La tristeza

La tristeza

No me cabe duda que los seres humanos nos comportamos a menudo como tantos niños que guardan en sus closets todo tipo de juguetes. Los màs recientes ya les resultan aburridos porque cuando apenas los recibieron, fue tanto el uso que hicieron de ellos que de pronto quedaron hartos y los mandaron al rincón castigados. Luego retoman alguno que en su momento resultò buen compañero y al reconocerlo y recordarlo lo vuelven a arropar, sin tener bien en cuenta que mientras estuvo rezagado se oxidò, sus baterìas le causaron corrosión y por lo mismo deciden mandarlo al basurero quedando solo de èl una especie de grato recuerdo pero al mismo tiempo, cierto resentimiento y desenfado. Segùn su dueño le fallò.

Pasa derivado de lo anterior que entonces esa persona se dice estar sola y triste porque piensa que lo que en su momento le causò satisfacción ya no “le atrae” como debiera y simplemente se deshace de ello, lo arroja a la basura y resultado: lo que tiene valor y sigue siendo útil, sustituyò a lo arrumbado, pero sentenciado a lo mismo que al segundo, y èste, posiblemente o será convertido en chatarra o alguien se decida a rescatarlo, renovarlo, cuidarlo, disfrutarlo y valorarlo.

A mì me sucede que cuando voy a prescindir de algo que en su momento tanto disfrutè, pero que por razones distintas debo desprenderme del mismo, siento mucha tristeza. Me causa un sentimiento de culpa y hasta me hace pensar que solo lo manipulè a mi antojo acorde a mis necesidades. Un sweeter, zapatos, sacos, camisas, etc.  Recièn estuve en Europa y quedè sorprendido y maravillado en una tienda donde se exhibìan muñecas muy viejas, pero con todo amor y ternura, hubo quien las rescatò y con gran orgullo las volvió a mostrar para su venta. Estoy seguro, que la señora al entregarla a un nuevo dueño a cambio de un buen dinero, sentía en el fondo una gran melancolìa. Y es que creo que también los juguetes sienten.

Triste ver la capacidad del hombre para destruir. Pero igual cuànto asusta a veces su capacidad para reconstruir lo que antes le estorbaba por ser vìctima de su avidez por el poder y la vanidad. La tristeza es una emoción que nos hace recapacitar en que un dìa somos ùtiles y otro estorbamos. Hace sufrir mucho.

www.antoniopatriciopeñalosa.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *