OPORTUNISTAS DEL CARDENISMO

Igual López Obrador y su pretendida movilización de masas valiéndose nuevamente de los ignorantes, su indispensable materia prima. Muchas veces López Obrador arengó a sus huestes a seguir el camino marcado por Cárdenas. ¿Cuál camino? ¿el mismo de Cárdenas hoy? Lo que hizo Cárdenas pasó, se quedó y ahí está. El hecho de su ejemplo es otra cosa, pero ¡vaya originalidad de López Obrador! ¿Qué no tiene algo nuevo que ofrecer? ¿Necesita emular a Cárdenas para que la gente crea en él?

Con Echeverría y López Obrador la modernidad promovida por Cárdenas, en el caso del primero, retrocedió. En el caso del segundo, afortunadamente nos salvamos de tener que percatarnos que sus manos están vacías. Para muchos políticos en México, en razón de ser grillos y tan ignorantes como otros tantos que por culpa del sistema así están, es bien fácil llegar al corazón hablando de lo que ya no es vigente y ni siquiera conocen ¡Cárdenas, Cárdenas, Cárdenas! ¡Grilla, grilla, grilla! Seguro que si Don Lázaro, como aquel otro Lázaro, se levantara y se encontrara con lo que hicieron con su inmensa obra tantos políticos delincuentes, pediría al Presidente en turno que lo llevaran a descansar nuevamente, pero no al Monumento de la Revolución, mejor a Jardines del Recuerdo, para que ahí con más holgura pudiera hacer remembranzas y consideraciones de lo que se hizo por México en sus épocas y luego lo que se dejó de hacer.

Sabía muy bien Lázaro Cárdenas que los petroleros ya no contaban con el apoyo de Roosvelt y además porque también suponía que la situación en Europa hacia atraer más la atención de los norteamericanos hacia dicho continente. Como en la Primera Guerra, Francia e Inglaterra representaban una gran preocupación a sus aliados y nuevamente a dicho gobierno le era imprescindible contar con el apoyo significado en el petróleo mexicano. Eso le atenuaba a Don Lázaro sus preocupaciones. Roosvelt estaba convencido de la política Cardenista. Los petroleros por su parte y a sabiendas de que ya no contarían más con el apoyo de Calles, se reunían para imaginar nuevas acciones a seguir. Entre ellos mismos se daban diferencias de opinión pero ahora era Henry Pierce quien asumía un liderazgo, similar al que revestía antaño Mcdoheny, envuelto con una manta de prepotencia, despotismo y menosprecio a todo lo que oliera a México.

@ap_penalosa

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