En México como en los países árabes: las mujeres “nomás milando”

He tenido el disgusto por razones profesionales de asistir a Palacio Nacional a ceremonias por el “rebuzno de la Independencia”.  No recuerdo ¡vivas! a auténticas heroínas

Vamos a ver, así para abrir boca: La Malinche, Sor Juana y la esposa del virrey que tanto la protegió. La Corregidora, la Gûera Rodriguez, Ana Duarte esposa de Iturbide, esa adorable y valiente Leona Vicario esposa de Don Andrés Quintana Roo. Dona Margarita Maza que tuvo que cargar en sus espaldas a un marido a quien le tenía que hacer cada día el nudo de la corbata porque según decía era muy burro. Espléndidas las figuras de Delfina Ortega, indígena a quien adoró Porfirio Díaz y que murió en sus brazos. Luego Carmen Romero Rubio que lo convirtió en caballero, su hija Amada quien sufrió a más vìctima de Zapata. Se dice que la esposa de Carranza fiel y respetuosa alentó a su marido en la cuesta de la Constitución. Ni hablar de Doña Amalia esposa del Gral. Cárdenas. “Atrás de un gran hombre se encuentra una gran mujer” dice el refrán. A mí como a Villa eso a veces no me funcionó. Aquel porque las coleccionaba, a mí porque una vez metí la pata ¿Pero saben qué? hasta en la historia oficial nuestros sistemas son por demás machistas. Lo peor, enarbolan a muchos hombres que fueron verdaderas porquerías. Por cierto, también heroína, si existió, la Virgen de Guadalupe y muchas adelitas.

Ya en otra ocasión decía de Carlos María de Bustamante que era verdadera inmundicia. Frívolo, oportunista, chismoso y amigo de los enredos entre la alta sociedad de la época. Contrario a Lucas Alamán, hombre discreto y respetuoso de la vida íntima de los destacados, Bustamante gozaba de hacer mofa e intrigar en contra de Doña Ignacia, la Gûera Rodriguez, quien tanto ayudó a la causa insurgente ¿Qué gustaba de hacer amantes? sí y vaya que los disfrutaba e igual hacía que se embelesaran ¿Qué era rica, muy rica? también, pero parte de su fortuna la donó a la causa insurgente. Lo único que resaltaba de ella Bustamante era el hecho de que la Gûera había decidido acorde con la moda europea mandar hacerse un retrato con sus seños expuestos a la mirada de tantos puritanos imbéciles de aquella época. Resultado: la Gûera quedó en los anales de las mujeres amigas de la liviandad y nada más. Del Valle Arizpe, amigo íntimo de Bustamante, festejaba sus perversidades ¿alguna vez hemos escuchado loas a Doña Ignacia? por supuesto que no. En parte porque muchos presidentes mexicanos o son burros en historia o simplemente como decía antes: machistas.

Ejemplo dos: Leona Vicario. También de alta sociedad y de familia por demás afortunada. Decidió unirse a la causa inspirada por Quintana Roo, abandonó al aristócrata que la pretendía como esposa. Huyó hacia el sur para integrarse al movimiento de su esposo y de Morelos y acabó luego de persecusiones dando a luz a hijos bajo el abrigo de las cuevas. De doña Leona lo que más se dice es que era bustona casada con un enanito lo cual hacía reír a los imbéciles.

He pensado en escribir un libro que resalte a tantas y tantas mujeres a quienes tanto debemos. Temo a la bibliografía. Eso debido a que en México somo ¡tan hombres! que a lo mejor en mis búsquedas poco material encontraré. ¡Ah! pero tengo un buen amigo: se llama “México a Través de los Siglos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *