Comentarios a columna del Señor Ricardo Alemán en “El Universal”

Mi padre además de importantísimo era hombre sabio. Recuerdo cuando el ’68, estudiando yo en la Facultad de Economía, UNAM, me advirtió: “cuando se es estudiante se estudia. Aún no se tienen elementos para cambiar un sistema”

En mí actuar a veces como maestro universitario, continuamente al revisar un exámen caía en proceso de confusión. No sabía a qué prestar más atención: a la redacción, ortografía o contenido del resultado de un supuesto estudio. En mis épocas, cuando se me asignaba una investigación, corría del salón a la biblioteca de la escuela. Me acercaba a dos o más libros en relación a un mismo tema. Confrontaba, sacaba conclusiones, leía y por lo mismo aprendía a escribir. Hoy día existe la misma biblioteca. Solo que los libros que persisten ahora se encuentran empolvados, abandonados. Basta acudir a Google, anotar un tema, hacer click y se imprime un resumen en el que el alumno se apoya para concluir una “tarea” ¡Malditas ahí las computadoras!

Este medio día al tomar mi diario cafecín frente mi adorada “Plaza de la Conchita” en Coyoacán, acudí a leer la columna del señor Ricardo Alemán haciendo un drástico pero a la vez indulgente comentario a una estudiante de periodismo. Coincidí con él cuando reconoció que la forma como se dirigió esa persona fue con respeto, cosa que a mí me agradó, más proviniendo de una defensora del Movimiento “132” al cual hoy califico de cueva de patanes, oportunistas, golpeadores, sí: “ternuritas”, etc. que atraparon un “algo” originalmente salido del idealismo y romanticismo de muchos jóvenes que a su capacidad decidieron también manisfestar lo que a mí juicio es un hartazgo válido. Luego de concluir la lectura me puse a reflexionar y me remonté a mis épocas en la facultad anotada, cuando sin comulgar con las doctrinas de izquierda, de todas formas aprendí gracias a magníficos maestros expertos en la materia y que ahora recuerdo con particular cariño. Menciono a Solón Zabre Morell, Eli de Gortari, a ese estupendo maestro Botas, Don Jesús Silva Herzog (padre), las conferencias de Lombardo Toledano o del Ingeniero Heberto Castillo, etc. por decir algunos. Todos ellos ya murieron y con ellos el izquierdismo en México.

En mí libro recién publicado “La Patria que No Rumbo al 2012”, después de 685 páginas a lo largo de las cuales me encargo de atacar y mofarme de AMLO, concluyo que la gran desgracia de México está significada en dos factores: FALTA DE EDUCACIÓN y AGRICULTURA. México desde la etapa virreinal y hasta la fecha, ha sido víctima de un veredicto: no EDUCACIÓN y lo que se vaya a impartir, solo al gusto del sistema. Y claro, me pregunto “¿Qué opinaría mi padre si hoy observara ese movimiento? ¿Qué ha acontecido en nuestra nación a la deriva, desde el ’68 a la fecha actual? ¿Izquierda donde? ¿AMLO, Monreales, Poniatowkas de cagada, Bejaranos, Padiernas, Muñoz Ledos, “Chuchos” y demás pandillas qué? ¡Ah pero eso sí! ¡Arriba el “132”, el America y los circos sexenales! Pero a la par: ¡mueran los medios de información, el neoliberalismo y todo lo demás que dice AMLO son veneno!” Creo que más contaminantes que él, ni el DDT o el Parathion metílico o etílico.

Yo les pregunto a los muchachos: “¿Saben estudiar, estudian?” Ojo: una cosa es lo primero y otra muy distinta lo segundo. Nuestra nación, hablemos claro, está en el caos, a orillas de un despeñadero. Los mexicanos vivimos la desgracia de ser indiferentes y perezosos por tanto que tenemos. Lo peor: egoístas. Cualquier esfuerzo que implica un largo plazo, por ejemplo, a favor de la EDUCACIÓN, lo desechamos. Queremos, exigimos para hoy o ayer y a cambio del menor esfuerzo.

Vía twitter, envié carta al Señor EPN en días pasados expresándole que cualquier presidente que se quiera “coronar” la tiene fácil. Le insistí “Señor: EDUCACIÓN y AGRICULTURA”. Lo demás, vendrá por añadidura.

Gracias y felicitaciones al Señor Ricardo Alemán.

www.antoniopatriciopeñalosa.com twuitter: @ap_penalosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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