CARDENAS EN CAMINO DEL RESCATE PETROLERO

La ley publicada en octubre, ratificaba el contenido del artículo 27, que entre otras cosas planteaba que el suelo y subsuelo de la nación pertenecían solamente a ella. Pierce se defendió aduciendo a manera de ejemplo, que casi habían transcurrido 20 años y el artículo 27 seguía guardado en el último de los cajones del Presidente. Por eso se demostraba una vez más que todo quedaría en papeles, sobre todo al momento de que se apretara el cogote a tantos miles de habitantes, suponiendo de antemano que el gobierno mexicano no contaba con recursos suficientes para mientras tanto aguantar. Otros insistían en su miedo derivado de que al afectar a la comunidad, o sea al interés público, sus propiedades estaban en grave riesgo de verse perdidas. De ahí entonces mejor buscar contacto personal con el Presidente y con el propio Embajador Daniels a la mayor brevedad.

Cárdenas había decidido conjuntar a los distintos sindicatos independientes de las empresas petroleras establecidas en México en uno solo, afiliado a la CTM, esto es el mismo sindicato que ahora impera en Petróleos Mexicanos, PEMEX y que se conoce como el Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la Republica Mexicana (SNTPRM). De ese sindicato entonces, se sucedió la huelga que sería el detonador de la expropiación definitiva a favor de nuestro país. Todo lo calculó el Presidente Cárdenas a manera de experto en ajedrez. Si Pierce se decía conocedor experto de la Sociología mexicana, no tomó en cuenta que Don Lázaro no cantaba mal las rancheras. El gobierno tenía su alcancía bien guardadita, así como las abuelitas guardaban a escondidas un cochinito lleno de monedas de plata, en caso de una emergencia. Estaba muy equivocado Pierce al no reconocer que mientras nosotros teníamos a “nuestra mamita grande”, los petroleros carecían de madre. Nuestro país era exportador importante de oro, plata, etc. No era el país bananero que según Pierce, vivía solamente de las divisas provenientes del petróleo. “¿Que huelga petrolera apoyada por mi gobierno, si no sobrepasa en exigencias?”, “órale”, decía el Presidente Cárdenas, “aquí tengo mi guardadito y apoyo mientras tanto a los trabajadores, ¡qué caray!”.

Entonces sucedió lo que ya se veía venir. El Sindicato Petrolero se declaró en huelga, exigiendo en su pliego petitorio un aumento salarial. Los petroleros al grito de “¡no cederemos!” simplemente resolvieron en conjunto el pago de una cantidad que sumaba 14 millones de pesos. Cárdenas en forma personal enfrentó a los petroleros y les manifestó su desacuerdo, advirtiéndoles que su gobierno estaba capaz y dispuesto a apoyar a los trabajadores mientras el conflicto no se resolviera a satisfacción de ambas partes. Mientras tanto, los trabajadores echaron mano de la herramienta de lograr que la Junta calificara la problemática como “conflicto económico” y con ello permitir que los trabajadores retornaran, mientras el conflicto se solucionaba a sus centros de trabajo para seguir laborando. Entretanto, se haría una revisión de la situación económica de las compañías afectadas para así dictaminar la procedencia o no de los demandantes.

@ap_penalosa

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