MIGUEL MIRAMÓN Y CONCEPCIÓN LOMBARDO

Desde que México se inicio como país independiente, Uno de Crímenes que gobiernos, Iglesia e “historiadores” deshonestos han cometido: falta de exposición de la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad.

Según los intereses de los distintos sistemas que nos han gobernado, se propalan acontecimientos vergonzosos disfrazados como hazañas para que aunados a la falta de un auténtico programa de EDUCACIÓN DE CALIDAD MASIVA que derive en una real CONCIENCIA DE NACIONALIDAD, los mexicanos persistamos en la obscuridad. Se exhiben intentonas independentistas antes de la llegada de Don Agustín de Iturbide que bien debieran causarnos vergüenza y tristeza. Igual una “Revolución Mexicana” que nunca fue, pero que sirvió solo de estandarte al Partido Revolucionario Institucional, PRI, para justificar su perpetuidad en el poder por más de 70 años.

Miguel Miramón llegó a ser el más joven presidente de México contra su voluntad. Casó con una extraordinaria mujer llamada Concepción Lombardo. Cometieron dos pecados: ser profundamente católicos y nacionalistas. El primero, fue el séptimo “niño héroe” que defendió su escuela en el Castillo de Chapultepec ante una de tantas invasiones norteamericanas. Cuando a aquellos se les rinde homenaje, a Miramón no se le menciona.

Don Miguel ascendió muy rápidamente en su carrera militar. Era uno más entre el ochenta por ciento de la población mexicana, conservador y rebelde a la prepotencia juarista. Por lo mismo se entregó a luchar en contra de las intenciones de aquel traidor cuando a cambio de su apoyo ofreció a USA parte de nuestro territorio nacional. Tampoco comulgó con la invasión francesa, al punto que cuando Napoleón III lo invitó a unirse a las fuerzas galas, éste rechazó tajantemente el ofrecimiento. Cometió un gravísimo error por defender la ciudad de México, lo que lo llevó a descuidar Veracruz a donde Juárez ya había arribado para que se firmara el indigno Tratado Mclane-Ocampo que puso en peligro después de Santa Anna, una buena parte adicional de nuestro territorio respecto del cual ya se había perdido el 53%.

Después de renunciar a la presidencia y ante el acoso de los norteamericanos, se fue a refugiar a Europa con su familia viviendo en la miseria en razón de no estar de acuerdo tampoco con la propuesta que un grupo de mexicanos encabezados por Juan Nepomuceno Almonte, hijo bastardo de José María Morelos, significada en la solicitud a Napoleón III para que en México se constituyera un imperio a la postre encabezado por Maximiliano de Habsburgo. O sea, que Miramón veía por su patria y no por cualquiera de los invasores.

Ya en el poder Maximiliano, y observando Miramón desde lejos la debacle que Juárez estaba causando a nuestra nación, y encontrando además que Maximiliano era más justo y liberal que el “benemérito”, decidió apoyar al primero después de ser abandonado por los franceses y no obstante eso haber decidido en lugar de retornar a Austria, continuar defendiendo a la que llamaba su auténtica patria.

Al retornar a México y a sabiendas de él y de su esposa que eso le costaría la vida, Miramón trató de hacerle ver a Juárez lo mal que estaban las cosas y hasta se ofreció a ayudarle. Don Benito jamás se decidió a conversar ni con Miramón y menos con Maximiliano quien hasta le había propuesto la realización de un plebiscito que se comprometía a respetar por sus resultados. Terminaron encarcelados en Queretaro Maximiliano, Miramón y Mejía y luego fusilados en el Cerro de las Campanas. El pueblo jamás perdonó dicha acción por parte de Juárez.

Y bueno, una desgracia más consecuente de la ambición de un hombre de origen indigena que en el fondo se avergonzaba de sus raíces.

@ap_penalosa

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