MAESTROS A LA ANTIGUITA VS. COMPUTADORAS

Estoy por reintegrarme a la actividad académica en la segunda universidad más grande del país, la UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MÉXICO, UVM. Mayor en número de campus si la comparamos con la UNAM y apenas un poco menor en población estudiantil. Ciudad Universitaria, CU, alberga a 320 mil alumnos y la primera ya casi a 200 mil. O sea, estamos hablando de palabras mayores. Mi misión: impartir clases sobre historia de México, organizar conjuntamente con sus autoridades seminarios en torno al mismo tema y también actuar como conferencista. Todo esto me resulta fascinante. Mi acción profesional como economista orientada principalmente a actividades de comercio exterior me hacía viajar continuamente y ello dio por resultado abandonar las aulas de mi adorada Facultad de Economía en las cuales durante varios años actué como profesor. Desde hace décadas me había propuesto para luego de decidir mi retiro volver a la cátedra pero antes escribir un libro. Ya hice esto último, de alguna manera he trascendido publicando también cada día a través de mi página web y bueno, ahora a buscar que con respeto y afecto me saluden, me cuestionen, pero también esperando tener muy cerca de mí a aquellos que serán mis alumnos. Todo esto igual a: UN NUEVO RETO.

Muchas veces me pregunto a qué asiste un maestro cuando tiene por responsabilidad coadyuvar a favor de la formación de sus educandos ¿a enseñar o a aprender? Yo diría que a ambas cosas. Pobre de aquel que se exhiba arbitrario y no dispuesto a escuchar tanto que ahora los jóvenes están capaces de regalar ¿Enseñar? también, pero conscientes de que en la época actual mucho de lo que quisiéramos compartir o hasta imponer ya es algo que está en desuso u obsoleto. De ahí entonces estar prestos a tomar en cuenta que un buen porciento de nuestro repertorio a mostrar ha sido sustituido por las computadoras. Recuerdo en las épocas de los ’60 que no existiendo dichas herramientas habíamos de entrarle duro a las matemáticas a fin de saber el origen por ejemplo de una ecuación. Hoy día con solo pinchar un botón los aprendices obtienen las respuestas que en mi caso encontrarlas me significaban pocas horas de sueño y un sinúmero de maldiciones ¿Soy justo en ese aspecto al criticar a la tecnología? sí y no, porque igual observo con tristeza que por efecto de la misma hoy en día los estudiantes ya requieren de leer poco traduciéndose eso en faltas de ortografía, pésima redacción y sobre todo en ausencia de profundización en relación a conceptos. De aquí entonces calificar a dichos bichos como objetos para bien y para mal.

Ahora tengo un objetivo que quizá vaya contra la corriente. Asumiré que seré invasor de un ambiente en el cual domina ya la tecnocracia. Con eso tomaré a manera de invitación una oportunidad: aceptando a la primera, no me rendiré y lucharé con miras a que en igual forma mis alumnos se humanicen. Veré que en las mismas bibliotecas plagadas ahora de pantallas, en forma paralela se sientan atraídos por desempolvar libros que en sus pastas anuncian: TODAVÍA AQUÍ ESTAMOS.

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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