Todo tiempo pasado….¿fue mejor?

A mí edad, 65 años, me cuesta trabajo hacer una regresión honesta o exácta de mí existencia. Me refugio en los bellos recuerdos pero el inconciente almacena y oculta los malos. Al enfretarme a mí mismo, a veces encuentro que me autoengaño

Algunas amistades que leen mis blogs de pronto me preguntan “¿por qué cada vez que escribes sobre historia haces paralelismos con los seres humanos?” Contesto: “simplemente porque ellos son lo que constituyen la historia”.

2012 ha resultado caótico para mí. Lo único que me ha salvado es mí autoestima. Sufrimientos de todo tipo: familiares por una madre sin remedio que no se rinde, un hermano víctima de un serio infarto, afectivos, existenciales ante la realidad del mundo, etc. Todo ello me ha llevado a estados de profundas confusiones. Me pregunto “¿qué me espera, qué puedo hacer, cuales han sido mis errores, de qué soy o he sido víctima?”. Encontrar respuesta implica algo por demás difícil: enfrentarse a uno mismo con objetividad y sin miedos, lo cual es harto difícil.

“¿Por qué si la vida hace un año era para mí una “nube rosa”, de pronto se torna cruel y nos traslada a un punto con respecto a ese tiempo anterior a 180 grados?”. Pregunta que mientras paseo con mí perro le hago con reclamo a DIOS. Regreso a casa más sereno y me digo “no pierdas la fe, acepta la prueba que el CREADOR te impone y simplemente derrotate y vive tu catarsis si de verdad estás dispuesto a enfrentarla”.

Hoy mi tabla de salvación, además de DIOS que me urge que realmente exista, incluye a mí libro, mi prestigio profesional, nuevas oportunidades que del mismo derivan, esas magníficas amistades que están cerca de mí y me cuidan, me arropan y confirmo que me aman. Ya muy pocas por cierto, porque algunas de ellas ya se me fueron a descansar y vaya que las extraño. Pero bueno, en resumen, creo estar ya nuevamente en el sendero correcto. Eso sí, que en dos o tres semanas más en que todo vuelva a la normalidad y al realcance de un nuevo estadio prometedor, todo lo anotado no lo olvide.

¿Ven por qué del paralelismo a que hago referencia? Imagino a México como un individuo más que ha pasado o pasa por las mismas por las que yo he venido atravezando. Eso me permite comprenderlo ahora con especial intensidad y a sabiendas de que lo que siento en mí interior, supongo que también a él le sucede.

Por lo que a mí respecta, encuentro que el sol ya me ilumina y el día me dice “ya pasó lo peor. Recibirás más de lo que supones, cuidalo y no lo vuelvas a poner en malas manos. Regresa a lo que fue y abandonaste equivocadamente”. Curioso me he concentrado en escritores como Carl Gustav Jung y analizando sus pensamientos llego a la conclusión de que efectivamente tanto una sociedad como un ser humano, finalmente son lo mismo.

México no ha pasado por tantas calamidades como las que han azotado a otros continentes. Tiene demasiado y a la vez muy poco, sobretodo EDUCACIÓN, de ahí no estar claro de lo que significa una “conciencia de nación”. Estamos inmersos en una obscuridad que nos hace estrellarnos con cosas buenas o malas que por lo mismo no identificamos. Sí, requiere tiempo, pero más: decisión para arrancar. Resultará doloroso y de largo plazo. Pero si no iniciamos, cada día nos acercaremos más al borde de un abismo profundo del cual salir podría significar un terrible e insuficiente  esfuerzo.

 

 

 

 

 

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