VILLA CERCA DE SU MUERTE

Adolfo de la Huerta fue una víctima más de las artimañas de Villa o digamos también que de su buena voluntad y deseos de pacificar al país. Cuando cedió a favor de Villa la famosa hacienda de El Canutillo, Obregón se encabritó pero prefirió ser prudente y no opinar. Bien que conocía a Villa y también bien seguro estaba que el Centauro no se retiraría a hacer galletitas, bordar y dar clases de catecismo. Tarde que temprano volvería a las andadas y así fue. Estaba a la vista el proceso de elección para la siguiente administración presidencial que Obregón y Calles tenían perfectamente planeada a favor de éste último. Un día apareció una nota periodística que mostraba el resultado de una entrevista que se le hizo a Villa en su hacienda. La llevó a cabo un hombre de apellido Hernández Llergo.

Publicaba declaraciones de Villa a favor de De la Huerta a quien decía estaba dispuesto a apoyar con todas sus huestes y que además estaría dispuesto a incrementarlas de manera que toda esa masa se dirigiera a apoyar la candidatura de aquel a quien él consideraba como el más capaz. Era tan ruin y falso Villa que él mismo se descalificaba como candidato aduciendo que su ignorancia no lo capacitaba para pretender contender por la presidencia. En ese momento, Villa firmó su sentencia de muerte. Obregón decidió eliminarlo en complicidad con Calles.

En Estados Unidos, también habían individuos dantescos y poderosos como Villa. Era tal su influencia gracias a su dinero que muchas veces los mismos aparatos gubernamentales tenían que bailar al ritmo que aquellos les marcaran. Sin embargo, como suele decirse: “quien escupe hacia el cielo, termina recibiendo sobre su cabeza aquello que lanzó”. Eso pasó con Mcdoheny y Sinclair quienes se ufanaban de tener bajo control al sistema de su país con todo y presidente y Departamento de Estado. Compraban a cualquiera e imponían condiciones que por absurdas a audaces que sonaran, al final exigían se cumplieran a como fuera. Albert Fall en su momento como ya he mencionado, era un simple empleado de Mcdoheny. Estuvo a punto de provocar varias veces enfrentamientos militares entre México y Estados Unidos movido por los intereses y recompensas que recibía de los petroleros encabezados por el Presidente de La Tolteca.

@ap_penalosa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *