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LA FASCINANTE HISTORIA DE UN ERMITAÑO

27/10/2015

Se llamaba José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Felix. Adoptó el de Guadalupe Victoria por la fe que profesaba a la primera. El apellido Victoria, porque gracias a la ayuda de aquella logró grandes hazañas. Era un auténtico hermitaño. Descendía al mundo cuando sentía que se le necesitaba.

En mi opinión no fue el primer presidente de México. Lo precedieron Don Agustín de Iturbide y Pedro Celestino Negrete. Si bien muchos que se dicen “historiadores” pretenden desconocer al primero, basta decir que aún habiendo sido coronado emperador por una sociedad farsante e hipócrita, Iturbide constituyó un primer congreso que terminó desconociéndolo y traicionándolo.

Guadalupe Victoria fue seminarista de cuna muy humilde. Nació en Durango y ya estando en la ciudad de México para continuar sus estudios, se identificó con el movimiento de independencia en el cual participò al lado de Hermenegildo Galeana, después con Morelos y luego se unió a las tropas de Don Nicolás Bravo. Era un hombre por demás observador y particularmente selectivo. Nunca se dejó que se le involucrara en movimientos que distaban de sus propias convicciones. Sus acciones heróicas emanaban de esos impulsos derivados del amor y honestidad que lo puede todo. Rechazaba la hipocresía y la falsedad. Antes de entregarse a la autoridad de cualquiera, lo observaba, lo analizaba y de ahí entonces pasaba a sopesar sus virtudes y defectos.

En la batalla conocida como El Juego de Pelota, lugar que estaba rodeado por un foso que asustaba a los insurgentes, Don Guadalupe se deshizo de sus vestiduras y a nado cruzó el obstáculo con su espada por delante y diciendo “¡va esta en prenda”! Y sí, logró cortar las ataduras que sujetaban un puente que dió campo abierto al resto de sus compañeron para ganar la ciudad de Oaxaca. Luego de muchos triunfos que lo hicieron grande, alguna vez tendría que enfrentar una derrota en Palmillas, Veracruz. Don Juan Ruìz de Apodaca, último virrey de la Nueva España, hombre bondadoso y práctico, de pronto temìa a Victoria y otras veces le admiraba. Trató de que el primero se aviniera a su indulto, sin embargo su dignidad y patriotismo lo llevaron a declinar y prefirió resguardarse en las montañas adorado por los indígenas que le rodeaban y cuidaban, alimetándose solamente de aquello que la naturaleza le obsequiaba. Luego de cuatro años escondido entre la naturaleza a finales de 1820 después de que las Cortes de Cádiz triunfaran sobre la Monarquìa Española, Don Guadalupe Victoria reapareció en el escenario. Mucho se podrìa hablar en relación a los tantos aconteceres de ese gran mexicano que previamente lo llevaron a ser presidente de nuestro país para el periodo 1825-1829.

Ahora, solo prefiero detenerme en este artículo a comentar algo que sucedió cuando Santa Anna en Veracruz, se exhibìa como supuesto prócer del movimiento independentista. Discreto, taimado se acercó don Guadalupe a escucharlo. Cuando de pronto Santa Anna lo identificó, de inmediato lo invitó a unirse a su movimiento. Bastó un rato para que Victoria descubriera la falsedad y mezquindad de aquel traidor cuando luego de una acción en su contra, pretendió salir huyendo a USA. Guadalupe Victoria se separó de su persona no sin antes reprocharle su cobardìa.

Victoria fue generoso y ayudó a Iturbide en su proceso de autoexilio a Europa. No así Nicolás Bravo quien se ensañó con él y su familia hasta el momento de ver zarpar el barco que los condujera al viejo mundo. Como Guadalupe Victoria, pocos grandes en la Historia de México.

Nota: Recuerdo a mis seguidores y amigos me hagan el favor de enviar vía “mensaje” su correo electrónico a efecto de obsequiarles en versión PDF mi libro titulado “La Patria que No Rumbo al 2012”.

@ap_penalosa

Nota: Recuerdo a mis seguidores y amigos me hagan el favor de enviar vía “mensaje” su correo electrónico a efecto de obsequiarles en versión PDF mi libro titulado “La Patria que No Rumbo al 2012”.

@ap_penalosa

NUEVO LIBRO

26/10/2015

Domingo 25 de Octubre, 2015

¿Por qué me decidí a escribir un libro sobre la historia de México? Muy simple, porque amo a mi país, le debo mucho y pretendo compartir con mis lectores y en especial con mis compatriotas lo poco que sé al respecto. También porque deseo aprender más en torno a dicho tema luego de que quienes lo lean me corrijan, critiquen y hasta me denosten. Eso me permitirá enriquecer mis conocimientos.

¿Vivir del producto de su venta? No, es mi primer libro y no está en mis planes depender de los ingresos por la comercialización que del mismo pudieran derivar.

En la vida se debe de ser congruente. Tengo 68 años de edad, ahora estoy retirado de la actividad profesional y tuvo que pasar mucho tiempo para alcanzar un primer escalón significado en la publicación de mi manuscrito ¿Mi intención? Aportar ¿Mi ilusión? Colaborar en la búsqueda de la verdad en relación con el devenir de mi nación.

Han transcurrido casi cuatro años a partir de que publiqué el libro en cuestión titulado “La Patria que No Rumbo al 2012”. Cuento ya con más de 10 mil seguidores vía Facebook, Google, WordPress, Twitter, etc. De ahí entonces mi decisión de volver a escribir pero no solo, sino con la ayuda que las personas de buena voluntad me regalen. Con ellas desarrollaré un nuevo manuscrito que de continuidad al primero pero exhibiendo también los puntos de vista de tantos como participen de manera que la obra refleje el conocimiento y la opinión de cada uno.

¿Y cómo titularé el nuevo libro? Muy sencillo “La Patria Que No Rumbo al 2012, Fe de Erratas” ¿Autor? Tantos mexicanos o extranjeros dispuestos a participar.

Adjuntaré el libro mencionado en versión PDF, esperando lo disfruten y les sea de utilidad.

Favor enviarme vía “mensaje” su correo electrónico para proceder a hacerselos llegar. Caso deseen reenviarlo cuentan con mi autorización.

De antemano, gracias.

Antonio Patricio Peñalosa Ávila

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

AMADA DÍAZ, HIJA DE DON PORFIRIO

23/10/2015

Espléndida hija y esposa. Mujer que a lo largo de su vida enfrentó un infierno. Comprendida y consolada por quien fuera quizá su mejor amiga y última esposa de Don Porfirio: Carmen Romero.

Doña Delfina Ortega, conocida como Delfinita, procreó con Don Porfirio dos hijos: Porfirio y Luz. Díaz tuvo otra hija con una extraña y a mi juicio mala mujer de quien nació Amada. Llevó por nombre Rafaela Quiñones. Esta última negoció con Don Porfirio el que él mismo se hiciera cargo de la niña a cambio de un dinero que le facilitara una vida en plena libertad, cómoda y estable, al punto de volverse a casar a su capricho. Nunca demostró un auténtico amor de madre a Amadita, el cual doña Delfina sí le supo prodigar, al punto de jamás mostrar diferencia entre sus propios hijos y la que vendría a ser finalmente su hijastra.

Papel importante jugó también en la vida de Amadita la quien fuera última esposa del señor Díaz: Carmen Romero, con quien nunca procreó hijos y quien a lo largo de toda su vida actuó como verdadera compañera, amiga y persona que siempre regaló a Amada amor y comprensión.

Lo escrito por Amadita se expone como álbum y no como diario, debido a que no tuvo tiempo para hacer anotaciones cada día. Las circunstancias la mantenían absorta en muchas otras actividades según las tristes circunstancias que en todo momento tuvo que afrontar. Muy brevemente del puño y letra de Amadita se muestra en forma muy resumida según fechas de sus escritos, lo que refiere ser otro de los peores estadios y vergüenzas para México en el proceso de lo que se da en llamar “Revolución Mexicana” de la cual surgen anécdotas que hacen al lector darse cuenta de tantas mentiras y elevación a las alturas de personajes que en la realidad resultaron por demás dañinos y detestables y quienes a la postre según lo dice la verdad debieron ser elevados a la categoría de héroes pero de barro o judas de cartón para ser quemados con muchos, muchos cohetes y así evitar que ahora sus nombres embarren y hasta ensucien escritos con letras de oro ese circo nuestro llamado Congreso de la Unión.

Amadita casó en 1888 con un hombre muy rico hijo de un poderoso hacendado llamado Ignacio de la Torre quien había hecho gran fortuna con propiedades entre otras azucareras, localizadas principalmente en el estado de Morelos. Era muy trabajador y ambicioso. Se dice que además era justo y espléndido con su gente. Le querían bien, lo respetaban y por lo mismo obtenía de ellos su mejor esfuerzo. Entre esa lista de trabajadores aparecía el nombre de Emiliano Zapata, hijo de otro Zapata que siempre se mostró agradecido a la familia De la Torre.

Apenas contrajeron nupcias, Amadita sentía a su esposo muy distante de todo aquello que como toda recién casada deseaba saborear, esto es, las mieles del amor en todas sus formas. Lo notaba alejado, desinteresado y hasta temeroso a la cercanía con ella. Sospechó entonces que en sus afanes había algo extraño. Ignacio solía alejarse con mucha frecuencia de su casa, era amigo de la farándula pero además dichas farándulas hacían coincidir a hombres homosexuales. Ignacio era uno de ellos.

En cierta ocasión alertada la policía de un escándalo más, penetró al lugar donde se llevaba a cabo otra de tantas fiestas y resultó que entre los detenidos se encontraba el esposo de Amadita vestido de mujer con la cintura avispada pero eso sí, luciendo el típico bigote que la moda de aquella época imponía. Don José Guadalupe Posada, uno de nuestros grandes caricaturistas mexicanos, dispuso de dicho tema para elaborar una burlesca ilustración intitulada: Los 41 Maricones encontrados en un baile de la Calle de la Paz el 20 de noviembre de 1901, misma que dio la vuelta por todos los ambientes sociales de la ciudad y que causó un gran sorpresa e indignación. Cuenta Amadita que cuando habló con su esposo al respecto, éste todo lo negó aduciendo que sólo era producto de acciones de los enemigos de Don Porfirio. Para Amadita, lo sucedido simplemente significaba la confirmación de sus sospechas.

Más pronto que tarde, Díaz mandó llamar a su hija a quien le confirmó que lo que se decía de su yerno era cierto y que para evitar un escándalo social, había intervenido para que Ignacio quedara de inmediato en libertad. Respetó a su hija y le advirtió que él de ninguna manera se inmiscuiría en un asunto tan de pareja, pero fuera cual fuera la decisión que Amadita tomara, él como su padre que era estaría en la mejor disposición de brindarle cualquier apoyo y consuelo.

Amadita siempre vivió entre la espada y la pared. No obstante la pena que tanto afectaría el resto de su vida, nunca dejó de amar y respetar a su esposo quien por cierto en la medida del tiempo fue mostrando más a la luz pública su tendencia sin sentirse molesto ni preocupado por lo que se hablara de él. El amor de Amadita a su marido, su tortuosa existencia, la saña y maldad de Zapata, sumado a las circunstancias de la Revolución, hicieron que la vida de esta mujer se tornara en un Infierno hasta el día de su muerte.

ANA HUARTE DE ITURBIDE, AUTÉNTICA MUJER

23/10/2015

Don Agustín con todo y sus cualidades también cometió grandes injusticias. Me temo que la mayor, si es cierto lo que cuentan algunos, fue el trato que dió a su esposa Ana Huarte. A mí no me gusta el calificativo de “abnegada” porque me hacer pensar en una mujer que no guardó nada para su persona, pero creo que eso sí aconteció con esa alma piadosa.

Del Valle Arizpe y Carlos María de Bustamente hacían mofa de todo y por todo. Era tal su saña, que no reparaban en el daño que podían causar con sus habladurías, no solo a la dignidad de una persona, sino a su propio corazon. Ya en otro artículo hablé de las andanzas de Don Agustìn con La Gûera Rodriguez pero ahora me referiré a la que fue su real compañera y esposa como pocas que hoy existen.

Casaron muy jóvenes. Apenas terminaron la noche de su “Luna de Miel”, él se aprestó rápidamente a enfundarse su uniforme para continuar sus acciones militares. Procrearon varios hijos y de uno de ellos surgió un nieto que después adoptó por la fuerza Maximiliano a quien pretendió nombrar su sucesor. Mientras su marido vivía en combates, Doña Ana cuidaba de la educación y formación de sus vástagos. Se cuenta que Iturbide los trataba con frialdad igual que a su mujer. Sus urgencias estaban particularmente orientadas a compartir el lecho con Doña Ignacia. Fue tal su pasión por esa bellísima dama que repito, se cuenta, que para deshacerse de la esposa hizo que se le enclaustrara en un convento acusada de adulterio.

Cuando su marido fue nombrado emperador se hacìa obligado que el matrimonio estuviera presente a la hora de la coronación. No me imagino a esa pobrecita siendo objeto de las miradas venenosas y sarcásticas de una alta sociedad hipócrita que luego se convertiría en el verdugo de su cónyuge. A la hora de la coronación por supuesto que la gûera ocupaba un sitio de preferencia desde donde observaba con displiscencia y burla a la primera.

Luego que vino la debacle sobre la familia, ésta se vió precisada a salir exiliada de México con rumbo a Europa con punto final Italia. Aquí importante hacer referencia al pésimo trato que Nicolás Bravo les aplicó mientras por el contrario, Don Guadalupe Victoria antes de despedirse de Don Agustín le obsequió un pañuelo de seda que llevó siempre consigo hasta la hora de que fue asesinado, insisto: asesinado.

