EL URDIDO ASESINATO DE PANCHO VILLA

En México, los Tratados de Bucareli fueron muy criticados por una buena facción de los Senadores, más cuando por conducto de Calles los trató de inducir a apoyar la Convención General de Reclamaciones que conllevaba a indemnizar a los norteamericanos por todos los daños y perjuicios en su detrimento derivados de la Revolución. Se empezó a calificar a Obregón de “vende patria” y mientras tanto, éste último desoía la insistencia de defender en su totalidad la Constitución con todo y su artículo 27 creyendo que su tentativa en todo “de palabra” le daría resultado como para convencer al gobierno norteamericano a cambio de que aquel le otorgase su reconocimiento.

También los petroleros reaccionaron ante la Convención Nacional de Reclamaciones. Sabemos que nunca se darían por satisfechos y no resultaría extraño su nuevo contraataque. A Obregón le pasó lo que a la Dorotea del cuento. Venía cargando su contenedor de leche y planeando con ella fabricar quesos, mantequillas, etc. para hacerse rica. Entre pensar y planear Dorotea, no se percató de una piedra que la hizo tropezar y fue a caer al suelo con todo y ese lácteo, mismo que vio con tristeza cómo resbalaba a lo largo de la senda por la que caminaba. Obregón ya veía el reconocimiento a la vuelta de la esquina y se preparaba a festejarlo con bombos y platillos. Calles, simplemente lo observaba, escuchaba y callaba.

El 20 de julio de 1923 se suscitó el asesinato de Villa. Lo acribillaron a él y a los que los acompañaban y quedó hecho puré marca “Obregón/Calles”. Días después, esta vez en Estados Unidos, el 3 de agosto murió repentinamente el Presidente Harding debido a una intoxicación. Lo sucedió el presidente Kelvin Coolidge quien era tan mediocre como el primero. Eso resultó favorable a Obregón en razón de que un poco a la ligera, Koolidge firmó el mencionado Tratado sobre la Convención Nacional de Reclamaciones sin que mediara la ratificación del Senado y además, no escuchó a los petroleros. Así ¡la gran fiesta! Obregón en su Informe Presidencial anuncia la reanudación de relaciones con los Estados Unidos de Norteamérica. Sin embargo no fue sujeto de muchos aplausos. De inmediato procede a solicitar un préstamo de 20 millones de dólares que los petroleros se encargan de obstaculizar. Surgió entonces todo el encono y furia por parte de Don Álvaro y por lo mismo, se niega a cualquier reforma a la Constitución y a la promulgación de una Ley Reglamentaria al gusto de los petroleros y del gobierno yanqui.

@ap_penalosa

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