Lecciones olvidadas del ’68. Espero sirvan a “Yo Soy 132”

Ingresé a la Escuela Nacional de Economía, hoy facultad, en el año 1967. Hoy guardo un grato recuerdo de una UNAM antes del ’68. Después y por muchos años mi “Alma Mater” fue secuestrada por auténticos rufianes

Provenía de una preparatoria particular, reservada solo para hombres  enmedio del ambiente marista. Debo reconocer que en términos académicos mis resultados fueron magníficos. Pero arrastraba muchos prejuicios derivados de los miedos que infunden los religiosos. Muchas cosas naturales de la vida de un ser humano para mí eran pecado, inseguridad, etc. y eso me hacía aislarme del resto de mis compañeros. Prefrería convivir con aquellos que también habían estudiado en ese tipo de escuelas. Entonces entre nosotros nos comprendíamos y nos sentíamos refugiados y al margen de un entorno que suponíamos misterioso, hostil y amenazante.

En muy poco tiempo, de los mismos que me hacían desconfiar, muchos de ellos o ellas de origen humilde, modesto, me invitaban a acercarme a sus personas. Nunca olvidaré su generosidad y afecto. De pronto se burlaban de mí y bien tenían razón cuando me expresaban lo poco que sabía yo de la vida. En la UNAM inicié el aprendizaje que me llevó a ser adulto. Mi error fue no tomar en cuenta que era apenas un adulto en ciernes. Formaba parte de una generación que pretendía saberlo todo, retar a nuestros profesores y por supuesto al sistema. Estaban de moda el marxismo, Mao, el Ché Guevara, el odio al imperialismo, el mueran los gringos, etc.

Excelentes y pacientes muchos de nuestros maestros. Siempre dispuestos a escucharnos con la paciencia del buen Job. En mi caso recuerdo de entre tantos a peronajes como Don Jesús Silva Herzog, a Solón Zabre Morell, las conferencias de Vicente Lombardo Toledano y tantos y tantos más que enumerarlos me sería difícil luego de muchos años.

En mayo de 1968, de pronto nos vimos invadidos por extraños que nos urgían a unirnos en busca de la emancipación y al no rotundo a todo aquello que significara capitalismo. Sucedía al salir al patio de la escuela, que esos mismos ya tenían listos megáfonos, propaganda, discursos de Fidel para con ello imbuir en nuestra persona la vocación al comunismo. Surgieron los “Comités de Lucha” que de pronto se aparecían en los salones obligando a los profesores a abandonar su clase para adueñarse de nosotros buscando con ello lo que era común decir “el lavado de cerebro”. Recuerdo de entre tantos líderes a Pablo Gómez, hoy senador, que luego de aquel movimiento de pronto desapareció para después reaparecer sorpresivamente en el año 1971, justo el día que por la noche se llevaría a cabo la famosa masacre conocida como “Jueves de Corpus”. Así como Pablo, muchos más que vienen a mi memoria: Joge Medina Viedas, Gustavo Gordillo, etc. y varios más que luego de terribles calamidades fueron avanzando rápidamente a los niveles de la alta burocracia. No tuve noticias de la desaparición o fallecimiento de cualquiera de aquellos muertos que fueran estudiantes en mi escuela cuando el asunto Tlatelolco y a los que se les calificó como mártires. Los que nos atraparon y atraparon a la UNAM persistieron haciendo de las suyas. Mientras tanto, nuestra máxima casa de estudios inició un gran declive que se prolongó hasta el año 2000. Sustituyeron a los primeros verdaderos pelafustanes que paralizaron a la institución por largo rato como Martí Batres, golpeador, Imáz, esposo de Claudia Sheimbaum cercana colaboradora de AMLO, el Mosh y bueno, de ahí en adelante una vez que a aquellos malditos se les “premió” de alguna manera, abandonaron la UNAM y con ello reinició su repunte hasta el día de hoy.

No viene a mi memoria AMLO de entre tantos fósiles que conocí, pero considerando su edad y los 14 años que vivó como amiba en aquel entorno, seguramente en sus correrías tuvo mucho que ver con tantos desbarajustes que al paso del tiempo se fueron dando.

Escribo lo anterior porque fui testigo, no me lo contaron. Fue algo que viví, que padecí.

Por eso insisto y recomiendo a los jóvenes del “Yo Soy 132”, que no se dejen engañar. Estamos a unos cuantos días de un México distinto que derivará en mucho del buen criterio y personalidad propia del estudiantado responsable.

 

 

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