Las desventuras por las que atravesaron en el continente anotado fueron en extremo brutales. Italia que en un principio les abrió las puertas, luego por motivos políticos se vió forzada de urgirlos a salir del país para entonces cruzar a pié un camino tortuoso incluyendo Francia, Alemania y Suiza, hasta alcanzar a refugiarse en Inglaterra enmedio del terror y la miseria. Los congresistas malditos, jamás se preocuparon por hacer efectíva la pensión acordada a favor del que nos dió la independencia. Para comer y con ello sobrevivir, doña Ana se tuvo que despojar de las pocas joyas que le quedaban. Por esos días, quien fuera emperador al enterarse que España pretendía retomar nuestra nación en razón del surgimiento de la Santa Alianza, como pudo, tomó rumbo a México con todo y su familia para alertar a las autoridades. Ya había enviado antes una carta haciendo saber de todo ello, misma de la que se desentendieron y dejaron hecha de lado menospreciada y luego olvidada.

Al cabo de muchas penas lograron retornar a tierras mexicanas, descubrieron a Iturbide y lo apresaron. Mientras, se le sometió a juicio y se le condenó por un congreso local a la pena de muerte. Doña Ana esperaba en el barco que los condujo a su regreso. Grande fue su sorpresa y amargura cuando un oficial enviado por el General Felipe de la Garza le anunció que su marido ya había muerto.

Entre sus tantos allegados, Iturbide consideró siempre como a su “hijo” a un general de apellido Echávarri, quien al final también terminó traicionándolo. Doña Ana salió de nuestro país para refugiarse en Filadelfia, USA, viviendo en extrema pobreza. En aquella ciudad encontró a un hombre andrajoso y hambriento a quien trató con calidez y compasión, era el general Echávarri.

Me pregunto ahora ¿cuántas mujeres siguen existiendo, hechas con la madera con que se dió forma a Ana Huarte? Creo que de los bosques que las generaban ya muy pocos existen, fueron talados en una buena proporción que hizo que sus tierras quedaran erosionadas.

@ap_penalosa

HISTORIA Y AUTOESTIMA

22/10/2015

La vida, VIDA, solo está reservada para los que se deciden a trascender no necesariamente en lo espectacular. Trascienden aquellos que por amarse a sí mismos, tienen la vocación de DAR.

Sor Juana Inés de la Cruz enfrentó una vida de persecución. La Santa Inquisición siempre estuvo atenta a atraparla para llevarla a la hoguera. Prefirió recluirse en un claustro la mayor parte de su vida desde el cual escribió una obra que luego de su muerte quedó en buena parte convertida en cenizas.

Iturbide logró para México su independencia. Hombre incomprendido, traicionado y hasta la fecha denostado. Fue sujeto de exilio. Sabía que la Santa Alianza pretendía apoyar a España para rehacerse de México. Desde Inglaterra, como pudo, llegó a alertar a sabiendas que le costaría la vida. Situación similiar sucedió con Miguel Miramón cuando se dispuso apoyar a Maximiliano para ayudarle a evitar que USA con el apoyo de Juárez sentara sus reales en nuestro territorio.

Maximiliano, sui generis, hombre manipulado por su hermano y Napoleón III arribó a México como emperador. Resultó más liberal que el propio Juárez. Pudiendo salvar su cabeza, prefirió afrontar las consecuencias derivadas de la presión Juarista con el apoyo yanqui. Hoy Juárez es calificado como héroe y el Habsburgo, si verdaderamente fue fusilado, es sujeto de ironías y burla. Murió junto con Miramón y Mejía con verdadero espíritu de patriota mexicano y valiente.

Porfirio Díaz, leal siempre a Juárez y luego menospreciado por el segundo, sacó a México de una ruina que arrastraba por décadas. Sí, se perpetuó en el poder porque la propia sociedad se lo exigía. Logró por primera ocasión exhibir a México como país de oportunidades. Gracias a él, por primera vez nuestro suelo trascendió. Igual que con Iturbide, las hienas que antes besaban su mano lo enviaron a morir fuera de su amada patria.

Carranza en medio de la turbulencia revolucionaria definió una constitución que hasta la fecha aún con variables sigue rigiendo. Fue el primer defensor de nuestros recursos naturales lo que quedó plasmado en un Artículo 27 que hasta la llegada del General Cárdenas entró en vigor. Carranza: otro hombre sujeto de vejación y asesinado.

Lázaro Cárdenas del Río, el hombre que a mí juicio ha sido uno de los mejores presidentes de México.

Me pregunto: “¿Cuánto influyó la autoestima de dichos personajes a favor de nuestra nación?”

@ap_penalosa

EL MITO DE CAMERONE – Joaquín Mañes Postigo Publicado por Urogallo

18/10/2015

En mi libro “La Patria que No Rumbo al 2012”, manifesté a Catón desacuerdo por afirmar en su obra Juárez y Maximiliano, La roca y el Ensueño, que la Batalla de Puebla fue la única ganada por México a un país extranjero. La Batalla de Camarón (Camerone) es uno de los enfrentamientos que más orgullo debería causar tanto a los mexicanos como a los que sin ser necesariamente franceses, en ese momento estaban representando a la Legión Extranjera.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, ahora INEGI, publicó un libro relativo a este episodio que inexplicablemente retiró del mercado. Sospecho que debido a que nuestros gobiernos tienen miedo de hacer frente a esa verdad porque implica realzar una hazaña que afecta a la imagen juarista debido a que provino de órdenes dictadas por Napoleón III a favor de Maximiliano.

La Batalla de Camarón, al no exponerse, es muestra clara de cómo nuestra nación está sujeta a una historia deformada y maquillada.

Tuve por suegro a Louis Sol la Lande Borie quien fue objeto del otorgamiento de la Legión de Honor concedida por el Gobierno Francés, en razón de sus esfuerzos porque en el pueblo de Camarón, Veracruz, se erigieran tres monumentos: uno en honor al Doctor Talavera, otro en memoria de su habitantes que enfrentaron a la Legión para terminar venciéndola y el tercero, en reconocimiento a los soldados legionarios.

Espero que el libro relativo a este capítulo sea leído por muchos, muchos, mexicanos.

@ap_penalosa

LAS TRAGEDIAS POR NO ESCUCHAR SEÑALAMIENTOS ¿SOBERBIA?

17/10/2015

Antonio López de Santa Anna era un espléndido militar estratega. Tambièn muy inteligente pero diabólico. Urdió desde Veracruz el desplome de Don Agustín de Iturbe. Este último se negó a escuchar a quienes se lo advirtieron. Pensó que lo criticaban.

Luego de acudir a Veracruz con la orden por parte de Iturbide de poner bajo control a sublevados españoles que ahì se encontraban. Santa Anna terminó negociando con aquellos a cambio de su apoyo y reconocimiento como máxima autoridad de nuestra nación. Sus paisanos del mismo estado lo vieron con desconfianza cuando observaban que aquel pretendìa constituirse como presunto nuevo líder nacional.

Estando Don Agustìn en Jalapa fue advertido por sus más allegados. Hizo que Santa Anna se presentara ante su presencia, pero cometió un error tan grave, al punto de que si lo hubiera reflexionado antes la Historia de México hoy sería muy diferente. Le había mandado restablecerse en la ciudad de México, bajo sus ordenes directas, para de esa forma evitar su acción proselitista, devaneos y sus mezquindades.

Sutilmente Santa Anna le pidió autorización para regresar por un rato al puerto para hacerse de sus pertenencias y luego atender el nuevo encargo. Iturbide no solo aceptó sino que hasta le facilitó recursos propios para agilizar las cosas. Ese espacio que logró Santa Anna propició que a mediano plazo nuestra nación se redujera considerablemente en territorio, mismo que como buitres tomaron para sí los norteamericanos. Muchos creyeron en Santa Anna, menos uno, Don Guadalupe Victoria, quien al darse cuenta de la realidad, prefirió alejarse de él y en mucho. Lo que sucedió después ante el beneplácito de la hipócrita Iglesia y la burguesìa, significó una de las peores pesadumbres, traiciones y más desgracias que junto con otras han enlutado a México.

Desafortunadamente Iturbide aún con toda su grandeza, no supo a tiempo escuchar. Era un hombre por tradición acostumbrado a mandar. Eso lo alejó de la posibilidad de repensar tantas cosas que le recomendaban los que le eran leales y lo respetaban. Es posible que haya pensado que lo criticaban o hasta lo regañaban. Yo me pregunto ¿qué habrán pensado de Don Agustìn tantos que le decían ¡cuidado!? ¿Será que ese gran hombre confundió la generosidad con la soberbia y por lo mismo eso llevó a nuestra patria a la debacle?

Muchas personas se dejan aconsejar de estúpidos que proclaman “sé tú y manda al carajo a los que con amor te hacen señalamientos a favor de tu persona”. Esos mismos, a la hora de la pena, simplemente están desaparecidos.