MÁS SOBRE JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN

Cuando la soberbia aunada a la incapacidad atrapan a los seres humanos, los seguidores que confían en ellos terminan destrozados e inermes. Eso pasó con los que confiaban en Morelos.

Termino con Morelos: éste usó a una mujer que se agregó al movimiento insurgente y que además gozaba de la esplendidez propia de las mujeres guapas y de buenas formas. Se llamó María Tomasa Estévez. Esta dama supo hacer uso de sus encantos para obtener información del enemigo. Sabía introducirse entre las tropas, lograba seducir a sus altos oficiales y proporcionaba información importante para beneficio de la insurgencia. Agustín de Iturbide la descubrió, la hizo llevar a su presencia y después de hacerse de la confesión de aquella, de inmediato procedió a ordenar su fusilamiento. Ya para ese entonces, Morelos caía en franca decadencia. Pretendió enfrentar al propio Iturbide y a Llano en Puruarán. Su propio secretario particular, Rosains, sabía en su interior lo aberrante que era la idea tomando en consideración que mientras las fuerzas rebeldes estaban en situación de total agotamiento las fuerzas realistas por lo contrario se encontraban frescas, bien abastecidas y hasta medio aburridas por falta de más acción. Don Mariano Matamoros trató de hacerle ver lo inoportuno de dicha acción. Morelos no lo quiso escuchar y terminó cediendo a su orden no obstante que el resto de sus compañeros, los Galena, los Bravo, los Rayón, le recomendaban a Don Mariano desobedecer. Además Morelos ya daba visos de miedo y de inseguridad. Se dejaba hablar al oído de aduladores idiotas que le pedían no poner en riesgo su persona y que mejor ya no saliera a combatir. Y Morelos les hacía caso y tornaba a buscar refugios.

Mariano Matamoros salió entonces a dar batalla y quizá resignado y convencido del fracaso que le esperaba. Ahí para mi Don Mariano se engrandece como personaje. Llegó finalmente a Puruarán con sus muy pocos y agotados efectivos. Al ver la zona encontró piedras que suponía le permitirían utilizarlas a manera de fortificación que protegieran a sus soldados del fuego enemigo. Cuando llegaron Iturbide y Llano al lugar y después de observar el muro con detalle, se dieron cuenta que precisamente atrás de dicho muro se encontraban pertrechados aquellos infelices. Le fue muy fácil a Iturbide echar mano de su artillería de manera que la acción de los cañones hacía que las piedras se convirtieran en una especie de esquirlas de granadas que terminaron destrozando a 600 insurgentes.

Mientras tanto, Don Mariano entre no poder controlar a los que huían y pretender escapar salvando el río, finalmente a la mitad de su trayecto fue descubierto por un realista que le dio alcance y lo detuvo, de nombre José Eusebio Rodríguez quien lo llevo ante Iturbide. En ese momento Iturbide realizó la magnitud que alcanzaba su victoria en razón de tomar nota que había atrapado al segundo de Morelos. Dio parte al virrey y todo fue fiesta para Calleja.

Cuando Morelos fue informado, seguramente su conciencia lo puso a sufrir. Dicen que lloró ¿De qué servía? Ya todo estaba perdido. Pretendió entonces a partir del envío de una carta a Calleja, proponer un intercambio de 200 prisioneros españoles, a cambio de la persona de Matamoros. Yo no estoy seguro que Calleja, aún reconociendo las cualidades de Don Mariano, hubiera cedido a la petición. Lo malo fue que cuando recibió la carta, Don Mariano Matamoros había sido fusilado hacía dos días en la Plaza de Valladolid a la edad de 44 años. Bien dado el nombre a la ciudad de Matamoros, en el estado de Tamaulipas.

Rayón terminó renunciando a proseguir del lado de Morelos, después de la derrota en Valladolid y sabiendo que los realistas se proponían alcanzar Chilpancingo. Se hizo de sus triques pretendiendo retomar su mando, pero el Congreso lo atemperó y le hizo ver la conveniencia de tomar camino rumbo a Oaxaca. Obvio, eso puso muy mal a Morelos. ¿Cómo era posible que llegara Rayón a imponerse ante los efectivos que en su momento conquistaron Oaxaca al mando de él? Se curaba en salud, le escribía a Don Andrés Quintana Roo: “¡ay pobrecito de mí, cuánto sufro, qué malos mis ex compañeros…! Afortunadamente todavía me queda Dios…”. Sí, Chucha… Espérate a ver cómo te recibe el Ser Supremo en manos de sus “representantes” ahora que te vayan a degradar como sacerdote.

Qué duro debe ser para un Director General el que a causa de su fracaso, el Consejo de Administración se conmisere y para que pueda seguir llevando centavitos a su casa, lo mande ahora a trabajar como Supervisor de Planta.

Eso le pasó a Morelos. El Congreso de Zitácuaro lo tomó solo para que le guiara, aprovechando sus conocimientos de la región en su peregrinar de judíos errantes. Llegó el momento en que el Congreso quedó a la vista de los realistas cuando por un aguacero que cayó, éstos últimos le ganaron un día de distancia en la persecución de aquellos. Finalmente los atraparon.

No quiero dejar pasar tres pasajes. Uno se refiere a aquel Doctor Cos, quien después de ver destruida su imprenta, no recuerdo si por los realistas o los Congresistas, decidió construir por sí mismo otra a base de madera para continuar así su lucha apoyando también a los insurgentes con la elaboración de todo tipo de propaganda a su favor. Acabó Cos vilipendiado por el Congreso por las críticas que éste último manifestó, lo que vino a significarle la sentencia de muerte. Un sacerdote de Uruapan de nombre Nicolás Santiago Herrera enterado de dicha sentencia salió de rodillas rumbo al Congreso seguido de personas que poco a poco formaron un buen grupo y cuando llegó ante los Congresistas con las rodillas destrozadas a pedir clemencia para Cos, se encontró con que aquellos pendejos, salvo uno, Don José María Izazaga, insistían en su determinación. Izazaga tuvo el valor de enfrentar a los ahí presentes e hizo que la sentencia se revocara y se redujera a la de prisión perpetua. El Doctor Cos fue trasladado a terribles mazmorras que alguna vez mandara construir Morelos para ahí hacer sufrir a los españoles y a cualquiera no bien visto por él. Después de muerto Morelos, el Doctor Cos logró escapar y se fue a refugiar con Rayón, quien lo recibió con todo afecto y terminó acogiéndose al indulto ofrecido por el Virrey. El Doctor Cos murió en 1819.

Otro: Don Hermenegildo Galeana. En junio de 1815 fue rodeado por los realistas cerca de Coyuca, entre los que se encontraba un ex amigo suyo de nombre Juan Olivar. Por lo mismo evitó el encuentro con él y pretendió escapar a caballo y a galope tendido. En un momento al voltear para medir la distancia de quienes lo perseguían, no se percató de la rama de un árbol que terminó por derribarlo. Cuando pretendió levantarse a pelear con su espada, un soldado de nombre Joaquín León le disparó a quemarropa y lo mató. Después con su sable le cercenó la cabeza. En la plaza del pueblo exhibieron dicha cabeza a la que la gente escupía y se burlaba de ella. Un buen realista salió a alejar a la plebe, tomó la cabeza de Tata Guildo y fue a depositarla a la capilla para que se le diera sepultura.

Uno más. Ya muy cerca los realistas de hacerse de Morelos, el Congreso que éste último guiaba decidió tomar el camino del escape. Rosains y Victoria apenas salieron a tiempo. El único que se decidió a quedarse a combatir fue Don Hermenegildo Galeana, en balde ya pues. Ya platiqué antes lo que sucedió. Cuando los realistas llegaron al campamento, se hicieron de todo lo abandonado: documentos, sellos, correspondencia, proyectos de leyes, etc. También encontraron los uniformes que Morelos alguna vez había portado, incluyendo botonaduras de oro macizo, sombreros de plumas, cuadros con su retrato, pero además encontraron baúles repletos de monedas de oro, barras de plata, vasos sagrados y custodias de mismos materiales, todas sustraídas de las iglesias a las que Morelos llegaba a rezar para dar gracias a Dios. Calleja recibió sólo una pequeña parte de lo rescatado porque en el camino como siempre muchos se repartieron el botín de manera que llegó a manos de Calleja sólo aquello que diera constancia de los hechos. Calleja mandó todo a la Corona. Los uniformes y artículos personales de Morelos permanecieron en España hasta que Don Porfirio Díaz logró rescatarlos para con ellos iniciar en México la tradición del Grito de Independencia haciendo de alguna manera homenaje a los que insisto, debemos reconocer como actores de solamente “intentonas” hasta antes de Iturbide. Morelos decía ante los tribunales que no era amigo de robar.

