UN RÍO LLAMADO MÉXICO

A mí de pronto México me da la impresión de ser un río a veces por demás caudaloso y agresivo por su poder en todo lo ancho y a lo largo. Otras angosto y pobre de agua a más de poca profundidad. Lo imagino serpenteando a gravedad, lento y arrastrando mucha basura. También en su ruta lo encontramos de pronto acumulando según la estación del año, grandes volúmenes de agua incontenibles que van a caer a manera de cascada haciendo con ello una fiesta para los que lo observan. A veces para que el caudal alcance alturas y continúe su caminar, se hace necesario ayudarlo a base de bombeos que lo levanten. Así veo a México: como río. Era un territorio en las épocas de la Colonia que caminaba despacio y manso. Después, una tormenta sobrepasó los niveles que lo bordeaban y sus aguas arrasaron con muchos seres humanos que quedaron sepultados o desamparados. Más tarde ya conteniendo un gran caudal, siguió su camino en paz y sus aguas, lejos de dañar, beneficiaron a los que lo requerían y se nutrían de él. Corría además por un territorio al que ya pertenecía y que lo abrigaba como su hogar. Perdió después longitud y además sus aguas se contaminaron y se ensangrentaron.

Así sucio pero enardecido alguien pretendió hacerle cambiar el rumbo, se descontroló y volvió a causar estragos hasta que otro más lo pudo contener y le trazó un nuevo curso que lo hizo grato y productivo. Tristemente a partir de 1911 y durante 24 años más se volvió a infestar, a estancar, al punto de apestar y derivó en enfermedades, plagas y hasta epidemias. Hasta que llegó a la Presidencia el señor General Lázaro Cárdenas del Río, México logró reubicarse en su andar. Pero ya después, sus aguas una vez más volvieron a desplazarse en forma equivocada, tortuosa hasta el día de hoy. Esas aguas dan la impresión de estár ciegas y que no perciben lo que hay más adelante.

@ap_penalosa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *