DIOS HARTO DE MCDOHENY Y OBREGÓN

Siguieron platicando Dios y San Pedro. “¡Pucha!”, comentó el segundo “¿y qué sugieres Señor?” “Pérate”, le dijo DIOS, “que todavía no termino. Por el lado de Estados Unidos apareció un nuevo presidente que se llama Warren Harding. No me gusta porque es Republicano, pero yo no me debo meter en asuntos de política. Pero lo que sí me molesta es que este desgraciado con otro de apellido Hughes que es su Secretario de Estado, además de haber puesto pinto al anterior presidente, ¿te acuerdas de Woodrow Wilson, pobrecito, muy enfermo y con todo se tenía que dividir entre ver cómo hacerle con México y al mismo tiempo con la Guerra Mundial?” “Si, Señor” le contestó San Pedro,“por cierto que ese señor acaba de llegar y ya lo tenemos con nosotros”. “!Ah, qué bueno”, dijo DIOS. “Trátenmelo bien. Bueno, el hecho es que Mcdoheny emperrado como es, sigue chingue que chingue a los mexicanos con aquello de que o me cambias o hasta desapareces tu constitución o ya verás como hago tus enchiladas con paté. Y bueno, hasta ha presionado de tal forma al presidente, que éste hasta se ha atrevido a mandar nuevamente casi por ordenes del tal Mcdoheny barcos de guerra norteamericanos a manera de advertencia. Wall Street, en razón de las componendas entre Obregón, los petroleros y el gobierno gringo, hasta a los inocentes tenedores de acciones los ha puesto a temblar. En resumen, ahora sí ya le voy a poner un hasta aquí al tal Mcdoheny y sus compadres. ¿Sabes que los muy caretudos ya hasta tienen una sinfónica que bautizaron como Los “Huaracheros del Oil”? Habrase visto tal cinismo. Mira, por la boca muere el pez. Ya me enteré que Mcdoheny a través de su achichincle Fall, pagó mordidas a varios, entre ellos al Secretario del Interior y al Secretario de la Marina, para hacerse de las reservas de la Marina Americana ¡Imagínate! Mcdoheny ya se apoltronó en los sillones de Helk Hill en California y Sinclair en los de Teapot Dome en Wyoming. Fall se llevó según aportaciones de esos dos mequetrefes un total de 400 mil dólares. Vas a ver, al rato se van a ir derechito al bote y aunque yo soy inmortal, aunque sea por un rato me moriré de risa.

San Pedro pensaba a su interior: “¿Qué voy a hacer con ese par cuando lleguen a mi presencia? Le voy a echar una llamadita a Luzbel. Me debe algunos favores y no quiero contaminar el cielo con traperías de Mcdoheny y los fuertes aromas de Pancho Villa. Seguro que ése se me va a aparecer a la vuelta de la esquina y no quiero que me agarre desprevenido”. “¿Qué otras cosas hay pendientes Peter?” preguntó DIOS. Contestó Pedro: “pues, Señor, por lo pronto las inesperadas que me lleguen del planeta tierra”. “Bueno, por cierto mi querido Pedro, invítame el próximo viernes a hacer el cuarto con tus cuates, nos echamos unas cubitas y a ver qué botana tienen. Me encanta el caldo de camarón”.

@ap_penalosa

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