El significado de “Institución Presidencial”

Tengo 65 años. Me sé joven, capaz y rico en experiencias. Desde niño, se me inculcó la clase de Civismo, la cual me permitió valorar los símbolos patrios de mi nación y aprendí a amarlos y respetarlos.  A esta fecha, los reponsables de la deformación del concepto “Institución Presidencial”, han sido los mismos que la han ostentado. Eso es muy grave.

Ayer, una vez más observando los periódicos, encuestas, críticas malsanas, denostaciones entre candidatos, en fín, todo lo que ocurre cada seis años en México cuando arriba ese circo llamado sexenal, de pronto reflexioné que estamos a la vuelta de la esquina que signifique la presencia de un nuevo presidente de México. Pero también, a la vista de las circunstancias, me preguntaba cual sería la conducta ciudadana alrededor de ese nuevo personaje que durante seis años dejará de serlo para constituirse en representante de la “Insitución Presidencial”.

En mi caso, en una carta abierta que exhibí en forma de blog y luego por twuitter, le reclamé al presidente Calderón haciéndole ver que me dirigía a él como persona, porque como “Institución Presidencial” había causado que la misma quedara por los suelos.

Hasta la salida del presidente Zedillo, México a veces hasta a regañadientes mostraba respeto a su presidente. Igual pasó con Salinas, de la Madrid. No con respecto a López Portillo y menos en torno a la imagen de Luis Echeverría.

Si somos objetivos, tendremos que reconocer que a esta fecha, entre los actuales candidatos, por sus pobres características, sus acciónes están más orientadas a polarizar a la nación en lugar de presentar propuestas contundentes que nos hagan abrigar esperanzas hacia la posibilidad de un México nuevo pero apenas naciente. Se hará urgente que el éxito derive no solo de la acción del que nos gobierne, sino también del esfuerzo, amor por nuestro entorno y conciencia de que los resultados serán a largo plazo y de los cuales ya no seremos testigos. Me asusta pensar qué podría suceder en el país a partir de esta fecha y hasta el primero de Julio. Siento que el estudiantado está tomando mucha fuerza, pero también observo que sus demandas denotan una especie de  “en contra de todo y a favor de nada”. Tienen razón. La anacronía de nuestras leyes electorales no abren espacios a alternativas más allá de candidaturas oficiales significadas en partidos que ya nos llevaron al hartazgo. Pero ¿qué va a suceder a nivel nacional si luego de los sufragios, encontramos que los resultados terminaron apretados, sujetos de dudas o irritantes? Me temo entonces que entre entre Julio y hasta el 1 de Diciembre de 2012, México se pueda convertir en un infierno. Sería terrible un panorama que mostrara a mexicanos vs, mexicanos ¿Cómo entonces se acomodaría en la silla presidencial el nuevo? Seguramente algunos le denostarían, otros le brindarían apoyo, pero otros también le odiarían ¿Y mientras tanto, la “Institución Presidencial” qué?

Los mexicanos tenemos un gran defecto. Somos muy atenidos y una buena mayoría siente que todo lo merece a cambio de no hacer a su capacidad el esfuerzo necesario a titulo personal, así sea depositar en un bote de basura lo que quedó de un elote. Criticamos todo y por todo. No sabemos entender que el tiempo es factor importantísimo para que las cosas se den, como las plantas, regándolas, cuidándolas y a sabiendas que una semilla tarda un buen rato en germinar.

Yo espero y le pido a DIOS nos ilumine. Que nos regale paciencia, tolerancia, fe y sobre todo  esa convicción que siginifique el que cada mexicano sea cívico, respetuoso y cuide que su personalidad no sea sujeta de que cualquiera  la deforme. Para creer en uno mismo, es importante plantearnos retos, pero que sean siempre factibles y positivos para que coadyuven a favor de esa sociedad a la que pertenecemos.

Tengo que confesar que a esta fecha no sé por quien votar. Ninguno de los tres me inspira confianza. Solo me atrae Quadri pero lo encuentro muy lejano. Quizá mi voto a su favor sea uno menos en apoyo al resto.

De lo que sí estoy seguro es que si López Obrador alcanzara la presidencia, aún contra toda mi voluntad, al momento de estrecharle la mano le diría con el mayor de los respetos: “Estoy a sus ordenes señor presidente y cuente con todo mi apoyo”. Me estaría dirigiendo a la “Institución Presidencial”. Eso por favor, NO LO OLVIDEMOS

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