83 presidentes en la Historia de Mèxico entre 1821 y 2012

Ayer, dos reporteros me entrevistaron y debo confesar que la plàtica fue muy amena. Sin embargo de pronto se diò cierta tensión en uno de ellos cuando exclamò ¡tantos presidentes y què del Mèxico de hoy! Aprovecho la oportunidad para saludarlos y agradecerles su atención.

Uno de ellos me decía “no Antonio, estàs equivocado. El primer presidente mexicano fue Don Guadalupe Victoria”. Yo le contestè “ ¿y en donde dejas a Agustìn de Iturbide y a Pedro Celestino Negrete?” Pasè entonces a mostrarles la histografìa que me ha llevado casi tres semanas elaborar, invirtiendo en ella entre 12 y 14 horas diarias. Conforme la revisaban no  daban crédito. El màs excèptico de ellos fue el que de pronto al final denotò màs interés. Observaba en sus facciones incredulidad, enojo, quizá tristeza, pero finalmente ante lo contundente no tuvo màs remedio que reconocer lo que bien dicen los franceses con aquèllo de “muchos cocineros hacen mal la sopa”. El número de presidentes interinos es impresionante. Refleja lo pasional y la mezquindad de tantos seres humanos. El oportunismo, la avidez de poder. Actuaron como buitres a la caza de los despojos de presidentes constitucionales que quizá fueron honestos pero al final, o no pudieron con el paquete, o bien, simplemente fueron sujetos de intrigas y zancadillas. Traiciones, asesinatos, destierros, ideologías malentendidas, intereses al margen de la patria, etc. Mientras, como hoy mismo pasa, nuestra nación simplemente sumisa y observante de lo que alrededor sucede pero sin capacidad para opinar o actuar en razón de una ignorancia promovida por la Iglesia o por sistemas que bien saben que sin aquella malintencionada herramienta, muchos mexicanos sustituirían el fanatismo por la reflexión y el enfrentamiento a la verdad. De ahì entonces, estoy seguro que empezarìa a germinar una autèntica conciencia de nacionalidad que nos alejara de la simple posición de gentes pasivas, desinteresadas, aburridas y hasta frustradas. Yo les preguntè “ a ver, ¿Ustedes como reporteros de medios tan importantes se atreverìan o les permitirían publicar lo que ahora les enseño con todos sus pelos y señales?” Su respuesta la encontrè dubitativa. Esos mismos medios también están atrapados en el shhh, de eso no se hable porque me pueden vetar o hasta correr”. Luego vino algo que resultò màs impactante, porque mi trabajo lo hice estableciendo un paralelismo que exhibiera què sucedìa en el mundo mientras nuestra nación seguía o sigue en medio del obscurantismo. “Lo que me asusta”, comentè “ es que ahora mismo ya no estoy seguro sobre cuàntos mexicanos, luego de tantas mentiras y manipulaciones, estèn realmente dispuestos a enfrentarse con su realidad histórica. La dejadez se ha incrustado en un alto porcentaje de nuestro pueblo. La tendencia hacia lo extranjerizante cada dìa nos absorbe màs. Estamos resignados a nuevas elecciones a las que los que asistan no sabrán por quièn votar. Y si realmente se han preocupado por seguir y observar a los candidatos, seguramente ni acudirán a las urnas o irritados lo único que harán será anular boletas. Los que permanezcan en sus casas el 2 de Julio, darán preferencia al futbol y a las reuniones con sus cuates, incluyendo las garnachas y hasta al perico como invitado de honor”. Grabaron todas mis declaraciones pero me dijeron que tendrían que editarlas. Yo, con toda mi paciencia y la mejor de mis voluntades les advertí “eso es lo que me duele de mi país. Pero gracias a mi página web, encuentro de todo el mundo mensajes que me manifiestan mucho interés en mis análisis y comentarios, sobretodo los que se publican en mis blogs. Pero cuando observo lo que muchos compatriotas opinan al respecto, solo en la forma de expresarse reflejan la gran tragedia que nos està acabando: LA FALTA DE EDUCACIÒN”. ¿Què próximo presidente, uno màs, estarà claro y capaz para entender y hacer las cosas como debe ser? Por lo pronto, seguro que ninguno de los cuatro actuales candidatos. Lo que significarà que la ruta tortuosa de nuestra patria se hará cada vez màs difícil, larga y por demás agotadora.

 

 

     

 

 

 

 

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