LA TOZUDEZ DE LOS PETROLEROS EXTRANJEROS

Cuando salieron a la calle, después de que se les dio a oler alcohol para revivirlos y con los ojos dilatados así como diciendo “chíngame la retina”, los petroleros se fueron a comer algo a Sanborn’s por supuesto sin apetito: “¿Y ahora, qué hacemos? Estos desgraciados ya nos agarraron en la movida y lo peor es que los demás se van a enterar y nos van a salir con lo mismo.” “¿A cómo te vandieron los tapetes, Raquel?”. “A 14 mil basos, mi sanior esposo ¿Cómo te la ves?” “Bien, bien saniora. Se los voy a ofrecer a David a la salida de la sinagoga a 26 mil basos. Yo lo sé conociéndolo que me va a ofrecer 20 mil, baro aunque nosotros la regalamos a su hijito Issac 2 mil basos en su Barmitz Bá, ya varás que no me las paga los 26 mil”. “Baro esposo mío ¿y que va a decir Sarita la esposa suya de él cuando me la ancuentre en el Israelita?” “No te la preocupes mujer ya varás que me paga los 26 mil, si no allá está mi arbano Jacobo y hablo con él”.

Seis millones de pesos, ¡seis millones de pesos! fueron los que se negaron a pagar a los trabajadores petroleros, acorde con el laudo que se expidió después de la revisión de los peritos que habían llegado a la conclusión de que el pago debería ser en términos de 26 millones de pesos. Varios de los del grupo de magnates estaban de acuerdo y urgían a Pierce a liquidar de inmediato dicha cantidad. Pero los más reaccionarios, empezando por Pearce, se negaban rotundamente aduciendo que no era tanto el dinero lo importante, sino su propia imagen ante el resto del mundo, principalmente ante aquellos otros países en los cuales se tenían intereses y actividades similares. No, no y no. Vamos a pactar con el Presidente Cárdenas 20 millones y ya verán que “santas pascuas”. ¡Sí, cómo no! Era tan estúpido y soberbio Pierce, características que Don Lázaro le tenía medidas, que sabía que al negarse a pagar tal diferencia, solito él y sus compañeros se pondrían de “a como quieras” ante la Institución Presidencial. Cárdenas cortés pero al mismo tiempo frío y concreto apoyó el laudo a favor del aumento salarial y no aceptó la oferta que los petroleros “le hacían el favor” de plantear.

Por pensar los petroleros tanto en sus intereses, no se percataron de que esas acciones a los que más podrían afectar eran a sus mismos paisanos. Por ejemplo, siendo México en aquellas épocas el principal productor de plata en el mundo, los grandes explotadores de la misma eran inversionistas norteamericanos, de manera que afectar sus intereses por parte de los petroleros, significaría una bomba en su Departamento de Estado que al gobierno norteamericano no le convenía que estallara. Varias armas de ataque sopesaron los petroleros, pero a fin de cuentas terminarían dándose cuenta que las mismas se dispararían hacia atrás.

@ap_penalosa

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