¿RESULTADOS DE NUESTRA PSEUDOREVOLUCIÓN?

En el México actual, todavía muchos pretenden aludir a los logros de la Revolución
Mexicana que yo por ninguna parte corroboro. Nuestra agricultura está en el piso. De haber sido México gran exportador de productos agrícolas y líder en el caso de muchos de ellos, ahora importamos lo que nuestro campo ha dejado de producir por falta de apoyos y estímulos que vayan más allá de la simple siembra. Como he mencionado con anterioridad, ha sido tal el fracaso de la Revolución Mexicana al punto de que México está obligado a albergar a un enorme porcentaje de población que ante el fracaso del campo, no ha tenido más remedio que concentrarse en zonas urbanas engrosando con eso la población en ciudades que están a punto de reventar porque simplemente la gente prácticamente ya no cabe y mucha de ella representa un costo que hay que enfrentar porque de otra manera toda esa gente viviría en condiciones por demás deplorables. Le cuesta mucho a la sociedad mexicana pagar una infraestructura que satisfaga las necesidades mínimas de grandes grupos de antes campesinos, mismos que cada día se multiplican y terminan por invadir espacios de los cuales se derivan economías subterráneas en detrimento de los que pagamos impuestos y todo aquello que nos permita estar vigentes en el marco de un entorno legal y de libre competencia.

La sobrepoblación consecuente del abandono del campo nos ahoga, nos provoca conflictos, genera delincuencia, rebasa nuestras reservas de recursos naturales, contamina, pero lo que es peor, está al margen de una buena educación. Son muy pocos aquellos marginados que tienen acceso a una escuela y son muy pocas y pobres las escuelas como para darles albergue. Si a éstos sumamos a los otros provenientes del sector urbano, como para proyectar la formación de generaciones que a la larga coadyuven verdaderamente a favor del desarrollo del país hoy en día en franca decadencia, la población marginada, no obstante la “Revolución Mexicana”, está atrapada por los partidos políticos que la usan como exaltación para pretender inspirarnos a la hora de votar. En pleno siglo XXI muchos mexicanos llegan a votar por el PRI suspirando por las expresiones demagógicas a favor de ídolos de barro como Hidalgo, Morelos, Juárez, quizá no tanto Madero, pero sí Villa, Zapata, Obregón, Calles y otros.

A los largo de 70 años, el PRI nos puso el dedo en la boca y hasta oficializó nuestra historia en libros de texto obligatorios, según ordenaba al “Club de Historiadores” para que todos esos personajes fueran entendidos casi como sujetos de dogma. Tenemos que agregar que los principales protagonistas en la escena de nuestra “historia oficial” fueron los promotores de la corrupción, del chantaje, de la traición y hasta del asesinato. Al sistema incluyendo a la Iglesia, salvo en contadas excepciones, le conviene a efecto de también compartir el poder, que el mexicano no piense, que no razone. Le es imprescindible mantener por ejemplo a Chiapas como la misma de hace 450 años, y ahí mismo llegó disfrazada y con la cara enfundada en la figura de un palurdo “Comandante Marcos”, del cual ya muy pocos guardan recuerdo, porque además, parte de nuestras características es la falta de memoria.

@ap_penalosa

Nota: Todavía existen espacios para los interesados en acudir a la conferencia que impartiré con el señor Roger Demay en torno al tema “Rescatemos a Don Porfirio Díaz”. Lugar: Campos Eliseos 223, Piso 10, Col. Polanco (casi enfrente al Hotel Presidente Chapultepec). Martes 26 de noviembre 15 a 18 hrs. Costo $ 1000.00 por persona. A estudiantes y maestros con credencial vigente 30% de descuento. Mayor información: tel. 553405 60 63 (celular).

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