JUÁREZ (Segunda parte)

Hubo un zapoteca errante del cual yo como mexicano ahora me avergüenzo, como igual siento pesar por tanto compatriota engañado por falta de EDUCACIÓN DE CALIDAD, VERDAD, CONCIENCIA DE NACIÓN y por lo mismo sujeto de manipulación por parte de una historia oficial maquillada e impuesta acorde a los intereses de los sistemas que nos han gobernado y doblegado incluyendo a la Iglesia. Me pregunto ¿por qué Santa Anna no, Juárez sí y hasta procer el segundo? Vamos a ver: siempre en paralelo a la ignorancia, la hipocresía y conveniencia de la alta sociedad ha estado manifiesta. Todos los años en que Santa Anna estuvo en el poder derivaron del beneplácito y aplauso de una clase burguesa desinteresada por el porvenir de nuestra patria. Mientras, los pobrecitos como siempre solo espectadores y resignados. Don Antonio hizo de nuestro territorio un mantel que se encogió. Juárez siguiendo su “buen ejemplo” pretendió hacer lo mismo (véase Tratado McLane –Ocampo mencionado en primera parte).

Me duele y enfurece tanta ingratitud hacia verdaderos héroes hoy menospreciados o marginados. Miguel Miramón salió a perseguir a Don Benito a Veracruz en donde se firmaría el compromiso anotado. Cabe resaltar que esa mentirosa historia oficial que menciono no hace referencia a Don Miguel como un niño héroe más que defendió nuestro Castillo de Chapultepec frente al acoso de los yanquis ¿por qué?

Juárez calculador y oportunista sabía que los norteamericanos estaban enfrascados en la Guerra de Secesión, de ahí que ante la amenaza significada en la invasión francesa, encontró camino en su favor ofreciéndose como defensor de sus intereses actuando como “velador”, de acuerdo a sus instrucciones, de un México ya amputado. O sea: Juárez guardia feroz de las prioridades de Norteamérica en lugar del calificatívo de “Benemerito de todo el continente” como pretenden imponérnoslo.

Importante, muy importante señalar que en esas épocas ya los mexicanos estaban hartos y desgastados luego de muchas décadas de miseria, guerras, sangre, muertes y tantas desgracias más. Dicho hartazgo también era hacia el oaxaqueño. Seamos justos y lógicos ¿no era de entenderse que una población ante tal debacle, principalmente conservadora y católica, deseara que alquien pusiera fin a tantas arbitrariedades? ¿Era motivo de pecado así como lo hizo Juárez con los vecinos del norte, que otro grupo de compatriotas pretendiera solicitar auxilio en este caso de los franceses? Veremos las grandes diferencias entre ese tan exaltado “patricio” vs. Maximiliano, Miramón, su esposa Concepción y otro indio ese sí nacionalista y honesto de nombre Tomás Mejía.

(Continuará)

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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