LA PRESENCIA DE LA CELESTINA

La intriga aunada a la mentira son “riesgos de vida”. La practican aquellos que en su interior están envenenados. Gozan lo que sus perversidades ocasionan. Terminan descubiertos y luego de la muerte les viene el infierno.

En estos últimos días de pronto aciagos, se hace presente en mi pensamiento la figura de Carlos María de Bustamante quien disfrutaba con su esbirro “El Nigromante” hacerse notar en los círculos de la alta sociedad de esa época, sabedora que en las tertulias aquellos dos malditos sin escrúpulos para de alguna manera “brillar”, hacían gala de la intriga para provocar el morbo, la burla y la integridad de sus víctimas. Una de éllas Ana Huarte. Esposa de Agustín de Iturbide, mujer abnegada y amorosa de su familia y quien se refugiaba entre los suyos a manera de no exhibirse y exponerse al veneno de tantas malas lenguas. Su vida: su esposo, hijos y el sufrimiento. Las mismas que la denostaban, azuzadas por los dos primeros, cuando no hubo remedio de ser impuesta emperatriz, entonces besaban sus pies y mientras lo hacían, en el fondo le deseaban lo peor, esperando muy pronto verla a ella y a su marido convertidos en añicos. Lo lograron.

La familia Iturbide era cordial, sencilla y si bien Don Agustín de pronto era un ser distante, en razón de su posición y obligaciones militares, aún siendo amante de la Gûera Rodriguez, siempre supo saborear lo que pudiéramos llamar “el calor de hogar”. Era cordial y benévolo con sus amigos a quienes abría sus puertas al punto de la ingenuidad, sin percatarse que algunos de ellos solo se acercaban a fisgar y a envidiar lo que para ellos no estaba reservado. Eso sí, eran los más zalameros y dos caras.

Era lógico imaginar que por su fama, muchos otros aristócratas que bien los conocían alertaban a Iturbide con aquello de “cuidado, quien mucho dice quererte te quiere mal”.

Bustamente fue tan ruin que hizo correr el rumor en el sentido de propagar que Iturbide, en aras de entregarse plenamente a la Rodriguez, había planeado exponer ante la Iglesia a su mujer como adúltera, lo que a la pobre infeliz le habría significado el enclaustramiento en un convento. En la obra “México a Través de los Siglos”, tanto Bustamante como su inseparable amigo denotan su saña, misma que otros, como Lucas Alamán, no comparten. Por lo contrario, se muestran respetuosos y discretos. Alamán incluso califica lo asentado de infundio, tratando de evitar con ello lo que resultó irreparable: la buena imagen de sus dos presas y con eso su dramático futuro.

Luego de su asunción como emperador una vez alcanzada la independencia, inició la tragedia de la familia Iturbide. Los mismos que lo encumbraron, entre ellos Santa Anna, después se encargarían de derrocarlo y mandarlo al exilio inclyendo a su familia. Su estancia en Europa fue dramática. Primero fueron acogidos por Italia, pero una vez formada la Santa Alianza, España había decidido recuperar a México. Iturbide, enterado del plan, con su familia a pié, cruzó desde la bota hasta Inglaterra y empeñando sus pocas pertenencias logró retornar a México a efecto de alertar de la amenaza. Apenas desembarcó en Tamaulipas fue detenido a la vista de su esposa e hijos, quienes luego de varios días recibieron la noticia de que su esposo, lejos de ser escuchado terminó fusilado/asesinado.

Esta es una historia más como muchas que hoy acontecen y que describo como: “MISERIA Humana”.

https://www.youtube.com/watch?v=O_auYHcgEDQ

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