Archive for 24/03/2012

Las tragedias por no escuchar señalamientos ¿soberbia?

24/03/2012

Antonio Lòpez de Santa Anna era un esplèndido militar estratega. Tambièn muy inteligente pero diabólico. Urdiò desde Veracruz el desplome de Don Agustìn de Iturbe. Èste último se negó a escuchar a quienes se lo advirtieron. Pensò que lo criticaban.

Luego de acudir a Veracruz con la orden por parte de Iturbide de poner bajo control a sublevados españoles que ahì se encontraban, Santa Anna terminò negociando con aquellos a cambio de su apoyo y reconocimiento como máxima autoridad de nuestra nación. Sus paisanos del mismo estado lo vieron con desconfianza cuando observaban que aquel pretendìa constituirse como presunto nuevo líder nacional. Estando Don Agustìn en Jalapa fue advertido por sus màs allegados. Hizo que Santa Anna se presentara ante su presencia, pero cometió un error tan grave, al punto de que si lo hubiera reflexionado antes, la Historia de Mèxico hoy sería muy diferente. Le había mandado restablecerse de inmediato en la ciudad de Mèxico, bajo sus ordenes directas, para de esa forma evitar su acción proselitista, devaneos y sus mezquindades. Sutilmente Santa Anna le pidiò autorización para regresar por un rato al puerto, para hacerse de sus pertenencias y luego atender el nuevo encargo. Iturbide no solo aceptò sino que hasta le facilitò recursos para agilizar las cosas. Ese espacio que logró Santa Anna propiciò que a mediano plazo nuestra nación se redujera considerablemente en territorio, mismo que como buitres, tomaron para sì los norteamericanos. Muchos creyeron en Santa Anna, menos uno: Don Guadalupe Victoria, quien al darse cuenta de la realidad, prefirió alejarse de èl y por mucho. Lo que sucedió después, ante el beneplácito de la hipócrita Iglesia y la burguesìa, significò una de las peores pesadumbres, traiciones y màs desgracias que junto con otras han enlutado a Mèxico.


Desafortunadamente, Iturbide aùn con toda su grandeza, no supo a tiempo escuchar. Era un hombre por tradición acostumbrado a mandar. Eso lo alejò de la posibilidad de repensar tantas cosas que le recomendaban los que le eran leales y lo querìan. Es posible que haya pensado que lo criticaban o hasta lo regañaban. Yo me pregunto ¿què habrán pensado de Don Agustìn tantos que le decían ¡cuidado!? ¿Serà que ese gran hombre confundió la generosidad con la soberbia y por lo mismo eso llevò a nuestra patria a la debacle?

Muchas personas se dejan aconsejar de estúpidos que proclaman “sè tù y manda al carajo a los que con amor te hacen señalamientos a favor de tu persona”. Esos mismos, a la hora de la pena, simplemente están desaparecidos.

Mèxico y sus cuaresmas a lo largo de su historia

23/03/2012

 A Mèxico se le ha escogido muchas veces para representar al crucificado en los viernes santos. Ya si no lo eligen, hasta termina sintiéndose mal.

¿Serà que hemos aprendido a ser un poco masoquistas? A veces la Historia de Mèxico nos hace ver que asì es. Durante el virreinato nuestros antepasados durante màs de 300 años soportaron el yugo impuesto por la monarquía española por conducto de la Santa Inquisiciòn. Luego, en el tiempo de las intentonas independentistas que significaron casi once años, por seguir a la Guadalupana, analfabetos y fanáticos, portando su estandarte dos mesiánicos como lo fueron Hidalgo y Morelos, fueron muchas las desgracias que sufrió nuestra población significadas en sangre, màs miseria, odio entre esos mismos pobrecitos y muchas tragedias màs.


Arribò Iturbide y con èl la independencia, pero la clase burguesa se apropiò de ella, siguió menospreciando a los desamparados y hasta terminò asesinando a quien nos la puso en charola de plata. De Santa Anna huelgan comentarios. Amputò a nuestro territorio y ni siquiera se le aplicò anestesia. Luego llegó Juàrez y esclavo de su tozudez y su soberbia, no tuvo empacho, a cambio de perpetuarse en el poder, para poner en manos del cirujano norteamericano a nuestra patria, para que se nos cortaran màs miembros del cuerpo. No tuvo sensibilidad hacia un 90% de población católica y ferviente que le decía NO. Tampoco tuvo la caridad cristiana como para reconocer que Maximiliano, haciendo a un lado a Francia, se constituyò en un mexicano màs que estuvo dispuesto a dar su vida por esa patria suya que terminò por adorar ¿Què decir de otros tantos como Miramòn y Mejìa? Luego con Don Porfirio, si bien también como Juàrez, àvido de poder,  Mèxico prosperò, vivió en paz y se exhibió ante el extranjero como nación pujante. Don Porfirio terminò en el exilio y no pudo descansar en sus tierras oaxaqueñas. Nuevamente el desasosiego hasta 1938. Una “Revoluciòn Mexicana” que nunca fue màs que una oportunidad para asesinos y traidores. Mientras, la sangre que corrìa por las venas de nuestro territorio que se llamaba petróleo fue a parar a los almacenes norteamericanos, ingleses, holandeses, alemanes, etc. Arribò el presidente Càrdenas, el mejor de todos los presidentes de nuestra historia. Se recuperò nuestra dignidad y nuestro patrimonio, pero a partir de aquèl momento y principalmente en las últimas décadas, surgieron nuevas calamidades: pèsimos gobiernos a partir del año 2000, violencia, corrupción, falta de empleos y gran agotamiento de nuestros recursos ¿Qué seguirà pasando en Mèxico? Me temo que seguiremos en el mismo triste camino que recorriò el Redentor. Con sed de educación de calidad, urgido de agricultura y aglutinando en sus grandes ciudades a quienes antes eran campesinos y ahora viven en la miseria.

¿Y cuàntos mexicanos toman lección de esto? Muy pocos. Ahora las circunstancias ya no dan paso a los verdaderos valores. Brillan por su ausencia la gratitud, el verdadero amor con todo y los sacrificios que ello implica. Muchos seres prefieren ser solitarios y no están dispuestos por su egoìsmo a dar el calor que tantos requieren y anhelan a cambio de dar todo de su parte. Por eso Mèxico, hoy es un país frìo y creo que està cada vez màs solo.

 

 

 

 

La falta de diàlogo ¿camino al precipicio?

21/03/2012

 Si Benito Juárez García, con todo y su soberbia, hubiera dado marcha atrás para reflexionar, a invitación de Maximiliano, sobre el escenario real de México, hoy nuestra historia sería distinta.

Tanto Juárez como Maximiliano de Austria, fueron marionetas. El primero de USA, quien proporcionó todo tipo de apoyos a don Benito a efecto de evitar que Francia estableciera sus reales en América sobre el territorio de México. Los americanos estaban inmersos en la Guerra de Secesión. Eso sí, los yanquis a cambio de dicho apoyo, vía el Tratado McLane-Ocampo, se habrían apropiado del Estado de Sonora, la Baja California, del derecho de paso por el Istmo de Tehuantepec e igual de otro, que también permitiría su libre incursión a nuestra nación, después de cruzar nuestra línea fronteriza con el país del norte. Debemos agradecer a Abraham Lincoln su manifestación de “ya basta contra México”. De ahí que dicho tratado no fuera aprobado por su congreso. Juárez se perpetuó en el poder luego de asumir la presidencia de manera casual. Siendo Presidente de la Suprema Corte y luego de la renuncia de Ignacio Comonfort, de  acuerdo con la Constitución de 1857, estaba obligado a asumirla, pero como provisional, mientras se convocaba a nuevas elecciones. Nunca fue sujeto de elecciones populares, las hubo manipuladas. No era apreciado por un pueblo en un 90% conservador y católico y al final de su existencia, sus más allegados terminaron abandonándolo.


Maximiliano de Habsburgo, títere también de su hermano Francisco José, Archiduque de Austria y de Napoleón tercero, emperador de Francia, llegó a México creyendo que efectivamente nuestra nación lo requería. Fue engañado por buitres, de entre los cuales destacó Juan Nepomuceno Almonte, hijo de José María Morelos y Pavón. Solo que aquél si terminó amando a México y a sabiendas que le costaría la vida, permaneció conviviendo con un pueblo que le adoraba. Se negó a alcanzar a Europa a su esposa Carlota quien desquiciada por todo lo sucedido en su estancia en nuestro país, terminó muriendo abandonada en 1927 en el Castillo de Miramar, lugar favorito de su marido, pero sin èl, quien terminó siendo fusilado, se dice, contra la voluntad de varios liberales, entre ellos el General Mariano Escobedo, junto con los Generales conservadores Miramón y Mejía, en el Cerro de las Campanas, Querétaro.

En su momento y ante la debacle que se cernía, Maximiliano, más liberal que el propio Juárez, propuso a este ùltimo, sentarse a platicar, reflexionar las cosas con objetividad para que la paz retornara a México. Ofrecería la celebración de un plebiscito comprometiéndose a cumplir el resultado del mismo. Juárez nunca aceptó la propuesta. No tenía la capacidad para demostrar humildad, verdadero amor y responsabilidad por su patria y todo eso aunado a su tozudez, lo llevaron a morir en una inmensa soledad.

 

 

 

 

 

 

 

Intentonas vs. Resultados

21/03/2012

 La independencia de México se alcanzó el 25 de Septiembre de 1821, en base a un acuerdo firmado por Don Agustín de Iturbide y Don Juan O’Donojú quien ante la realidad que prevalecía en México, recomendó a la Corona Española su aceptación.

Mucho habla y ensalza las historia “oficial” sobre personajes que si bien lucharon por nuestra independencia, éstos nunca la alcanzaron y por el contrario, dejaron a lo largo de once años una estela de terror, miseria, muertes y frustración entre una población analfabeta que sumaba el 90% de la totalidad. Hidalgo y Morelos, abanderados con la  imagen guadalupana y aprovechando el fanatismo religioso, terminaron siendo mesiánicos y por demás brutales e inhumanos. El segundo, a cambio de que se le perdonara la vida, terminó delatando a sus compañeros insurgentes ¡Vaya par de héroes de barro


Agustín de Iturbide fue militar de excelencia al servicio de la corona española. Luego, su experiencia y observancia en el campo de lo que realmente sucedía en la nación, lo hizo decidirse a pasar a formar parte de las fuerzas rebeldes. Calmó los ánimos, propició paz, negoció con España, redujo sensiblemente la acción de las guerras y propuso a las autoridades ibéricas y a la Iglesia, que a cambio de que se reconociera nuestra independencia, México estaría dispuesto a que un español definido por Fernando Séptimo viniera a gobernarnos, mientras nuestra nación asimilaba el concepto de democracia. Éste último, soberbio y estúpido rechazó y ni siquiera dio respuesta a la alternativa anotada. Fue el pueblo todo entonces, quien exigió a Don Agustín ocupara el sillón como emperador, situación que a Iturbide no agradaba. Luego, la misma clase burguesa que lo llevó a la cumbre, manipulada por el traidor Santa Anna, lo expulsó de México para irse a refugiar con su familia a Italia. Ya estando en Europa y ante las noticias que recibía en relación a la debacle en nuestra patria, regresó a su tierra a advertir de nuevas intenciones españolas de recuperar por la fuerza a la Nueva España. El congreso se negó a escucharlo y mientras tanto, prefirió ordenar su fusilamiento. Esto no lo digo yo. Lo expone la verdadera y honesta historia (véase “México a Través de los Siglos”, obra dirigida por Don Vicente Riva Palacio).

Así como este capítulo existen muchos otros. Los distintos sistemas que nos han gobernado, siempre con la Iglesia de su lado, han encontrado más útil para sus intereses ocultar o alterar la realidad de nuestro devenir. Son muchos, muchísimos diría yo, los personajes que pudieran ser calificados como artífices de nuestra patria. Igual, ascienden a un gran número, aquéllos que lejos de hacernos sentir orgullo, bien merecerían ser enviados a un bote de basura.

¿Por qué muchos mexicanos menosprecian a tantos que nos comprendieron y ayudaron y luego deciden ligarse a quienes terminarán traicionándolos y hasta humillándolos? Yo diría que por dos razones, una: la característica del fenómeno humano. Dos: la falta de EDUCACIÒN o también, el egoísmo y la ingratitud que cada día resaltan más alrededor de todos nosotros.

Yo envidio de Iturbide, no obstante toda su tragedia, a la gran compañera que tuvo por esposa y que se mantuvo con él hasta el final: Doña Ana Duarte. Igual en el caso de Napoleón Bonaparte a María Waleska. Como esas, ya no hay muchas.

 

Lo que pudo haber sido

20/03/2012

En la medida que me he venido adentrando en la Historia de México, muchas veces me he preguntado ¿porqué mejor no fue así? Me cuesta trabajo entender que eso que no fue, se puede rescatar y hacernos más valiosos si aceptamos el reto, entre otras cosas reconciliándonos con México y con nosotros mismos.

Yo adoro a mí país y llevaré en mis cenizas ese amor que tanto me despertó. No podría separarme de él, con todo y sus defectos incluyendo mis propias carencias que también lo han afectado. Debo reconocer y más me vale, que está muy incrustado a mí interior. No lo cambiaría por nada. Me ha causado muchas tristezas y frustraciones pero también me ha proporcionado las más grandes alegrías, afecto y oportunidades. Sería ruin de mí parte decirle olvídame porque voy a buscar un mejor sendero que me permita obtener lo que tú no supiste darme.

