A LOS MEXICANOS QUE ADOLECEN DE MEMORIA

A mí no me gusta López Obrador. Me parece un hombre falso, oportunista, soberbio, deshonesto y manipulador.

Creo que su capacidad de liderazgo deriva de una enfermedad conocida como esquizofrenia. Quienes la padecen tienen mucha facilidad para mover a las masas, máxime en el caso de aquellas que forman parte de una clase media baja y por lo mismo carecen de educación. Tristemente la mayoría de nuestros compatriotas.

Hitler era un gran líder, pero a su interior sufría muchísimo porque era víctima de complejos de persecución. Veía fantasmas por todas partes y de ahí su urgencia de formar una raza pura aria, al margen de la amenaza de tantas otras sociedades que cuestionaban sus intenciones expansionistas y absolutistas.

Se dice que de muy joven, López Obrador vivió la desgracia de matar a un hermano suyo. Eso no lo sé. Pero de ser así, supongo que de ahí le derivaron los tantos miedos que ahora refleja: los complots, el “innombrable”, las “Mafias en el Poder”, etc. Lo imagino a esa edad presionado y cuestionado por su propia familia, sociedad y autoridad. Debe haber sido muy duro para él. Lo malo de todo esto es que tantos problemas en su interior lo convirtieron seguramente en un ser agresivo, a la defensiva y seguramente con afanes de venganza. Sus temores e inseguridades rayan en el extremo. No sabe escuchar, es impositivo e impulsivo. Su falta de humildad y prepotencia hacen que los que lo rodean solo sean gentes mediocres e inmorales. Las gentes que razonan no gustan de acercarse a él.

Tampoco sabe perder. Es revanchista y pese a lo que sea, no se detiene a pensar que sus movimientos derivados de su rencor pueden llevar a muchos miles pobrecitos que lo siguen a caer en calamidades. Muchos taxistas, empleados de hoteles, de restaurantes, afanadoras, etc., perdieron sus trabajos cuando su necedad de bloquear El Zócalo, 5 de Mayo, Av. Juárez y Reforma. Creo que del total de personas que votaron por este hombre en el 2006, no más del treinta por ciento lo volvieron a hacer. Ya se vió su situación en 2012. En mi opinión, el Señor López Obrador está acabado. Pero después de esto, le vendrá lo más duro: quedará inmerso en la soledad. Me temo que la misma, combinada con su soberbia lo llevará a extremos muy dramáticos. No me lo imagino a solas en su recámara por las noches observando un noticiero. Seguramente cada vez que aparecía la figura del presidente Calderon y sabiendo que a sesenta días de las elecciones del 2006 tenía a su favor una diferencia del 16 por ciento de la votación, sintió rabia hacia sí mismo. Por sus culpas todo se vino en su contra ¡Cuánto le costó el “cállate chachalaca” o el no participar en uno de los debates ¡Vaya hombre! Quién sabe qué futuro le espere.

Vean ahora sus última actitud: no obstante luego de formar un nuevo partido político, MORENA, que finalmente aunado a los demás engrosa y en mucho los emolumentos que finalmente salen de los bolsillos de los mexicanos, hoy día la mayoría víctimas de una crisis económica brutal debido a la pésima administración presidencial encabezada por EPN a más de una corrupción cada vez más escandalosa; ahora resulta que pretenda el “peje” inconformarse y hasta atacar la postulación de candidatos independientes. Me pregunto ¿ahora qué existe en la materia gris maquiavélica del cerebro de AMLO? ¿Esa es la democracia que según él tanto resalta y promueve? ¿Qué hace la pandilla de MORENA con los millones de pesos que cada mes recibe de la Comisión Nacional Electoral? Todas estas, desafortunadamente preguntas sin respuesta y mientras tanto una buena fracción de los votantes mexicanos metida en el futbol sentados frente a su televisor y haciendo ronda con sus comparsas y el resto de la familia.

México 2018, fecha cercana a un nuevo circo desgastado, apestoso, con tribunas a punto de desmoronarse y leones y tigres chimuelos por lo viejos y mal comidos.

@ap_penalosa

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