartado de saciarse de la ubre de la misma vaca. Sentían sepulcral el silencio de Washington.

@ap_penalosa

MÁS SOBRE “TATA” LÁZARO.

01/06/2014

Poco a poco Cárdenas se iba haciendo del control total de su caballo. Era buen jinete. Primero lo observó al paso, que es en el arte de la equitación el proceso más difícil, sobre todo cuando la bestia está sobrada y deseosa de lanzarse a la de ya al galope. En esos momentos nuestra nación tenía muchos bríos, estaba sobrada y era necesario hacerla caminar tranquila, sin exponerse a la fractura. Luego, se fue al trote corto sin aflojar sus piernas y viendo siempre al frente, a un punto específico. Se empezaba a notar una comunión entre jinete y bestia. En el camino aprovechó para acabar con cuanta hierba mala amenazaba con afectar a ese cuarto de milla altivo y seguro de quien lo guiaba. Sacó de sus rincones en donde se fueron a agasapar, a todos los Jueces del Poder Judicial y con ellos también a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia y a los miembros del Tribunal Superior. Bien sabía Cárdenas que todo el ambiente que le rodeaba estaba lleno de espinas ocultas provenientes de la siembra del Maximato, que igual como habían actuado en detrimento de otros, seguían ávidas de continuar ensartándose en la piel de aquéllos que las pisaran.

En sus reflexiones al inicio de su mandato, muchos fantasmas lo acosaban. Bien sabía que en buena parte de su formación y crecimiento, tanto en lo militar como político, Calles había mostrado a su persona especial deferencia y afecto. Por lo mismo, siendo de por sí disciplinado como todo buen militar, uno de ésos tantos que se pudiera considerar como traición lo hacía sentirse en conflicto extremo a su interior. Pero al mismo tiempo, asumiendo que ahora estaba constituido en Institución Presidencial, más allá de su posición como hombre común y corriente, y sabedor y testigo de tantas intransigencias e injusticias cometidas por Calles, se sentía obligado y responsable de poner un orden a las cosas. Quizá lo que más le atormentaba era el “cómo”, muy claro tenía el “debe ser”. Los objetivos de Don Lázaro estaban muy claros: los obreros, los campesinos, la paz social y por supuesto el rescate del patrimonio nacional a favor del verdadero propietario y acorde con los mandatos Constitucionales. Ya había sido Gobernador de su estado. Michoacán era sólo una muestra de todo lo que sucedía en el resto del país, un México colonial en el cual todavía prevalecían las tiendas de raya y el derecho de pernada al gusto de los señores hacendados. Las jornadas laborales a las que estaban sujetos los obreros, incluyendo a los niños, rebasaban de tal manera su dignidad y su salud, mismas que no entendían o no pretendían entender los dueños del dinero. En el caso de los petroleros, él mismo y por culpa de ellos había tenido que sujetarse a órdenes que bien sabía que indirecta o directamente afectarían a muchos padres y con ellos a los miembros de sus familias. Finalmente, la disyuntiva se hizo vapor: era México y su bienestar o Calles y con ello la traición a su país. Se decidió por lo primero.

@ap_penalosa