SI HOY VIVIERA JOSÉ VASCONCELOS

Estrafalario, locuaz, romático, por demás irascible, según él adonis y lo mejor que DIOS había regalado al mundo. Igual sensible, agresívo y no se detenía ante nada. No osbtante la épocas violentas en qué vivió, la sociedad intelectual lo admiraba. Murió por tisteza y frustración.

Dicho personaje me apasiona. Era auténtico y por demás selectivo. Odiaba a los “gañanes” diciendo que eran seres putrefactos, perversos, opotunistas que atrapaban a mujeres que en su desdicha, buscaban su compañía a fin de no sentirse solas. No recuerdo en cual de libros que leí respecto a su persona, hacía referencia a un refrán de su inventiva que decía “las mujeres en la mierda, como los toros, tienen la querencia de las tablas”.

Tenìa gran amistad con Adolfo de la Huerta, siendo éste último hombre muy cercano a Álvaro Obregón y cada vez que se encontraban Vasconcelos le insistía a Fito “convence a tu jefe para que me de los recursos necesarios que me lleven a salvar a México de esta revolución corrupta y estúpida. Que me dé apoyos para que México se engrandezca gracias a un marco educativo que haga a nuestra nación sensible y pensante respecto a sus orígenes y valores”. De la Huerta simpatizaba con su idea, pero sabía que Obregón tenía otras metas, entre ellas, el urgente reconocimiento a su gobierno por parte de USA. De manera que hablar de educación con aquel luego manco, era igual a enfrentar topes contra la pared sin ningún resultado. Ya siendo Álvaro presidente constitucional, envió a de la Huerta a Washington creyendo que con su intervención su objetivo se alcanzaría. Fracasó don Fito y no solo rompió relaciones de amistad con aquel, sino que se reveló a Obregón pero su fracaso resultó contundente.

Hubo un pacto entre Obregón y Calles: el de la alternancia en el poder. Algo así como ahora vas tú en mi lugar, pero al final de tu administración me dejas la silla presidencial calientita para que la vuelva a ocupar yo. Finalmente, antes de repetir Obregón como presidente, éste fue asesinado seguramente por Calles en complicidad con la Iglesia. Se convocaron a nuevas elecciones y Calles resultó el ganador de forma por demás custionable. Pensó este último que nombrando a Vanconcelos como rector de la universidad, aquel se daría por satisfecho. No fue así. Surgió un movimiento anticallista encabezado por don José que fue reprimido y ahí empezó el declive de ese ser tan mágico. Por dignidad no asumió esa rectoría que tanto había anhelado y tanto bien hubiera hecho a una nación una vez más tan compulsa y en medio de la obscuridad educativa.

Cuento lo anterior porque ahora me pregunto “¿qué opinaría Vaconcelos de nuestra nación actual en materia educativa?” “¿qué podría esperar de los planes al respecto de nuestros futuros candidatos presidenciales?” De una cosa estoy seguro, que luego de hablar con ellos preguntaría qué línea del metro tomar para acercarse al árbol de la noche triste y así como se cobijó en él Cortès, seguramente habría hecho lo mismo.

@ap_penalosa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *