LA POLÍTICA Y ¿EL “PLACER” DE NUESTRA HISTORIA?

Para que la historia nos cause placer, malestar o nutrimento lo primero que se requiere es conocerla a fondo. En México, nuestra historia está disfrazada con lo que resulta cómodo o conveniente plantear.

A fìn de enriquecer mi página web, quien elaboró la misma, me encomendó un trabajo que me resultó titánico: elaborar una histografía exhibiendo a todos los presidentes que han corrido a lo largo de nuestro devenir como nación independiente (1821) a partir entonces de Agustín de Iturbide y, en paralelo, haciéndo referencia a lo que sucedía como resaltante en cada una de sus épocas en otras partes del mundo. La idea me gustó, pero debo confesar que al mismo tiempo asustó. Significaría un trabajo muy complejo pero ¡a echarle ganas, qué caray!

Me reuní con mi una magnífica historiadora del Colegio de México, le comenté sobre mi nueva tarea y le pedí sugerencias. Compartimos una deliciosa cena informal en su departamento. Todo libros, pequeño, acogedor y con aroma a eso: Historia. Mientras disfrutábamos lo que preparó iniciamos una conversación a veces grata, otras tensa dadas confrontaciones, pero finalmente muy productiva, terminando aprendiendo más, efecto del intercambio de puntos de vista.

Cuando entramos de lleno en el tema me expresó “mira Antonio, tú como economista eres buen conocedor. Valoro tu sensibilidad en torno a algo que es tan dinámico y sujeto de tanta tecnocrácia. Pero en el terreno de la historia, si bien a veces denotas conocer episodios que algunos de nosotros ignoramos, de pronto eres pasional, drástico y hasta arbitrario”. Le reviré malicioso “eso que me dices me suena a elogio y no sé si deba agradecerlo”. Lanzó una carcajada y luego agregó “sé más flexible y busca en la historia el placer”. Confuso y hasta irritado por esto último le reclamé “¿tú piensas que una mujer u hombre en el plano de la sexualidad, que se saben regalar un inmenso gozo porque mutuamente se conocen en razón de tener plenamente identificadas sus zonas más sensibles, de pronto van a quedar satisfechos con una supuesta sexualidad que pretenda brindarles un tercero?” Agregué “¿no te parece más lógico que para que eso sucediera entre aquellas dos personas, era condición fundamental conocerse a fondo?” Levantó su mirada hacìa mis ojos sorprendida y simplemente confesó “me mataste”.

De ahí entonces arremetí en la charla pero orientándola al caso de México y advirtiendo “para que una verdadera plataforma política en nuestro país algún día realmente se configure y consolide, realidad que no se nos da ahora por falta de educación y de verdad, todo en la prática se llamará politiquería y demagogia. Es necesario primero saber de nuestra real historia por dolorosa que resulte. A lo largo de nuestro proceso primero como Nueva España y después como país independiente, son muchos más los capítulos que mueven al dolor. No hemos terminado de asumir que de lo más impactante que ha acontecido en nuestra patria, eso lejos de propiciar placer, orgullo, etc., en la mayor parte de las ocasiones más bien ha significado miseria, ausencia de EDUCACIÓN, sumisión, abandono, frustración, tristeza, muertes, traiciones, corrupción ¡qué sé yo! Son muy pocos los episodios que nos muevan a eso que tu llamas placer y hasta diría que más desgracias nos esperan si no tomamos conciencia de esto que ahora te digo. Verás que si en este actual sexenio no iniciamos ahora sí y en serio el largo recorrido que de por resultado adquirir una real conciencia de nación, todo estará perdido.

Cambiamos de tema y mejor escuchamos un poco de música. Me prometió que a tiempo estaríamos preparando el borrador a fin de superar el nuevo reto.

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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