EVOCACIONES

Sentí oportuno publicar nuevamente este articulo, porque creo nos permite a los viejos recordar lo que fue un país pujante y próspero. Igual nos brinda la oportunidad de comentarlo con los jóvenes de hoy, al fin los dueños del futuro de nuestra nación.

Cuando era niño, de doce años, mi padre me regaló algo que me hizo muy feliz y que todavía conservo: una cámara fotográfica marca Kodak. Con ella saqué tantas y tantas fotografías que fui guardando y que ahora forman parte del álbum de mis recuerdos. Algunas me hacen reír, otras me ponen muy melancólico porque aparecen personajes que ya no están. Mis padres, abuelos, tíos, amigos, maestros, compañeros de la escuela… ¡uf! bendita cámara. Tantas imágenes me hacen regresar a las épocas de un México que fue para mí maravilloso. Tranquilo, su capital fastuosa, segura, sana, pequeña en comparación con la actual. Cualquier rincón de nuestra patria, rico o humilde, recibía a sus visitantes con cordialidad y generosidad. La nación crecía y se desarrollaba a gran escala. La educación a nivel pública como privada nos permitía competir con cualquier otro país del orbe. México era una nación en franco crecimiento y se exhibía con enorme potencial para departir con las naciones de más prestigio. Éramos muy ricos en materia agrícola. Nuestras exportaciones de granos, frutas, legumbres, hortalizas, etc. nos hacían resaltar no obstante la competencia que en aquellas épocas USA o la Unión Soviética significaban. Gozábamos del respeto y admiración de todo el planeta.

Un mal día arribó a la presidencia un pésimo presidente. Se llama Luis Echeverría Álvarez, quien todavía sobrevive. A partir de su gestión, nuestra patria inició el camino del derrumbe. Lo siguieron algunos otros buenos presidentes menos los tres últimos: dos del Partido Acción Nacional, PAN, otro más del Partido Revolucionario Institucional, PRI, que se encargaron de seguir dando al traste con lo poco que iba quedando. No nos actualizamos, la economía llegó a descansar principalmente en el petróleo, el cual por cierto cada día se agota más. Acabó con la industria de los fertilizantes, las aseguradoras agrícolas, los fabricantes de semillas mejoradas, de insecticidas y parasiticidas. También hizo pedazos el sistema de aseguramiento y financiamiento al campo. Todo un desastre. A más de eso, tanto campesino frustrado, supuso que solo las grandes capitales podrían darle solución a sus problemas y con ello vinieron las cada día mayores concentraciones poblacionales en los medios urbanos que hacen que los mismos se ahoguen más en medio del desempleo, la economía subterránea (vendedores ambulantes, si bien nos va), delincuencia, violencia, corrupción, insalubridad, drogadicción, etc.

Recuerdo antes de la época de aquel orangután, que cualquier turista extranjero que nos venía a visitar, regresaba a su país triste porque el tiempo le había resultado muy corto como para terminar de extasiarse de ese México maravilloso. Se prometía regresar cuanto antes.

Me enteré que la empresa Eastman Kodak se declaró en suspensión de pagos. No supo ponerse al día. Si mi cámara se descompone ya no sé quien la podrá arreglar. Creo que la soberbia y la ineficiencia de sus directivos causaron ese desastre. Me preguntó ¿pasará nuevamente lo mismo con mi país, si el nuevo presidente no toma la riendas como debe de ser…?

@ap_penalosa

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