Dios frente a las elecciones del próximo domingo en México

Llegó muy temprano a su oficina, no saludó a todos como normalmente lo hace, caminaba con prisa y se mostraba huraño. Ordenó a San Pedro pidiera café suficiente y viera que  nadie los interrumpiera ¿Todos se veían entre sí como preguntándose ¿qué pasa?

“Cierra bien la puerta, siéntate y escúchame porque este fin de semana resultará muy especial y tenemos que estar muy atentos. Por lo pronto anunciaré que Sábado y Domingo vamos a trabajar. Abstente de autorizar salidas so pretexto que una abuelita está grave, mi perico ya no habla o daré la bienvenida al nuevo Papa porque se va a morir ¿entendiste? O sea: toque de queda”. En eso sonó en la puerta el anuncio con los nudillos de los dedos del mesero quien ya llevaba además de café, pastas, aguas naturales, gaseosas, etc. “Adelante” dijo Dios, “pon las cosas en su sitio y al salir pincha el botón de la cerradura para que nadie pueda entrar. Por cierto, tráeme un paquete de cigarros obscuros ¿Tú quieres algo Pedro?” “No Señor yo estoy bien y listo para escucharlo” contestó este último. Tomó luego el teléfono y le advirtió a su secretaria “no me pasen llamadas. Yo ya cerré también mi celular”.

Y bueno, San Pedro se mostraba por demás inquieto. Muy extrañado por la actitud del Señor al punto de hacer recuento de su conducta la semana anterior caso haber cometido algún error que le fuera a significar un buen regaño. Rápidamente Dios leía los documentos calificados como “urgentes” puestos sobre su escritorio. De pronto los hizo montón y los relegó a la charola de “pendientes”.

Dio vuelta a su sillón y mientras se deleitaba observando el Paraíso Terrenal jugando con sus dedos y reclinado para sentirse cómodo le preguntó a Pedro: “a ver Peter ¿cómo vez el desmadre que se está armando en México? Pero háblame con la verdad, no vayas a pretender ponerme palabritas dulces al oído porque ya me conoces: te tomo del cuello de tu saco, de la parte trasera del cinturón y verás patada que te pongo en el trasero. Tú como mi secretario particular tienes la obligación de informarme con toda veracidad lo que el Estado Mayor Celestial seguramente ya te comunicó. Habla pues”.

Ya más tranquilo San Pedro, viéndose inocente, le expresó a Su Patrón: “ Pues sí Señor, la verdad es que por no darte más dolores de cabeza luego de tantos líos que hay ahora en aquel planeta; que si Chávez, Siria, Egipto, la Comunidad Europea, los indignados, los vacacionistas del G20, etc., me dije: mejor lo dejo en paz y ya en su oportunidad le anuncio”. “Pues hiciste muy mal baboso ¿qué tu crees que yo no veo por las noches antes de dormir tantos y tantos noticieros que aparecen en la TV? Yo sí estoy enterado, pero la verdad hecho muchas bolas. CNN dice una cosa, Televisa otra, el 11 ni hablar, Azteca solo con sus pinches telenovelas. Pero a ciencia cierta ¿qué es lo real? ni maíz paloma. Vivo un proceso de confusión en extremo y mientras tanto ¡ya estamos a un paso del 1 de Julio! Agrégale: encuestas, los periódicos, cada periodista hablando según sus cojones ¡carajo! Y tu mientras ¡ay sí! no lo quiero angustiar más. Eres un zonzo irresponsable, te voy a cambiar por San Lucas”.

San Pedro entonces, chiquito, chiquito, la cara toda colorada y viendo al piso, con mucho cuidado y voz débil inquirió a Dios “¿Qué sugieres Señor?” Contestó el Creador “¿qué sugieres, qué sugieres, luego de que la tortilla se convirtió en tostada y vaya que está caliente y a punto de desmoronarse? Tú porque tienes a un Dios que te da paciencia, pero ¿y yo tarado…?”

Llamó entonces a su secretaria y le pidó que lo pusiera al habla con el Diablo insistiéndole: “necesito hablar con él, no con cualquiera de sus canchanchanes. Adviértales Sor Teresa que digo Yo, que si el marica no me contesta, ahora mismo me desplazo a su oficina y verá la que se le va a armar”. Casi de inmediato la mejorcita de las 10 mil vírgenes, reapareció y le indicó al Señor que Satanás estaba al habla. “Gracias, se puede retirar y ciérreme otra vez bien la puerta. Que no se acerquen curiosos ni chismosos”.

Apénas tomo el auricular y luego de un sonoro “¡bueno!” se encontró por contestación: “¡aló vecino, que gusto saludarle! Dígame ¿a qué debo el honor de su llamada?” Dios entonces enfurecido  cerró su puño y lo estrelló contra su escritorio. Discretamente Pedro rescató su laptop y la alejó del riesgo que después de un nuevo manotazo terminara haciéndola pinole. “Mira Luzbel de cagada, a mí no pretendas darme el avión podredumbre al acecho. Ya sé que eres perredista, que mandaste disfrazado de redentor a México a ese ojete de AMLO con todos sus secuaces tan diablos y sinvergüenzas como tú unidos en un dizque partido de izquierda. Todos corruptos y picapleitos. Ya te he aguantado muchas. Recuerdate lo del ’68, sé que los viernes juegas dominó en tu cantina con los halconcitos del ’71. Te ví en Reforma en el 2006 haciéndola de bolero y ahora, sepa Yo con qué dinero, se pasó aquel 6 años más alebrestando con un hipócrita ¡ay sí! yo todo amor. Andas metiendo a los estudiantes agitadores en sus movimientos, etc. ¿qué te crées? ¿Piensas que los del “Yo Soy 132” son tan pendejos como para terminar haciéndote caso? Mira, mejor bájale porque te va a salir el chirrión por el palito. Por lo pronto, voy a ver que el tal Felipe haga por lo menos una cosa bien. Me voy a encargar que la tal Chepina que tanto me visita en su iglesia, se rinda y haga coalisión con los del PRI. No creas que eso me haga muy feliz, pero entre esos y los de tu partido, por lo menos, aún con sus torpezas, demuestran más sentido común y la experiencia que los otros no tienen, olor a pedo sulfuroso. Mira lo que estoy haciendo con Chávez, con Correa, con el Evo, tan de manitas de la mano con Irán ¿a verdad? Bueno, te lo advierto, si no le bajas, te vas a atener a las consecuencias ¿de acuerdo?”

Del otro lado primero un gran silencio. Luego tartamudeos “pe pe pe ro vecino ¿de qué me está hablando?” Contestación: “no te hagas gûey y mejor ¡aguas! Por cierto, cárgame a mi VISA un espacio para la Elba Esther suficientemente grande porque quiero que me la encierres junto con los de la Sección 22. A ver si así terminan entendiendo aquello de “amaos los unos a los otros” piltrafa de charamusca. Y ya me voy porque mi oficina está empezando a oler a azufre. Hasta luego”

¿Será…?

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *