¿DERECHOS HUMANOS DE QUIÉN?

Ahora que hago una retrospectiva en el caso de México en relación a los derechos humanos que como institución formal se constituyó en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, encuentro que está reservada más a favor de los pelafustanes que de las mayorías. Quienes la encabezan me parecen auténticos inéptos, acomodaticios, hipocritas e inmorales. No solo eso, también me atrevo a pensar que están aliados con gentuzas que con el ánimo de escalar peldaños que los lleven a encumbrarse en los ámbitos políticos, procuran resaltar ante los ojos de la sociedad como mesías a rescatar a tanto “pobrecito” incomprendido. Resultado a manera de ejemplo: recientemente la UNAM fue invadida por bandidos que hablan en contra de todo y a favor de nada y por cierto cobardes siempre encapuchados. Saquearon desde documentos hasta pertenencias personales de empleados que laboran en la torre de rectoría. No tuvieron empacho en agredir un mural calificado como patrimonio de la humanidad que hace brillar ante el mundo a nuestra prestigiada “Alma Mater”. ¿Dónde están? Por supuesto, protegidos por la CNDH. Como ese caso muchos.

A esa inutil comisión le importa un comino si de pronto 30 auténticos hijos de puta obstaculizan el tránsito de Paseo de la Reforma escoltados y protegidos por ordenes de una autoridad miedosa a horas en que niños recién salidos de su escuela demandan arribar a su casa a comer, descansar y disfrutar a su familia. Si en ese mismo momento una ambulancia está urgida de trasladar a un enfermo grave, puede suceder que la persona fallezca en el camino a falta de atención médica oportuna. Qué decir de millones de infantes que cada año se quedan sin educación mientras se suscitan barbaridades bien rumiadas, maquiavélicas y canallescas de dizque maestros sin conciencia y que se dicen serlo a cambio de no dar, destruir y cada vez pedir, pedir o mejor exigir. En paralelo los pseudogobertantes bla, bla y más bla.

He sido testigo de acciones por parte de malditos que a horas del día y a ojos de todos los presentes roban, golpean, retan a los demás y la hora de aparecer un policía este último no sabe qué hacer y tiembla. La gente le pregunta “¿y por qué?” simplemente contesta “derechos humanos me puede llamar y reconvenir”.

Acabo de enterarme de algo que me dejó sorprendido e indignado. Ahora resulta que en el DF la Asamblea de Representantes en la que predominan los zánganos del PRD, ha forzado las cosas para que a los delitos cometidos por tantos mal vivientes como los arriba anotados, se les califiquen como “menores” para con ello dar paso a libertades inmediatas que les abran las puertas a continuar muertos de risa con su rosario de fechorías.

¿A quién protege Derechos Humanos? ¿A los buenos o a los malos? Maldita institución que debiéra en esas condiciones mejor desaparecer.

@ap_penalosa

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