UN HASTA AQUÍ DE HARDING A OBREGON

A Harding le asustaba mucho saber que la posición de su congreso era por demás radical. O se obtenía en forma documentada lo que los petroleros demandaban o bien ordenarían la intervención armada. No había otra salida. Según Hughes, era necesario contemplar que a la larga podría suceder que los mismos banqueros hicieran equipo con los petroleros y decidieran seguir por la misma línea. Harding por su parte se oponía a toda costa a una intervención. Ya no compartía, como había sucedido en el caso de Wilson, estrategias militares. Buscaba una modernización de manera que los caminos a seguir propios del “dejar hacer, dejar pasar” concluyeran en un principio nacionalista de avanzada.

Por lo mismo, pidió a Hughes que le diera tiempo a reflexionar la situación demandándole que mientras tanto controlara al congreso. Bien sabía Harding que Mcdoheny y Sinclair nunca se darían por satisfechos y que siempre estarían buscando subterfugios que los colocaran como los dominantes del sistema gubernamental norteamericano. Esto era algo que a Harding molestaba de sobremanera y por lo mismo ya tenía debajo de la manga una carta que haría reaccionar con sorpresa al propio Hughes que no se la esperaba. Previó dar contestación Harding a las cartas de Obregón, condicionando sus peticiones a siete puntos que incluían la declaración de considerar al problema petrolero como asunto de carácter prioritario a nivel nacional.

Ahí mismo, responsabilizaba a Obregón del derrocamiento de Carranza y por lo mismo eso no garantizaba el bien ver de los norteamericanos. Lo acusaba de aplicar retroactivamente la Constitución del ’17 y por dicha razón le negaba cualquier tipo de apoyo en materia de armamento. Le advertía de su decisión de apoyar a los enemigos de su administración y, por último, terminaba amenazándolo con una intervención armada, de manera de proteger a personas norteamericanas ubicadas en nuestro país y también los intereses de sus inversionistas. Esto resultó una bomba para el Presidente Obregón y de ahí la urgencia de proceder a aumentar de inmediato los impuestos a la industria petrolera. De otra forma, las arcas ya no contendrían ni a los ratones que por las noches se alimentaban de los poco billetes que en ellas quedaban.

@ap_penalosa

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