UN CALLES DECIDIDO PERO EQUIVOCADO

UN CALLES DECIDIDO PERO EQUIVOCADO
Así como me insistía mi padre en el sentido de que cuando me decidiera a criticar a alguien, antes de hacerlo reflexionara en relación también a sus cualidades. Yo tengo que decir que a mí Calles de ninguna manera me resulta santo de mi devoción, pero también debo destacar que a mí juicio, después de tantas idas y venidas de los gobiernos que lo antecedieron, éste sí tuvo la bravura de enfrentar al toro por los cuernos ¡Lástima que también después lo invadiera la urticaria consecuente de la enfermedad del poder! ¡Ah, qué mi papá! De entrada procedió a formar una Comisión para que de una vez por todas quedara formalmente reglamentado el artículo 27, principalmente atendiendo a los ajustes necesarios a los incisos I y IV de dicho artículo. Ordenó a Morones proceder de inmediato. Ya en Estados Unidos se sospechaba, por informaciones de Sheffield, que vendría una bomba significada en medidas de expropiación y se puso el grito en el cielo, al grado de nuevamente dar cabida a la imaginación de un eventual rompimiento de relaciones diplomáticas con México.
Esto a Calles le valía madres. Cuando Morones le entregó la tarea que le había encargado, no se dio mucho tiempo para revisarla a fondo y decidió de inmediato firmarla. La sometería a consideración del Congreso a fin de publicarla a más tardar el 31 de diciembre de 1925. Obvio, la publicación causó revuelo y enfurecimiento por parte de los petroleros, quienes por cierto, ya no se sentían tan fuertes ante su Departamento de Estado y la presidencia. Lo ocurrido con Sinclair, Mcdoheny y resto de la pandilla, había provocado que sus bonos se situaran en puntos muy bajos ante la autoridad. Sheffield se quejaba ante cualquiera que se le pusiera enfrente, de que lo publicado por el gobierno simplemente se reducía al término confiscatorio. Lo que sí preocupaba a la Casa Blanca era el hecho de que dicha proclama también afectara a otros sectores. Más allá de los intereses petroleros, los norteamericanos eran también grandes propietarios de tierras, de otras industrias, etc.
Y bueno, también los desgraciados curas se sentían amenazados. ¡Cómo era posible que en un país por encima de todo católico, se previera un control al punto de registrar para su seguimiento a cualquiera de sus religiosos o religiosas! Satanás estaba personalizado en México y acabaría con el templo de la santidad característica de todos sus mexicanos y ¿a luego? ¿nuestras propiedades qué? Llegó al punto de convocar a la población a reducir sus compras al mínimo para con eso descalabrar al comercio, a la industria y por ende a todo el aparato fiscal del país de manera de provocar una mínima recaudación de impuestos y con ello recursos económicos suficientes para la subsistencia nacional. Yo creo que el “Benemérito” atizaba el fuego desde algún lugar. Una mañana, al despertar Calles y meditando en la regadera, recordó que por la noche Juárez le había mandado un recado desde ultratumba en el sentido de recordarle: “acuérdate que los japoneses están muy interesados por la Baja California. Pon a temblar a los gringuitos”. La verdad qué mala leche de Don Benito. Él que tanto había recibido de los gringos y ahora amarrando navajas para efecto de fregarlos.
@ap_penalosa

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