¿CARRANZA GERMANÓFILO?

Creo que es un hecho que las sillas presidenciales están barnizadas con una gruesa capa de soberbia. En el caso de México tengo la impresión que dicha capa es doble y que no se deja secar totalmente de manera que quien ocupa esa que yo más bien llamo “trono”, al sentarse, queda adherido de forma tal que a lo largo de sies años estará sentenciado a no poder separarse del mismo. Lo llevará a cada paso arrastrando.

En mi opinión Venustiano Carranza ha sido un personaje con el cual nuestra historia se muestra tacaña, hasta diría yo evasiva. Entre 1910 y hasta el arribo del General Cárdenas a la presidencia, la mayor parte de los personajes que la historia oficial exhibe, distan mucho de la majestuosidad con la cual los pretende investir. Carranza es excepción. No era militar, amaba en mucho a su familia, hombre discreto, nacionalista, justo en extremo, con gran visión y enemigo de comprometerse con quienes lo adulaban pero en la práctica mal querían. Obregón y Calles estaban engolosinados por verle derrumbado para encontrar a su favor el camino abierto.

Más allá de la Constitución de 1917 misma que entró en vigor en su totalidad casi luego de 20 años de signarse cuando el Señor Cárdenas rescató definitivamente nuestros recursos naturales haciendo por fín vigente el Artículo 27 tan atacado y saboteado por lo extranjeros ávidos de nuestras riquezas, existe un pasaje en la administración carrancista que la historia oficial de México hace de lado o hasta a veces me da la impresión que oculta. Se refiere al famoso Telegrama Zimmermann.

La Primera Guerra Mundial puso a nuestra nación como casi único plato de dioses a alcanzar para digerir entre alemanes o sus enemigos europeos con los que terminó aliándose USA. Bien sabían que nuestro petróleo era factor principalísimo en áras de su victoria. Quien se hiciera del mismo saldría ganador. La ocasión representó para Don Venustiano una alternativa en extremo coyuntural. Alemania le ofrecía a cambio de nuestros hidrocarburos y con ellos su éxito, rescatar a favor de México todos los territorios en su momento perdidos por las acciones de Santa Anna ¡vaya tentación! Los germanos confiados en una decisión favorable ya incluso tenían ubicados submarinos en aguas del Golfo de México prestos a enfrentar cualquier acción por parte de USA y así defender un territorio en el cual hoy, aunque se antoje increíble, sus pobladores podrían haber estado hablando en idioma alemán. En mi manuscrito “La Patria que No Rumbo al 2012” hago referencia especial a este relato, mismo que pocos conocen y es de gran trascendencia. Así como por razones estúpidas la historia oficial referida hace shhh!! a pasajes como la Guerra de Camarón en la cual pobladores del lugar y soldados nuestros vencieron a un contingente de la Legión Extranjera al punto de hacerla añicos, respecto del tema Telegrama Zimmermann muy poco se da a conocer no obstante su relevancia.

Finalmente Don Venustiano Carranza dijo no a los alemanes y terminó apoyando a USA y sus aliados ¿Argumento? muy simple: “si ahora México apenas puede con lo poco que le quedó y está inmerso en una debacle que se hace cada vez más incontrolable ¿cómo podría manejarse con un territorio adicional que mientras tanto, al margen de nuestras desgracias, se encuentra próspero y pujante?”.

Don Venustiano tenía razón. Fue realista, objetivo y honesto.

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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