MI IMPRESIÓN RESPECTO A HIDALGO

Tuve que ser muy cauto y apuntar con toda serenidad y prudencia lo que a continuación expreso.

De entrada y a efecto de ser congruente y honesto conmigo mismo, tengo que empezar repitiendo que considero a don Miguel Hidalgo y Costilla como un ser a mi juicio soberbio, soñador, manipulador, en ocasiones muy egoísta, oportunista, cobarde, asesino, loco ¡qué sé más! Pero también tengo que reconocer que al final de su existencia, se dio la oportunidad de ser hombre auténtico en toda la extensión de la palabra. Cualquier ser humano por nefasto que haya podido en el transcurso de su vida, tiene mientras continúe existiendo todo el derecho a la reflexión y con ello la oportunidad de ponerse en paz consigo mismo.

Eso hizo Hidalgo. Eso le permitió arrepentirse de todo lo malo que arrastró y ser aunque fuera en una etapa final corta, un individuo que retomó una ubicación como ser humano común y corriente con todo lo que ello significa en el contexto de una noble sensibilidad. La aceptación de sus errores que asumió al final, hace que cuando paso frente a su estatua en Coyoacán de pronto me haga racapacitar y sienta hacia su persona compasión y hasta un espíritu dispuesto a perdonar.

Yo muchas veces me pregunto: “¿Y tú, Antonio? ¿cuántas veces el mundo cada día que pasa usa el dedo índice solo para señalar? Pero qué raro resulta que alguien entre ellos yo, sea capaz de voltear ese mismo dedo para orientarlo hacia su persona?” El gran culpable de la visión falsa que los mexicanos tenemos de tantos personajes trascendentes de nuestra historia se llama MÉXICO con todo y sus mexicanos. Unos porque no saben y porque no están interesados en saber, otros porque aún deseando saber, no tienen acceso a una educación bien entendida que el sistema malévolamente oculta. Otros también por estar insertos en escuelas sobre todo religiosas y costosas donde la educación se procura según los cánones que a la Iglesia le conviene. Por eso amo, admiro y respeto el espíritu laico y napoleónico impactado en el sistema educativo conocido como el Liceo.

Otros muchos que aun existiendo las herramientas y la obligación que asumieron de otorgar educación, no educan, no se preparan para ser auténticos maestros y por el contrario deseducan, confunden, engañan, falsean la verdad y así la acomodan acorde al apetito de alcanzar objetivos personales a sabiendas de construir caminos falsos que lejos de llevarnos a un valle de luz, cada vez más nos acercan a lo obscuro, ahí donde entre la maleza reptan bichos ávidos de mordernos para inyectarnos su veneno, su ponzoña, pero cuidando que no muramos para así, enfermos, resultarles útiles y manejables a manera de marionetas controladas por hilos que no se ven desde las gradas.

La presencia sindicalista de nuestro país en materia educativa bien ilustra este último por qué. Si tantos que se dicen ser “historiadores” o profesores pero que más bien resultan burócratas de quincena, mentirosos, ignorantes, revoltosos, etc., no sólo hablaran con la verdad, sino además no se hubieran dedicado a esconderla por órdenes de aquellos a los que les convenía más que México persistiera en el obscurantismo, entonces Hidalgo habría tenido la oportunidad de reconocerse como ser por lo menos merecedor de una relativa reivindicación. Confucio decía: “el que no sabe y no sabe que no sabe, está loco, aléjate de él. El que no sabe y sabe que no sabe, está consciente, ayúdalo. El que sabe y no sabe que sabe, está dormido, despiértalo. El que sabe y sabe que sabe, es una sabio, síguelo”.

Por favor, aceptemos que Hidalgo, Allende, los Aldama, Abasolo, Jiménez, el Padre Melero, la Güera Rodríguez, etc., así como tantos realistas en su momento enemigos, eran finalmente seres humanos. Cristo mismo, como hombre a la hora de morir y aún supuestamente respaldado por Dios, sufrió y pidió clemencia ante el sufrimiento al decir: “Señor, si es tu voluntad, aparta de mí este cáliz…”. ¿Por qué no aceptar a cada uno de los que nos rodean como son, por qué no mejor regalarles esa buena voluntad que proclamaba mi tío Joaquín sin pretender cambiarlos? ¿Por qué gobiernos de nuestra patria no nos han respetado, amado, hablándonos con la verdad? Tanto todavía que se podría exponer en detalle de lo que pasó después de su aprehensión con los primeros bien o mal intencionados gestores de nuestra Independencia.

