UNA REVOLUCIÓN FALSA Y MANIPULADORA

Mientras tanto, la Revolución Mexicana se convirtió en tema para promover y proteger todo aquello que se llama engaños, enganches, manipulación, mismos que lejos de desaparecer, cada día más se consolidan y se expanden a lo largo de todo nuestro territorio. Y si a eso agregamos la pésima calidad de tantos “profesores o maestros”, tanto de escuelas particulares como oficiales, poco podemos esperar de un México que por lo menos en el mediano plazo, esté capaz de mandar por la vía del voto. Las elecciones de 2012, están resultando fracaso. Siguieron representando un gran desembolso proveniente de cada uno de los mexicanos a favor de partidos políticos que persisten prometiendo, más no cumpliendo. Una vez más llegaremos a la conclusión de que fuimos manejados porque no se nos dio la herramienta principal de la que hoy adolece nuestra sociedad en su mayoría: EDUCACIÓN DE CALIDAD.

Obregón y Calles son un magnífico ejemplo de todo lo anotado. Y sí, la historia de México ha sido escrita por los Estados Unidos. Mientras México no se eduque, mientras otros escriban nuestra historia a su capricho, nosotros lo que hagamos, lo haremos sin conocimientos básicos ¡ah pero eso sí! en computadora aunque con faltas de ortografía y una pobre redacción porque tampoco estamos interesados en leer. Las librerías dentro de 10 años ya prácticamente estarán en extinción. Basaremos nuestros conocimientos según el botón de la máquina que nos conecte con Google, para obtener resúmenes que a los alumnos les facilite una tarea y así salir del paso que implique una investigación respecto de un tema solicitado por un maestro. A los alumnos de hoy, el olor a libro y el peso de los mismos les molesta, los abruma. Prefieren salir rápido del escalón que les signifique embarrarse un poco de información, para inmediatamente después contar con tiempo suficiente para realizar algo que se llama: no crecer, no trascender.

Antes de que dejara la Presidencia interina que ocupara Adolfo de la Huerta, había por ahí un pendiente para terminar de asegurar la ansiada paz que el país requería: Manuel Peláez. Éste, después del asesinato de Carranza y acordada la paz con Villa, decidió deponer las armas de todos aquéllos que bajo sus órdenes formaron una especie de “coto de caza particular” al margen de nuestra república que a lo largo de 7 años custodiaron a favor de los intereses de los inversionistas extranjeros, principalmente petroleros. Peláez era muy audaz pero indigno y acomodaticio, situación que De la Huerta conocía perfectamente y por lo mismonle hacía sentir hacia aquel hombre menosprecio pero sin dejar de sopesar su potencial violento e imprevisible. De aquí que fuera muy prudente en su trato con él. Cuando en una ocasión se acercó Peláez a verle, éste pretendió pedirle la cabeza de Félix Díaz, situación a la que se negó De la Huerta argumentando que a ese respecto ya había pactado con aquel su destierro voluntario y que además estaba firme en su propósito de evitar más derramamientos de sangre.

Nota: Todavía existen espacios para los interesados en acudir a la conferencia que impartiré con el señor Roger Demay en torno al tema “Rescatemos a Don Porfirio Díaz”. Lugar: Campos Eliseos 223, Piso 10, Col. Polanco (casi enfrente al Hotel Presidente Chapultepec). Martes 26 de noviembre 15 a 18 hrs. Costo $ 1000.00 por persona. A estudiantes y maestros con credencial vigente 30% de descuento. Mayor información: tel. 553405 60 63 (celular).
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@ap_penalosa

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