Conozco a mí nación a fondo. En ocasiones me desespera porque desearía verla en un mejor plano.  Saberla triunfadora, feliz, progresista, estable y satisfecha consigo misma. Pero muchas veces los seres humanos somos egoístas y con el pretexto de prosperar en otras partes porque según nosotros nuestra tierra ya se secó y terminò de dar, la dejamos de lado y olvidamos cuanto se preocupó por regalarnos, no obstante tantos sufrimientos por los que también ella ha atravesado. Sería un poco como el hijo que abandona a sus padres o el esposo o la esposa que prefieren abandonar lo que pudo haber sido,  sin consultar antes a su corazón. Deseo seguir haciendo mientras viva, algo por mí país y que a cambio esa patria me siga arropando.

 

Incertidumbre respecto al ¿què viene ahora…?

19/03/2012

Esa angustia que de pronto nos envuelve respecto a lo que esperamos, mientras no llega, hace que nos encontremos en la obscuridad, no obstante la gran ilusión y dedicación que representó. Debemos sublimarla para que termine fortaleciéndonos sobretodo alrededor de la paciencia y en el continuar.

Esta mañana al abrir mi página web e introducirme en las redes sociales, encontré un buen número de comentarios, algunos favorables y otros no, en relación a varios de mis artículos publicados. Me emocionó mucho y entendí que empiezo a ser visible y sujeto de atención. Ese solo hecho de mirar marcaciones de “me gusta” y además opiniones adicionales, me hizo ver cuánto vale la pena hacer cualquier esfuerzo cuando uno se fija una meta. Se puede finalmente alcanzar a la primera, pero igual un aparente fracaso inicial, no nos debe sacar de una ruta a seguir y que ya tenemos perfectamente definida. Esto es:  no derrotarse y seguir adelante por dura que sea una primera experiencia.


Creo que lo anterior aplica no solo a las personas. También es algo que debe impactar a una sociedad o igual a un país. En el caso de México, una vez más persistimos en una obscuridad debido a lo que tanto he proclamado: URGE EDUCACIÓN DE CALIDAD. Mientras no se tenga, estamos atrapados en un círculo vicioso que no nos permite hacer que nuestros gobiernos o personajes que lo encabezan cumplan con sus promesas y obligaciones. Por lo mismo surge el desinterés, la frustración y con ello el ánimo de insistir con esfuerzos inteligentes, de manera que poco a poco las cosas cambien en beneficio de todos.

Hagamos a un lado la ansiedad, el morbo o las apuestas en torno al “a ver quién gana”. Aceptemos al ungido sea el que sea. Pero tomemos conciencia. Realicemos cada quien a nuestra capacidad, un esfuerzo personal en favor del México actual que se proyecte a una nación a futuro mejor, aunque ya no tengamos la oportunidad de disfrutarla porque habrán pasado muchos años.

 

Còmo todos los dìas se aprende

19/03/2012

Cuando caemos en lo pasional o en la soberbia, dejamos de dar oportunidad a nuestro espíritu a escuchar. Eso no es bueno.

En muchas ocasiones, cuando los seres humanos caen en el enfrentamiento, quedan momentáneamente sordos y no hay manera de entregarse a la reflexión. Ya luego, cuando las aguas alcanzan nuevamente su nivel, éstas invitan a penetrarlas para luego de haber desaparecido la turbiedad, las cosas se vean más claras. Sus movimientos dejan de ser turbulentos, las corrientes ya no jalan y hasta la temperatura se hace tibia, agradable a manera de bálsamo. Es entonces cuando se repara en lo que ha estado bien y en lo que por el contrario ha resultado hasta dañino. Llegan con ello los arrepentimientos, las lágrimas, el sentimiento de soledad y además las culpas. Son momentos muy difíciles pero aleccionadores.

Yo insisto mucho ahora en la falta de humildad, porque debo de reconocer que por mí soberbia he terminado, quizá sin ser mi intención, dañándome mucho a mí mismo y a seres que me han amado y han creído en mí. De manera que es una experiencia que deseo compartir de todo corazón con cualquiera que ahora me lea, para alertarlos y que tomen nota.

En alguna otra publicación hablé del ego y lo califiqué de maldito. Creo no haber estado equivocado en razón de que me dejé dominar por él en lugar de saber administrarlo yo, para luego ubicarlo en el “justo medio”.  Ese ego ahora me tiene abatido. Es un poco como el alcohol. De pronto nos ofrece grandes satisfacciones, pero a cambio de cobrar después muy, pero muy caro.

Seamos muy cuidadosos y prudentes. Antes de hablar dominados por la soberbia, mejor refugiémonos en DIOS, en nuestro corazón y sobretodo en el de la contraparte.