Caminaron semanas con grilletes en los pies que los destrozaban, con las manos amarradas, sufriendo los embates del dolor y de las agresiones de mucha gente que a su paso como a Cristo les escupían. Otros se condolían ante su imagen en desgracia. Hoy un pinche futbolista proveniente del pueblo que encontró lastimado su piecito deja un buen rato de jugar y mientras tanto, recibe toda la lana del mundo acompañada de apapachos. También hoy en el marco de una especie de “neoporfirismo”, seguimos observando por televisión cada 15 de septiembre entre el palco presidencial y la Plaza de la Constitución una especie de distancia que me da la impresión que se alarga para que no se escuche la expresión de “shhh…” desde arriba y hacia atrás para que los de abajo no se enteren de lo que se está comen tando ymientras comiendo o bebiendo. Abajo, estoy seguro que muy pocos saben realmente por qué están gritando “¡¡¡¡ Viva México…!!!!”

No saben que ante la fragilidad propia de los seres humanos, los primeros insurgentes a la hora de ser juzgados y sabiendo que iban a ser pasados por las armas para que luego sus cabezas fueran expuestas a la vista de la muchedumbre a manera de advertencia, esos mismos insurgentes se culparían entre sí ante el Tribunal tratando de hacer un último esfuerzo, a costa de lo que fuera, para poder seguir viviendo ¿Por qué entonces elevarlos a categoría de super hombres si en la práctica eran entes con todo el derecho a también ser débiles? ¿ No saben los historiadores que a sus hijas o a su esposa por razones de naturaleza también les toca vivir la debilidad consecuente del sufrimiento cuando están precisadas a menstruar? La vida de cualquier país incluye menstruaciones, arroja material fétido porque se pudrió. Pero también en cada ciclo todo organismo se renueva. Malo cuando la mujer por ignorancia o irresponsabilidad no sabe que está embarazada, porque entonces sí ¡uy, qué vergüenza!

¿Elizondo era malo porque detuvo a los insurgentes? No. El señor Calleja cumplió con su deber, punto. ¿Abasolo era traidor porque su esposa luchó por salvar su vida en razón de que lo amaba y porque tuvo recursos para sacarlo a España? ¿Los Aldama dijeron mentiras ante los jueces y hasta se retractaron argumentando estar obligados a actuar por coacción? no, lo hicieron porque tenían el derecho después de todo a tratar de salvar su pellejo. Un boxeador no es un asesino porque en una pelea mata a su contrincante. Es un ser que seguramente a solas por las noches derrama lágrimas sobre su almohada por lo que sucedió ¿El Virrey era maldito porque celebró con un “Tedeum” la momentánea pacificación del país ente tanto mexicano que estaba con toda razón horrorizado?

Me impresiono al imaginar cuando los insurgentes arriban a Chihuahua. Don Nemesio Salcedo y Salcedo, Gobernador y Comandante General emite un bando que con cuatro señalamientos hace del conocimiento de la población la obligación de respetar a los presos en desgracia. Igual, aunque me declaro anticlerical no dejo de reconocer que la Iglesia tenía razón al degradar al cura Hidalgo por ese comportamiento que no correspondía a su obligación sacerdotal. Y más tengo razón desde el momento mismo que el propio Hidalgo acepta y dice arrepentirse por sus faltas, incluyendo el asesinato.

Insisto, los mexicanos ¿por qué a la luz de la verdad antes oculta o maquillada no nos reconocemos como somos? El hombre o la mujer que desea mejorar su imagen necesita tener el valor de desnudarse y verse ante el espejo. La Iglesia y los sistemas mexicanos nos han metido al baño para aparentar que se nos invita a asearnos, pero antes de cerrar la puerta nos han dicho: “ábrele a la llave suavecito para que se escuche caer el agua de la regadera, pero nomás échate un poco en la cabezota y cuida que no se desperdicie el líquido ni se acabe el gas. Haz como que te bañaste.” Yo estoy seguro que si a México se nos hubiera hablado con la verdad, habríamos terminado por juzgar a Hidalgo con todas sus fallas y carencias de manera más justa y objetiva. ¿Que disparó el movimiento de Independencia? sí. ¿Que lo hizo en forma errónea? también. ¿Que era hombre, débil y expuesto a las pasiones? por supuesto. ¿Que es un héroe? eso no lo sabemos porque repito no se nos ha hablado con la verdad.

Yo sólo me atrevo a pensar que Hidalgo fue un hombre más entre tantos millones y millones que obró a veces bien, a veces mal, otras muy mal, pero que al final se reconcilió consigo mismo y con eso alcanzó valor a su interior. Vuelvo con Don Armando Fuentes Aguirre. En la página 115 de su libro La otra historia de México. Hidalgo e Iturbide, la gloria y el olvido, hace referencia a un documento escrito por Hidalgo poco antes de morir, que por si solo se explica. Dicho documento ha sido ocultado por no sé qué razón, pero eso sí, una vez más dicho ocultamiento ha sido el resultado de la cobardía y la pretensión estúpida de tantos aquellos preocupados porque en México no asumamos el principio de la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. Ahí se los dejo… Miguel Hidalgo y Costilla murió fusilado el 30 de julio de 1811. Murieron también sus principales, excepto Abasolo. ¿Qué pasó después respecto a estos personajes…? Morbo y mentiras que los deformaron.

@ap_penalosa

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