POR FIN HUERTA TERMINÓ POR IRSE

Para acabar por el momento con este tema, diré solamente que cuando ya a la vista
estaba la salida de Huerta, Wilson no sabía a quién dar su beneplácito entre Gamboa, Carranza, Villa o Zapata. Para Wilson todos eran basura inmunda. Cuando Villa era “buenito” frente a los norteamericanos, también traicionó a estos últimos y a los mismos mexicanos. Siendo gobernador de Chihuahua, llevó a cabo expropiaciones agrarias sin compensación alguna con base en un decreto que tendría profundas consecuencias ¡Vaya angelitos todos! Al final Wilson después casi con un “de tin marín de do pin güe” se decidió por el menos malo: Don Venustiano Carranza.

¿Será acaso que la Revolución Mexicana emergió como enorme ciempies con dos larguísimos cuellos coronados por cabezas descomunales? Sabía muy bien Wilson que Carranza le representaría fuertes dolores de cabeza. Ya antes había pensado en invadir México para eliminar tanto a Huerta como a Carranza para ceder el mando a Gamboa, no obstante ser éste último aliado de Victoriano. Sin embargo prefirió no arriesgar su imagen frente al resto de las naciones y se decidió por esa carga que si bien pesada confiaba en soportar. Además, viendo las cosas como se encontraban en Europa y con los japoneses, le resultaba muy riesgoso no contar con sus fuerzas militares en su totalidad para estar en condiciones de entrar en la conflagración que sentía estaba por estallar. Huerta se encontraba ya prácticamente en plena retirada, sin recursos y mientras los revolucionarios controlaban la mitad del país y estaban próximos a tomar también los puntos fronterizos.

Por su lado Mcdoheny mientras las cosas persistían violentas, proponía que USA controlara los estados de San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz para alejarlas del alcance de los revolucionarios y así mantenerlos aislados de cualquier eventualidad en detrimento de sus intereses y argumentando que los yacimientos ahí incluidos se justificarían como un patrimonio a favor de todo el mundo. La idea le pareció acertada a Wilson pero advirtió que de llevarse a cabo se hiciera cuidando de no establecer de manera permanente fuerzas que luego requeriría para Europa. Con eso además sentía Wilson que se daría mucha más tranquilidad al grupo de los petroleros.

Y bueno, fue entonces cuando se enviaron barcos frente a las costas de Tampico. Ahí sucedió algo insólito. Resulta que varios marinos al desembarcar fueron arrestados. El capitán del barco enfureció y reclamó 21 cañonazos para lavar el honor norteamericano. Los mexicanos lo mandaron a volar y entonces el capitán dispuso un desembarco masivo para atacar a cuanto jaibo se les pusiera enfrente.

Ya el Presidente Wilson había sido informado que el barco Ypiranga estaba a punto de llegar a Veracruz con todo un arsenal y ordenó el inmediato desplazamiento de fuerzas navales a ese Puerto para impedir la descarga de todo aquello. Con eso Wilson le aplicó la estocada a Victoriano Huerta. Todo el armamento que estaba por recibir provenía del último ingreso que había obtenido de los impuestos antes cobrados en las aduanas que ahora Huerta ya había perdido. Al llegar los barcos yanquis vino la hecatombe. Dispararon sobre el puerto matando a cientos de inocentes y con ello Veracruz cayó una vez más en manos extranjeras. Paralelamente Tampico fue tomado por los constitucionalistas y Carranza sumamente enojado se negó entonces a colaborar con Wilson en remate sobre el usurpador. Ahí es cuando Villa decide aliarse con los gringos con el ánimo de acabar con Carranza.

Por fin, el 14 de julio de 1914, Victoriano Huerta anuncia su renuncia ante la fuerte presión de Obregón y sale con Blanquet feliz de la vida, cargando una buena suma de marcos en oro, joyas y documentos por cobrar que terminaría de agotar. Pronto la muerte lo arrebataría del escenario con el estómago saturado de alcohol. Según Huerta, habría de encontrar un nuevo camino para retornar a México a salvarlo, así como en su momento lo hizo Antonio López de Santa Anna. Éste último moriría de diarrea. Huerta sin anestesia, se sometió a una operación del hígado de la cual no salió airoso.

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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