Morelos ya sin Galeana, fue finalmente detenido por una partida realista a la que pretendió combatir apoyándose de tres grupos comandados, uno por Don Nicolás Bravo, otro por un hombre de apellido Lobato. Morelos tomó bajo su control el tercero. Después de la embestida realista, cayó el grupo de Lobato. Todos echaron a correr. A Bravo le dio la que sería su última orden: salir adelante protegiendo a los miembros del Congreso. Se quedó entonces solo y rodeado por sus captores. Todavía trató de escapar envuelto en pánico ayudado de un asistente quien finalmente resultó ultimado. Uno de esos captores, Carranco, alguna vez había trabajado a favor de la causa de Morelos y el otro tenía por apellido Ramírez. Los Congresistas salieron a buscar refugio con Don Vicente Guerrero quien al conocer de la detención de Morelos rompió a llorar.

Twitter: @ap_penalosa

En una visita que realicé a la Facultad de Historia de la UNAM, encontré un trabajo llevado a cabo por una alumna que me pareció honesto y muy rico en información en torno a la figura de José María Morelos y Pavón. Lo transcribo tal y como lo encontré y dejo al criterio del lector el contenido:

¿CUALES FUERON LOS ERRORES, DEFECTOS O PUNTOS NEGATIVOS DEL PERSONAJE HISTÓRICO DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN?

La dirección del movimiento luego de la caída de Hidalgo, pasó a manos de otro sacerdote: José María Morelos y de Ignacio Rayón quienes continuaron conduciendo a las tropas insurgentes que quedaban en el Bajío. Igualmente, Morelos fue reconocido como el principal jefe de la insurrección después de que cayera Rayón en Zitácuaro.

Morelos fue designado por Hidalgo para implantar la revolución en la costa sur, el cual creó un pequeño ejército constituido como la principal amenaza para los realistas hasta 1815. Éste avanzó más al clarificar los objetivos sociales y políticos de la rebelión que habían quedado vagos en Hidalgo. Su programa consistía en la independencia (declarada en 1813), en un sistema de gobierno parlamentario y en una serie de reformas sociales que incluía la abolición del tributo, de la esclavitud, del sistema de castas y de las barreras legales que impedían el ascenso de la gente de nivel social más bajo, así como en la introducción de un impuesto sobre los ingresos.

Al ser el más nacionalista de los rebeldes, no aceptó mantener la lealtad a la soberanía del rey y alzó el símbolo de la Virgen de Guadalupe como un contenido patriótico más profundo. Además de todo esto, fue partidario de distribuir las tierras entre los que trabajaban. En un documento aparece haciendo un llamamiento para que se confiscaran y redistribuyeran todas las propiedades pertenecientes a sus enemigos, “los ricos”. Igualmente, moderó su revolución social al proclamar la primacía absoluta de la Iglesia Católica y su derecho a cobrar los diezmos, expresando su respeto por la propiedad privada. En realidad lo que pretendía con estos manifiestos más moderados, era contar abiertamente con el apoyo de los criollos, pero al igual que Hidalgo, no lo obtuvo.

En 1812 Morelos capturó la ciudad sureña de Oaxaca con lo que obtuvo el control de gran parte del sur, llegando a la cumbre de su poder. En 1813 tomó Acapulco, lo cual no sirvió de mucho. Luego de salir de allí, organizó un congreso en Chilpancingo, el cual empezó a sesionar en el mismo año confiriéndole a Morelos el poder ejecutivo

La verdadera tarea del congreso fue establecer algún tipo de gobierno formal para poder solicitar el reconocimiento de los gobiernos extranjeros. El 6 de noviembre de 1813 proclamó la independencia, y después de ella el poder militar de Morelos declinó rápidamente en 1814. Rayón no aceptó la autoridad suprema de Morelos, en enero el congreso fue obligado a abandonar Chilpancingo convirtiéndose en itinerante. Así Morelos entregó el poder ejecutivo al congreso perdiendo también el mando militar.

En el verano de 1814 el congreso se instaló en Apatzingán proclamándose una constitución formal (influenciado por Carlos María Bustamante, Andrés Quintana Roo e Ignacio Rayón) con la intención de ganarse el apoyo de los elementos liberales de México al haberse producido la restauración absolutista en España. Esta constitución fue una reacción contra el mandato único de Morelos en tanto creó un ejecutivo tricéfalo y prohibió que cualquier funcionario gubernamental ostentara algún cargo militar. Igualmente, no obtuvo el resultado deseado porque los rebeldes no tenían suficiente acceso a la prensa para difundirla, pero sí se convirtió en un arma para la propaganda realista que la mencionaba condenándola.

El congreso insurgente pasó la mayor parte de 1815 huyendo de un lugar a otro para escapar de las fuerzas realistas y su seguridad fue cada vez más incierta. En ese mismo año, Morelos fue fusilado.

Escribió: Vicky Novas.

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