LO QUE LE COSTÓ A USA SU SOBERBIA Y AVARICIA

Pero lo peor sucedió cuando hace algunos días al llegar a mi casa, el cabrón perro estaba apoltronado en mi sillón del escritorio tomando notas y haciendo correcciones en relación con lo que estoy escribiendo respecto del Presidente Cárdenas. Le dije: “oye pinche puto, ¿ por qué te andas metiendo en mi computadora?” Me contestó y tuve que darle la razón recordándome que yo mismo le había confiado el password de la misma. Ni hablar, no tuve más remedio que callar. Luego, se quitó los lentes y mientras los limpiaba y me miraba directo, pasó a rellenar y apretar el tabaco de su pipa y entonces me dijo: “andas mal. Te lo digo como británico. Estás mezclando peras con manzanas en relación a los gringos con los ingleses en aquello del petróleo y yo conozco a los míos. Mira, cuando Cárdenas tuvo los huevos para hacer lo que hizo, los ingleses muy en el fondo lo apoyaban porque sabían que Roosvelt necesitaría a como diera lugar el petróleo de México para echarle la mano tanto a los británicos como a los franceses y a todos los demás aliados en el caso de que se diera la Segunda Guerra Mundial. Por eso, ellos sí estaban de acuerdo en que se pagaran los 6 millones de pesos de diferencia entre los 20 que ofrecían y los 26 que se exigían. Lo que pasa es que los norteamericanos son a veces muy necios y hasta porque les dicen sí, éstos sin saber, ni menos meditar, contestan automáticamente no. Y como son tan automáticos, por eso mismo se los lleva la Chingada y con ellos a otros. Eso fue lo que pasó cuando Pierce se sentía el “muy muy” y ya ves…” Caramba, me quedé pensando, ¿qué sería de mí si no tuviera de asesor a este perro tan reflexivo y deductivo conocedor de la historia?

Las escuelas de calidad como una Olimpiada, son oportunidades reservadss solamente para los mejores. Yo recuerdo a mis hijos, ex alumnos del Liceo Franco-Mexicano, lo que tuvieron que batallar para salir adelante. En dicha institución se estudia o se estudia, si no “vas ‘pa fuera”. Fueron años en los que además de cumplir con los requisitos implantados desde Francia, según su programa educativo, también tenían que sujetarse a las reglas establecidas por la Secretaría de Educación, SEP, en México. Resultado: muchísimos años estudiando lo francés de 8 a 14 hrs. cada día y por la tarde tres horas más de acuerdo a los programas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ¡Y luego las tareas! Se pasaba mi esposa como buena francesa y madre hasta las 10/11 de la noche echándoles la mano. Al día siguiente, a las 5:45 a.m. otra vez p’arriba. Entre “maternal”, primaria, secundaria y hasta la preparatoria, sumaron 14 años. Hoy, mis hijos a Dios gracias son triunfadores.

@ap_penalosa

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