Archive for 31/07/2014

YA LOS PETROLEROS A PUNTO DE SUCUMBIR

31/07/2014

El Señor Eduardo Suárez actuaba con Don Lázaro como su Secretario de Hacienda. Hombre muy sagaz y buen financiero y particularmente sensible en materia de economía. No descartaba la posibilidad de una fuerte salida de capitales y por lo mismo, resignándose para el corto plazo a un fuerte golpe al peso mexicano. A causa de esto y para evitar las presiones consecuentes, recomendó sacar al Banco de México del mercado, y así evitar el saqueo de sus bóvedas. El Embajador Daniels por su lado, mantenía una muy cerrada y continua comunicación con el Secretario de Estado Hull, a quien ratificó que los resultados presentados por los peritos en México eran correctos. Efectivamente, afirmó, la forma de actuar de las empresas petroleras había sido deshonesta al punto de nunca compartir utilidades con la nación mexicana. Avaló la capacidad para los pagos de salarios determinados en el laudo expedido por el Comité de Peritos.

También sostuvo que era cierto que los pagos de impuestos y salarios a lo largo de toda su estancia en el país habían sido por demás bajos y arbitrarios. Terminó por defender a la economía mexicana y consideró justo el pago reclamado a los petroleros. En un punto se equivocó Daniels: diagnosticó que por las pláticas sostenidas personalmente con el Presidente Cárdenas, el riesgo de expropiación estaba descartado. Según lo manifestado por el Jefe del Ejecutivo, no era tal la intención. Y sí, efectivamente Cárdenas, con toda intención, respecto de ese punto trató de no inquietar a Daniels para evitar que la pólvora se regara. Mentirosito y mañoso, con todo respeto, Don Lázaro Cárdenas. Pero ¿quién no le dice a la novia: “te prometo que sólo será un besito”, ¿verdad?

Frente a mí se encuentra mi perro Góngolo. Debo decir que desde hace algunos días nos encontramos un poco distanciados y hablamos solamente lo necesario. Resulta que al desgraciado ya le gustó irse casi todos los días a comer al Club de Industriales y las notas que firma cada vez van en aumento y sumadas, ya se imaginarán los desembolsos mensuales que me significan. Se siente el “Gran Señor”, perro de cagada. Me enteré que después de echarse sus digestivos luego de comer opíparamente, todavía se pasa a la biblioteca con sus cuates a discutir y a hacer conjeturas respecto del resultado de la pasada sucesión Presidencial, siguen éntrele que éntrele al Cognac, al Calvados y al Armagnac y bueno, mi liquidez anda ya al límite. Le he pedido que se modere pero de repente reacciona con mucha violencia, así como Calles, y me sale con que él es el que manda aquí y que recuerde que los escoceses antes de ceder, primero sacan su espada de entre su falda maricona conocida como Kilt y con todo y pipa y boina despedazan a cualquiera que atente contra su dignidad. Yo prefiero callar y resignarme porque la verdad, así como es de chaparro, tiene unos pinches colmillos que hasta un bóxer sale disparado cuando se lo encuentra.

@ap_penalosa

LA TOZUDEZ DE LOS PETROLEROS EXTRANJEROS

30/07/2014

Cuando salieron a la calle, después de que se les dio a oler alcohol para revivirlos y con los ojos dilatados así como diciendo “chíngame la retina”, los petroleros se fueron a comer algo a Sanborn’s por supuesto sin apetito: “¿Y ahora, qué hacemos? Estos desgraciados ya nos agarraron en la movida y lo peor es que los demás se van a enterar y nos van a salir con lo mismo.” “¿A cómo te vandieron los tapetes, Raquel?”. “A 14 mil basos, mi sanior esposo ¿Cómo te la ves?” “Bien, bien saniora. Se los voy a ofrecer a David a la salida de la sinagoga a 26 mil basos. Yo lo sé conociéndolo que me va a ofrecer 20 mil, baro aunque nosotros la regalamos a su hijito Issac 2 mil basos en su Barmitz Bá, ya varás que no me las paga los 26 mil”. “Baro esposo mío ¿y que va a decir Sarita la esposa suya de él cuando me la ancuentre en el Israelita?” “No te la preocupes mujer ya varás que me paga los 26 mil, si no allá está mi arbano Jacobo y hablo con él”.

Seis millones de pesos, ¡seis millones de pesos! fueron los que se negaron a pagar a los trabajadores petroleros, acorde con el laudo que se expidió después de la revisión de los peritos que habían llegado a la conclusión de que el pago debería ser en términos de 26 millones de pesos. Varios de los del grupo de magnates estaban de acuerdo y urgían a Pierce a liquidar de inmediato dicha cantidad. Pero los más reaccionarios, empezando por Pearce, se negaban rotundamente aduciendo que no era tanto el dinero lo importante, sino su propia imagen ante el resto del mundo, principalmente ante aquellos otros países en los cuales se tenían intereses y actividades similares. No, no y no. Vamos a pactar con el Presidente Cárdenas 20 millones y ya verán que “santas pascuas”. ¡Sí, cómo no! Era tan estúpido y soberbio Pierce, características que Don Lázaro le tenía medidas, que sabía que al negarse a pagar tal diferencia, solito él y sus compañeros se pondrían de “a como quieras” ante la Institución Presidencial. Cárdenas cortés pero al mismo tiempo frío y concreto apoyó el laudo a favor del aumento salarial y no aceptó la oferta que los petroleros “le hacían el favor” de plantear.

Por pensar los petroleros tanto en sus intereses, no se percataron de que esas acciones a los que más podrían afectar eran a sus mismos paisanos. Por ejemplo, siendo México en aquellas épocas el principal productor de plata en el mundo, los grandes explotadores de la misma eran inversionistas norteamericanos, de manera que afectar sus intereses por parte de los petroleros, significaría una bomba en su Departamento de Estado que al gobierno norteamericano no le convenía que estallara. Varias armas de ataque sopesaron los petroleros, pero a fin de cuentas terminarían dándose cuenta que las mismas se dispararían hacia atrás.

@ap_penalosa

LOS DÍAS PRELIMINARES A LA EXPROPIACIÓN

27/07/2014

Los petroleros ya ni se fueron a tomar sus tragos a sus lujosas instalaciones. Prefirieron esperar en la antesala del despacho de los peritos 30 días para saber al final si era niño o niña. Casi todo el tiempo estaban sumidos en sus propias reflexiones y sin hablar unos con otros, mejor se tronaban los dedos y de pronto alguno de ellos se iba a hacer pipí y luego salía a comerse unos tacos sudados, con menos sudor que el que a ellos afectaba. Finalmente salió el jefe de los peritos, se les quedó viendo directo a la cara con facciones de gladiador dispuesto a echárseles encima, pero prefirió guardar la calma y sólo expresó entre dientes: “bola de cabrones”.

Y así fueron saliendo los trapitos al sol. De entrada se apuntaba que las empresas, principalmente americanas e inglesas, habían venido operando a lo largo de su historia en México, haciendo caso omiso al interés de nuestra nación. Que además muchas veces sus actividades se habían extendido a acciones de tipo terrorista para desencadenar conflictos políticos en detrimento del orden social, muchas veces recurriendo al ámbito internacional para desde allá hacer que los acontecimientos al interior de nuestro país se complicaran más.

Se hacía una comparación de los salarios pagados por los petroleros, tomando por referencia a los que beneficiaban otras industrias, como la minera o de ferrocarriles, encontrándose que los primeros estaban muy por debajo de los segundos. Gran sorpresa causó cuando se detectó que el precio que los mexicanos pagaban por el petróleo de su país, era superior a los que prevalecían en otras partes del mundo, de ahí entonces un factor más del subdesarrollo en el cual nuestra nación se encontraba. Los números detectados en términos de resultados a favor de los petroleros eran por demás excesivos y por lo mismo, se tenía la capacidad para un pago a favor de los trabajadores demandantes por una cantidad igual a 26 millones de pesos, agregando además que la solidez de esas empresas estaba bien capaz para seguir enfrentando las futuras demandas de los trabajadores acordes con el paso del tiempo. Cárdenas sabía perfectamente que los magnates iban a chillar y a revolcarse en el piso como simulando ataques epilépticos y por supuesto, imaginaba que se negarían a aceptar el veredicto. “¡Je, je!”, se decía Don Lázaro. “Estos ya cayeron” y ¡vaya que cayeron!

