Perspectivas para el 2 de Julio luego de la elección

He tratado de ser objetivo y optimista con respecto al resultado de las elecciones que se avecinan. Sin embargo no dejo de tener desconfianza en razón de cómo sean los resultados. Supongo que EPN ganará pero por estrecho margen, de ahí mi temor a la reacción de AMLO

La experiencia que vivió nuestro país luego de las elecciones del 2006 resultó por demás dramática aunque circunscrita básicamente en el ámbito de la ciudad de México. AMLO hizo de las suyas y terminó causando estragos principalmente a los mismos que decía defender y que ahora lo detestan. Me he ocupado mucho en platicar con personas de clase media baja: taxistas, personas en los mercados, obreros, campesinos, etc. y encuentro de todos ellos un rotundo no a AMLO. Viven un gran resentimiento y descepción con respecto a su persona sobretodo en razón de saber que fueron manipulados y en algunos casos orillados a la ruina. A lo largo del actual sexenio, bien sabemos que el presidente en turno ha resultado ineficaz y por demás mediocre, pero paralelamente la imagen del PRD no con ello se ha depurado, por lo contrario, sus acciones vistas en sus congresistas, tipo un Fernández Noroña y muchos más, oportunistas, desalmados, rufianes, aunados a las de exgobernadores, presidentes municipales, delegados en la ciudad de México, etc., han tenido un común denominador: corrupción, chantaje y demagogia. De pronto ha surgido un AMLO con ropajes de apostol pero que en la medida en que el proceso de campaña ha transcurrido, poco a poco ha reaparecido su tendencia mesiánica, mezquina, esquizofrénica que denota una vez más esos sufrimientos en su interior plagado de fantasmas y con tonalidades de venganza y complejos de persecución. Lo noto falso, ávido de reconocimiento y de un poder en extremo absolutista. En resumen: estoy seguro que si llegara a la presidencia, se vendría sobre México un caos y con ello la debacle.

Por otro lado, también la presencia de sus contrincantes no invita a la esperanza de alternativas que verdaderamente pudieran sacar a nuestro país de un agujero que cada día se hace más profundo. El PAN tuvo la oportunidad en dos sexenios para demostrar lo que pregonaba y por el contrario undió más a la nación y terminó a manera de potenciador de vicios que hemos venido arrastrando e incrementando y que tienen su origen desde hace muchas décadas. La corrupción ha crecido en términos geométricos, la violencia se hace cada vez más incontrolable a falta de esos empleos prometidos por el presidente que todavía nos gobierna. Nuestro turismo se encuentra al ras del piso. Una guerra al narcotráfico mal planeada que ha acarreado grandes tragedias en muchos hogares. Una imagen en el exterior que exhibe a México como “país de salvajes”. México inició el camino a su hundimiento a partir de la funesta presencia de Luis Echeverría Álvarez. Adolecemos de lo que antaño nos hacía brillar: AGRICULTURA. Lo cual ha dado paso a tanto excampesino a una creciente migración a las grandes ciudades y con ello concentraciones urbanas ahogadas por la contaminación, que cuestan mucho a fín de que cuenten con servicios básicos, pero finalmente inmersas en economías subterráneas que demandan la presencia complementaria de niños sin posibilidad de tener acceso a las escuelas. Urgencias por obtener de la noche a la mañana de lo que una vez arrancado con buena planeación y consistencia, significará muchos, muchos años, para mostrar los primeros resultados: EDUCACIÓN.

En el caso de PRI, debo reconocer que aún con los defectos que mostró en su devenir desde el General Lázaro Cárdenas y hasta el presidente Diaz Ordaz, México era un país pujante, con una tendencia al desarrollo que nos perfilaba como nación pronta a situarse en el nivel del desarrollo. Hoy es un partido satanizado, pero en la práctica y si somos honestos y objetivos, debemos reconocer que es el único que ha dado resultados concretos. Igual que como todo ser humano vivió una gran lección luego de ser derrotado en el año 2000. Pero me pregunto ¿existe hoy otro partido que haya demostrado ser mejor que aquel? ¿por qué satanizar algo o alguien que supo aprender de sus errores? Y los mexicanos ahora más sensibles ¿seguiremos siendo sumisos a las arbitrariedades de otros tiempos? ¿estamos en capacidad y oportunidad de tomar el riesgo de jugar a favor de alguien que apunta a llevarnos a un infierno?

Creo, en mi opinión, que dadas las circunstancias, a los mexicanos lo que más nos conviene ahora tristemente y a falta de un abanico electoral más amplio, tomar el camino del “de los malos el menos”.

Vislumbro un escenario: si el resultado de las elecciones resulta entre los dos contendientes finalistas muy estrecho y este no favorece a AMLO, seguramente México tendrá que enfrentar un semestre que terminará trágico. Habrá gran polarización a nivel nacional y con resultados que signifiquen enfrentamientos mexicanos vs. mexicanos con consecuencias muy tristes y funestas. No me extrañaría por lo mismo y acorde con lo que manda la Consitución un “estado de excepción” que prolongara en el poder a FCH mientras se recobra la paz para estar en condiciones de convocar a nuevas elecciones. Estaríamos expuestos a la suspensión de garantías individuales bajo la tutela militar. Cabría agregar también la necesidad de suponer que USA no verá con buenos ojos a un AMLO voluble y traicionero que no dudaría a unirse al bloque Venezuela, Ecuador y Bolivia que ya desde hace un buen rato trabajan de la mano de Irán.

La próxima semana ya los medios no seguirán aturdiéndonos con tanta propaganda, quizá los jóvenes se den al trabajo de reflexionar, pero siempre existe una fecha fatal muy cercana a nosotros: el próximo 2 de Julio. Ese día México seguirá o terminará por derrumbarse.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *