YA LOS PETROLEROS A PUNTO DE SUCUMBIR

El Señor Eduardo Suárez actuaba con Don Lázaro como su Secretario de Hacienda. Hombre muy sagaz y buen financiero y particularmente sensible en materia de economía. No descartaba la posibilidad de una fuerte salida de capitales y por lo mismo, resignándose para el corto plazo a un fuerte golpe al peso mexicano. A causa de esto y para evitar las presiones consecuentes, recomendó sacar al Banco de México del mercado, y así evitar el saqueo de sus bóvedas. El Embajador Daniels por su lado, mantenía una muy cerrada y continua comunicación con el Secretario de Estado Hull, a quien ratificó que los resultados presentados por los peritos en México eran correctos. Efectivamente, afirmó, la forma de actuar de las empresas petroleras había sido deshonesta al punto de nunca compartir utilidades con la nación mexicana. Avaló la capacidad para los pagos de salarios determinados en el laudo expedido por el Comité de Peritos.

También sostuvo que era cierto que los pagos de impuestos y salarios a lo largo de toda su estancia en el país habían sido por demás bajos y arbitrarios. Terminó por defender a la economía mexicana y consideró justo el pago reclamado a los petroleros. En un punto se equivocó Daniels: diagnosticó que por las pláticas sostenidas personalmente con el Presidente Cárdenas, el riesgo de expropiación estaba descartado. Según lo manifestado por el Jefe del Ejecutivo, no era tal la intención. Y sí, efectivamente Cárdenas, con toda intención, respecto de ese punto trató de no inquietar a Daniels para evitar que la pólvora se regara. Mentirosito y mañoso, con todo respeto, Don Lázaro Cárdenas. Pero ¿quién no le dice a la novia: “te prometo que sólo será un besito”, ¿verdad?

Frente a mí se encuentra mi perro Góngolo. Debo decir que desde hace algunos días nos encontramos un poco distanciados y hablamos solamente lo necesario. Resulta que al desgraciado ya le gustó irse casi todos los días a comer al Club de Industriales y las notas que firma cada vez van en aumento y sumadas, ya se imaginarán los desembolsos mensuales que me significan. Se siente el “Gran Señor”, perro de cagada. Me enteré que después de echarse sus digestivos luego de comer opíparamente, todavía se pasa a la biblioteca con sus cuates a discutir y a hacer conjeturas respecto del resultado de la pasada sucesión Presidencial, siguen éntrele que éntrele al Cognac, al Calvados y al Armagnac y bueno, mi liquidez anda ya al límite. Le he pedido que se modere pero de repente reacciona con mucha violencia, así como Calles, y me sale con que él es el que manda aquí y que recuerde que los escoceses antes de ceder, primero sacan su espada de entre su falda maricona conocida como Kilt y con todo y pipa y boina despedazan a cualquiera que atente contra su dignidad. Yo prefiero callar y resignarme porque la verdad, así como es de chaparro, tiene unos pinches colmillos que hasta un bóxer sale disparado cuando se lo encuentra.

@ap_penalosa

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