ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

Hoy no deseo escribir sobre historia, desperté triste. Siento falsa la navidad en un mundo adverso. Este año me quitó a otro amigo. Quisiera estar con él, los otros tres y con mi padre.

He sido siempre muy dado cuando encuentro a alguien abatido a hacer referencia a “El Principito” en relación a aquella parte en que invita a no sentarse en la orilla a llorar porque caíste. Mejor levantate, ríete de tí y está presto a un nuevo tropiezo. Esto lo recordé esta mañana al despertar y tomar consciencia de lo cercana que está la fecha de Navidad. Confieso que me asusta y hasta me enfurece dada la falsedad o incongruencia que dicha fecha representa frente a la realidad del mundo actual del que yo también formo parte y del cual a veces preferiría separarme. Deseaba seguir dormido, huir de un presente que me agobia. De pronto recordé a un amigo alcoholico que desde la tribuna de su grupo de AA hizo una catarsis brutal al punto de estremecerme. Soltó ante sus compañeros lo que llaman “huesos atorados” y luego de concluir regresó a su silla agotado pero más sereno. Mientras lloraba, todos se acercaban y le palmeaban la espalda haciéndole sentir “te entendemos”.
Ahora que estoy inmerso en mi pretensión de hacerme escritor reaccioné, me salí de inmediato de la cama y procedí a encender mi computadora para a manera de “tribuna” vomitar esto que ahora escribo y que si guardo en mi interior solo me seguirá atormentando.

Tengo miedo, sí. Este año la soledad me acompañó y aunque con rudeza, me hizo crecer al punto de verme obligado a agradecerlo. He trabajado mucho alrededor de promoverme ante los ojos de cada día más personas generosas a través de un primer manuscrito. También he aprendido, me atrapó y me salvó lo que significa el manejo de una página web que con tanto profesionalismo, cariño y paciencia mi amiga Yolanda me está enseñando a utilizar ¿Resultados? basta decir que hace un año y en estas mismas fechas eso lo desconocía en absoluto. Ahora ya muchos me identifican, son mis amigos distantes pero constantes y me hacen sentir acompañado de seis a ocho horas cada día de lunes a domingo ¿Futuro? creo que al respecto próspero, pero en términos de un mediano y no corto plazo ¿Otros proyectos paralelos? sí, siempre y cuando no entorpezcan la ruta que mi fijé: escribir hasta el último día de mi existencia.

El ser humano es por naturaleza reacio al cambio. Dejé luego de muchos años de mi vida mi adorado Coyoacán. Aunque ahora vivo en una de las más espléndidas zonas de la ciudad de México no sé si podré soportar la ausencia de mis cilindreros, el sastre, la tiendita de la esquina, mis amigos del mercado y muchos otros, La Plaza de la Conchita vista desde mi café favorito y tantas cosas más adheridas a mi diario acontecer.

Un romper con el pasado representa un renacer para el cual es necesario estar preparado. No es fácil planearlo cuando obliga dejar atrás tanto que nos hizo feliz aún incluyendo también sufrimientos. Pesa también la edad. Yo he renacido tres veces en mi vida, de no haber sido así dudo que hoy estuviera vivo.

Pero ahora mismo me hago dos preguntas “¿de verdad Exupéry desapareció, murió?” o “¿no será que sigue volando gracias a combustible extra que DIOS le envía mientras encuentra un sitio atractivo sobre el cual aterrizar?”

http://www.antoniopatriciopeñalosa.com

Twitter: @ap_penalosa

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