CONVICCIONES vs. REALIDADES

En el año 1962 México tenía un gran presidente. Uno más, aventado a la basura. Se llamaba Gustavo Díaz Ordaz. Salvó al país de una debacle que nos hubiera podido llevar a cambios por demás dramáticos de los cuales a esta fecha seguramente seguiríamos padeciendo. Ese señor sabía, tenía convicciones y se supo rodear de personas preparadas y capaces. Decía sí a lo válido y tiraba al cesto lo que provenía de intereses personales o amiguismos. Si lo que un ciudadano común y corriente ofrecía como aportación de calidad a favor del país, no solo lo aceptaba, hasta lo promovía.
Hoy en día México, como muchas personas, son víctimas y la vez comparsas de clanes, muy bien organizados, que a su interior deciden muchas veces a favor de auténticas porquerías y no toman en cuenta la calidad y validez de alternativas que bien pudieran coadyuvar a favor de nuestra cultura, por ejemplo. Películas estúpidas, programas de televisión o radio contaminantes, periódicos amarillistas, revistas pornográficas que jalan a mucho público, etc. Pero ¿aportaciones de calidad? cero porque no están bendecidas por los “más altos”. En muchos de esos medios, la droga, el alcohol, la vulgaridad, el exhibicionismo, protagonismo, la hipocresía, etc., son las que marcan los entornos que tristemente terminan haciendo de tantos románticos pomada.
Lo malo, es que ese mismo México y las personas anotadas, resultan a la vez resignadas y simplemente se ciñen a lo que el sistema les marca y tienen tantas inseguridades y miedos a su interior que prefieren arroparse en la mediocridad y en el no tomar el camino del crecimiento. Viven al día, se derrotan, dejan las cosas para mañana, pasan los años y terminan en la mediocridad que es lo que causa la vejez. No supieron o no pudieron apostar a tiempo y mientras tanto, otros más jóvenes que ellos, quizá sin experiencia pero más sagaces y ya conformando grupos numerosos son los que avasallan.
Hace unos días, un muy buen amigo mío me comentó algo que se me quedó muy enquistado en el cerebro: “recuerda que los impresionistas vivieron en la miseria…”.
Cuando llegó Echeverría a la presidencia, México inició su camino al caos. Prometía que México tenía potencial para crecer y que él se encargaría de aprovecharlo de manera que nuestro país formara parte del primer mundo. Se rodeó y convivió con lo peor. Igual personas con potencial, a sabiendas de que tenían, solamente gritaban a los cuatro vientos: “alcanzaré la cúspide”, pero ¡nada más! Ni uno ni otro lo lograron. Echeverría es sujeto de burlas y resabios y muchas personas de las anotadas se quedaron a la mitad del camino, siempre en lo mismo, ignoradas y desperdiciadas.
Para triunfar se requieren entre otras cosas: conocerse a sí mismo y amarse, estar dispuesto a sacrificar y arriesgar, seleccionar el camino idóneo, etc. Pero hasta no alcanzar un primer peldaño, el piso se llama mediocridad y cobardía. También es aconsejable reconocer y dar las gracias a quien le ayudó.
@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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