MÉXICO DE MIS RECUERDOS

Esta mañana me hice el propósito de escribir especialmente para esta página pretendiendo unirme a las evocaciones que nuestra nación, su historia y sus tradiciones nos inspira. Me pregunté “¿a qué me referiré más allá de lo que tanto se ha exhibido?”. Repasé lo publicado en las últimas semanas y poco a poco me fui poniendo de mal humor. Y es que sí, me dí cuenta que el pasado nos tiene atrapados porque hoy día vivimos un presente muy distante de aquel México tan especial, hermoso y grato que me atrevería a calificar de sui generis e irrescatable. Ya no un Juaquín Pardavé, qué decir de los hermanos Soler, de la Cómoda de Alambres, de un centro de la ciudad de México que por muchas décadas hizo que muchas generaciones valoraran y sintieran a una patria pujante y por supuesto con personalidad muy propia y digna de admiración por parte de cualquiera del extranjero que la visitaba. En mi caso, de niño lo que pasaba en el resto del mundo me valía una pura y dos con sal. México me daba y por mucho. Es más, notaba que quienes arribaban de otros entornos de pronto se anclaban al nuestro y decidían permanecer para el resto de su vida en el. Ahora noto melancolía, tristeza y frutración por parte de aquellos que se afanan en insistir en volver a un pasado mostrando con eso que no deseamos, aceptemos, porque bien sabemos que ya se acabó, ya no existe. Respecto del futuro seamos sensatos y tomemos concienca clara que hoy estamos pero ¿y mañana?
José Vaconcelos acuñó una frase que a mí me sublima. Decía: “al mexicano le gusta que le hablen bonito, pero al mismo tiempo quien lo haga que se exprese como los conacionales están acostumbrado a hablar”. Eso me llevó cuando escribí mi libro “La Patria que No Rumbo al 2012” a redactar echando mano de palabrotas. De esas con las cuales estamos familiarizados. Resultado: mis lectores me entienden y se divierten. Aprenden además en relación con todo lo que la historia oficial de México con saña e interés oculta. Ya los terminos pendejo, cabrón, pinche, me la pelas, no digamos los albures, etc. también han sido sustituidos por terminologías extranjerizantes. Nos está llevando la fregada, punto.
Hago ahora una reflexión. “¿Por qué tener que refugiarnos y deleitarnos basados en añoranzas de un México que fue pero que ya no existe?” ¿Saben por qué? simplemente debido a que ese país magnífico ya peló gallo. Hoy solo telenovelas baratas, pésimo cine, computadoras, prisas, angustias, falta de tiempo para armonizar con la familia y mientras a veces los padres se sientan a disfrutar con todos en la misma mesa esa escasa oportunidad y sacan a colación por ejemplo al Dr. Alfonso Ortíz Tirado, los jóvenes se miran entre sí extrañados y terminan volteando a observar a sus progenitores contestando con el clásico “¿sabes? de eso que Ustedes comentan yo simplemente no sepo”. Triste, pero mejor ¡ja, ja…!

@ap_penalosa
www.antoniopatriciopeñalosa.com

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