EL ASESINATO DE OBREGÓN

Su nombre: León Toral. Supo introducirse a una comida en la que Obregón departiría con sus admiradores. Toral logró acercarse a su persona y descargó varios tiros en la cabeza de Obregón que de inmediato acabaron con su vida. Esto fue en La Bombilla, ahora parada del metrobus que corre al sur de la ciudad de México. Ahí se encuentra un monumento que incluye la mano de dicho “prócer” y que sigue funcionando para dos cosas: para mentirnos y hacernos pendejos aprovechando nuestra ignorancia y para que los dos muros que en forma paralela resguardan sus escaleras, sirvan a los niños de resbaladilla. Como están construidos de mármol, eso permite que uno se desplace de manera rápida y divertida. Si yo fuera Presidente de México, propondría que todo el terreno en el cual se encuentra el monumento en honor del “manco”, se utilizara para construir un escuela que diera alberque a alumnos en donde entre otras cosas se impartiera la verdadera Historia de México y Civismo ¡Pinches desperdicios, carajo!

Aunque Calles sujeto a la Constitución tuvo que dejar el poder, continuaría por varios años más ejerciéndolo por conducto de dos supuestas marionetas que tenía guardadas en su closet para que cuando fuera su cumpleaños se usaran para divertir a su amiguitos a los que les gustaba mucho “El Teatrito”. Asistía a dichas fiestas como Mago, su inseparable amigo Morrow. Dichas marionetas se llamaban Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio. Don Pascual siempre salía disfrazado de nopal y todos le temían por espinoso y baboso.

@ap_peñalosa

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