TRASPATIO DEL VATICANO

En mi opinión, Juan Pablo II fue el último papa reconocido por lo menos en el caso del ambiente mexicano. Hombre que dejó profunda huella por su personalidad y particular cariño demostrado a nuestra nación. Fue tal su popularidad que ya en sus últimos años se convirtió en una especie de mercancía que los medios ávidos de utilidades supieron muy bien comercializar. A partir de ese momento en mi caso, su figura bajó en términos de relevancia, hasta podría decir con todo respeto que terminó hartándome, me pareció contaminada.

Recuerdo como si fuera hoy la misa concelebrada de cuerpo presente en memoria del papa ido bajo la conducción del actual Benedicto XVI y debo confesar que en ese mismo momento luego de observarlo aposté por él como su sucesor. Su experiencia y reflejo de profundidad en el manejo de la liturgia me dejó particularmente impresionado. No me equivoqué. Pocos días después luego del anuncio “habemus papa” aparecía en el balcón del Vaticano la figura de Benedicto enviando su primera salutación y bendición como tal. Ahora no entiendo y me asusta su repentina decisión de renunciar, fenómeno que se volvió a suceder hasta luego de 200 años ¿Qué pasó? ¿Por qué? De pronto no encuentro respuesta, sé que no se me dará y luego hago mis propias conclusiones. De una cosa si estoy seguro: se vió forzado pero al mismo tiempo creo que él mismo terminó ante DIOS derrotándose ante una responsabilidad para la cual con toda honestidad reconoció no sentirse capaz. Siento el precedente síntoma de caos en el interior de la Iglesia y mucho me preocupa.

Imagino su última reflexión ante el CREADOR antes de dar a conocer el sorpresivo anuncio:

“Señor me acerco a ti para pedirte ayuda y consuelo. Así como tu hijo Jesucristo te demandó en un “si te es posible aleja de mí este cáliz”, igual yo como ser reflejo tuyo imperfecto te demando lo mismo. No puedo SEÑOR, me es imposible. Tu Iglesia está dañada, corrompida y yo adolezco de la capacidad para reorientarla al buen camino. Muchas desgracias, deshonestidades y calamidades he observado en esta institución a partir de que me nombraste tu representante en Abril de 2009 pero mis herramientas para combatirlas no están en proporción a su tamaño. Finalmente ya no estoy seguro si fuiste tú quien me eligió por conducto del cónclave de cardenales o si esos mismos se burlaron de tu magnificencia colocando a mi persona como tu supuesto administrador. Apartame de este sitio SEÑOR te lo suplico. Dáme la oportunidad de reconciliarme conmigo mismo y luego arrópame en tu santo seno. Gracias de antemano SEÑOR, perdóname, me pongo a tu disposición y hágase por mi conducto tu voluntad, así sea…”

Solo me queda una pregunta más ¿Qué futuro le espera al mundo con la actual Iglesia…?

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

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