@ap_penalosa

CARDENAS EN CAMINO DEL RESCATE PETROLERO

18/07/2014

La ley publicada en octubre, ratificaba el contenido del artículo 27, que entre otras cosas planteaba que el suelo y subsuelo de la nación pertenecían solamente a ella. Pierce se defendió aduciendo a manera de ejemplo, que casi habían transcurrido 20 años y el artículo 27 seguía guardado en el último de los cajones del Presidente. Por eso se demostraba una vez más que todo quedaría en papeles, sobre todo al momento de que se apretara el cogote a tantos miles de habitantes, suponiendo de antemano que el gobierno mexicano no contaba con recursos suficientes para mientras tanto aguantar. Otros insistían en su miedo derivado de que al afectar a la comunidad, o sea al interés público, sus propiedades estaban en grave riesgo de verse perdidas. De ahí entonces mejor buscar contacto personal con el Presidente y con el propio Embajador Daniels a la mayor brevedad.

Cárdenas había decidido conjuntar a los distintos sindicatos independientes de las empresas petroleras establecidas en México en uno solo, afiliado a la CTM, esto es el mismo sindicato que ahora impera en Petróleos Mexicanos, PEMEX y que se conoce como el Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la Republica Mexicana (SNTPRM). De ese sindicato entonces, se sucedió la huelga que sería el detonador de la expropiación definitiva a favor de nuestro país. Todo lo calculó el Presidente Cárdenas a manera de experto en ajedrez. Si Pierce se decía conocedor experto de la Sociología mexicana, no tomó en cuenta que Don Lázaro no cantaba mal las rancheras. El gobierno tenía su alcancía bien guardadita, así como las abuelitas guardaban a escondidas un cochinito lleno de monedas de plata, en caso de una emergencia. Estaba muy equivocado Pierce al no reconocer que mientras nosotros teníamos a “nuestra mamita grande”, los petroleros carecían de madre. Nuestro país era exportador importante de oro, plata, etc. No era el país bananero que según Pierce, vivía solamente de las divisas provenientes del petróleo. “¿Que huelga petrolera apoyada por mi gobierno, si no sobrepasa en exigencias?”, “órale”, decía el Presidente Cárdenas, “aquí tengo mi guardadito y apoyo mientras tanto a los trabajadores, ¡qué caray!”.

Entonces sucedió lo que ya se veía venir. El Sindicato Petrolero se declaró en huelga, exigiendo en su pliego petitorio un aumento salarial. Los petroleros al grito de “¡no cederemos!” simplemente resolvieron en conjunto el pago de una cantidad que sumaba 14 millones de pesos. Cárdenas en forma personal enfrentó a los petroleros y les manifestó su desacuerdo, advirtiéndoles que su gobierno estaba capaz y dispuesto a apoyar a los trabajadores mientras el conflicto no se resolviera a satisfacción de ambas partes. Mientras tanto, los trabajadores echaron mano de la herramienta de lograr que la Junta calificara la problemática como “conflicto económico” y con ello permitir que los trabajadores retornaran, mientras el conflicto se solucionaba a sus centros de trabajo para seguir laborando. Entretanto, se haría una revisión de la situación económica de las compañías afectadas para así dictaminar la procedencia o no de los demandantes.

@ap_penalosa

CALLES SE REFUGIA EN USA

14/07/2014

Al día siguiente, después de casi no haber dormido, Don Plutarco encendió la radio para escuchar el noticiero de la mañana. Afortunadamente estaba cerca de su baño cuando escuchó el discurso que el día anterior había pronunciado el Presidente Cárdenas. Prefirió tomar su radio portátil para con él sentarse en el excusado. Decía Don Lázaro entre otras cosas: a volar los centros de vicio y quienes los promovieron. Igual defendió el agrarismo y el reparto de tierras y bosques, antes en poder de cercanos al líder del Maximato. Luego, lo más entrelíneas, que hizo que Don Plutarco estuviera a punto de convertirse en caca y acompañar toda la que ya había soltado, escuchó que decía Don Lázaro que los que habían delinquido, serían juzgados y castigados en nuestro país para que el
pueblo tuviera la oportunidad de observarlos y reclamarles sus injusticias ¡Don Lázaro no se andaba con mamadas!

Llamó Don Plutarco a su muchacha y le ordenó: “Revolcona, prepárame todas, todas mis maletas. Que no quede ni un calcetín porque ahora sí me voy. Dame otro té de tila doble y dile a Pirulón que si preguntan por mí no estoy, que fuí a acompañar a mi tía a comprar las tortillas”. El 10 de abril de 1936, en un avión de la Fuerza Aérea, salió Calles con rumbo a Estados Unidos. Ya sentado en el avión y viendo desde la ventanilla que había traspasado la frontera mexicana, se sentó, pidió un whisky y solamente expresó: “¡fiu!” Por supuesto, ninguno de los petroleros ni ninguno de los otros magnates estuvieron a recibirlo. Tuvo que tomar un taxi a su hotel y mientras se desplazaba al mismo, terminaba otro capítulo de la historia de México.

A decir de los petroleros, sobre todo el Presidente de la Pierce Oil, todo lo que planteaba y oficializaba Cárdenas resultaría un cohete con casi nada de pólvora. Decía, como Mcdoheny, conocer muy bien a los mexicanos. Aseguraba que la reciente Ley de Expropiaciones publicada en octubre, a la larga, como la Constitución del ’17 con todo y su artículo 27, no entraría en vigencia. Argumentaba que ante las huelgas de los trabajadores y el rechazo de ellos a sus demandas, además de paralizar al país, implicarían no poder llevar alimento a sus casas. Según Pierce, los mismos obreros se voltearían más temprano que tarde contra el gobierno y terminarían por convertirse en sus aliados. No todos comulgaban con ese punto de vista. Algunos daban mucha importancia al punto en que la ley señalaba causales de calificación de “utilidad pública” y por tanto motivo de expropiación. Además la misma ley iba en contra de los monopolios que generaban riqueza sólo a unos cuantos, en detrimento de los intereses nacionales. Bastaba por lo mismo que ante una demanda popular, representada por la persona moral de los sindicatos, diera a éstos la razón y de ahí la justificación a la acción de expropiación.
@ap_penalosa

CONTINÚO CON PLUTARCO ELÍAS CALLES

11/07/2014

Se sabían sospechosos ante las autoridades norteamericanas de haber sido los que promovían los contrabandos de armas para combatir los alzamientos previstos por Calles. También tenían que reconocer que éste último estaba acabado, por más que insistiera en que regresaría a retomar el control del país. Ya los petroleros preferían buscar alternativas por sí mismos haciendo conclusiones, según ellos, de acuerdo a las características propias de los mexicanos que siempre, también según ellos, se mostrarían nuevamente sumisos después de sentir el rigor de la presión antes de ser víctimas del ahogo.

Y sí, Calles todavía hizo un último intento y se apareció en México exhibiéndose, como algunas veces lo había hecho Santa Anna, como el resignado a recomponer una vez más las cosas derivadas de las “tonterías” cometidas durante su ausencia: “¿A ver, carajo, qué tantas chingaderas han pasado? ¿No ven que estoy cansado y hasta enfermo de tanto que he hecho por ustedes? ¿Qué no hay alguien más que pueda seguir haciendo las cosas tal y como lo ordené? ¿Qué va a pasar con este pinche país el día que les falte? ¡Bola de burros!¿Dónde anda ese mequetrefe de Cárdenas? Quiero verlo en seguida… A ver, que venga la prensa para que publique mis declaraciones respecto de ese comunistoide, jijo de la fregada. Pero ya, punto, rapidito que voy a tener una vez más mucho qué hacer…” Sólo dos lo escuchaban: el velador de su casa y la sirvienta. Mientras ésta última le sirvió un té de tila, el velador habló por teléfono a todos los periódicos y cada vez que colgaba se ponía pálido por las respuestas que encontraba. Luego llamó a los Senadores amigos de Don Plutarco: “Que no estaba, que se encontraba malísimo de chorrillo, que su abuelita estaba a punto de morir…”

Regresó el velador a donde Calles se encontraba y así como que tartamudeando le informó: “Patroncito, que dicen los de los periódicos que están escasos de papel, que dizque por órdenes del gobierno, si se atreven a publicar lo que usted dice, les van a desmadrar sus máquinas. Están rete asustados. Sus amigos los Senadores ni siquiera toman la llamada, sólo mandan recados con las chachas”. “¿Dónde anda Morones?” “Uy, siñor”, intervino la mujer. “Esta mañana pasó por aquí riteinojado. ¿Qué cree? Le fueron a sacar de sus sótanos todas las armas, cartuchos y pólvora que tenía guardados. Pobrecito, está rite triste y asustado”. “!Puta madre, ¿qué hago?! ¡Ahora sí que estoy metido en un berenjenal!”, se dijo Calles.
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