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LISTO PARA EL COMBATE

11/11/2012

Algunos boxeadores suben al ring sin preparación alguna, otros prepotentes ya se sienten triunfadores. Los humildes y con buen manager, regresan a su vestidor un poco sarandeados pero con el cinturón que los califica de grandes.

A mí me pasó siendo niño una ocasión en que no tuve más remedio que enfrentar al que era el perdonavidas de mi escuela. Todos le teníamos terror y aquel se sentía el que hasta por encima de los maestros podía definir el cómo se manejara el espacio sin nadie que pretendiera chistar. Recuerdo que llegué un lunes a la escuela con mi pelo hecho un desastre. El día anterior en Coyoacán había acordado con un peluquero de “paisaje” en una carrera de caballos “parejera” que si ganaba mi favorito él se obligaría a pagarme diez pesotes, caso contrario, yo me sometería a un corte de basinica. Ni hablar, perdí y figaro echó mano de tijeras y navaja al punto que cuando llegué a mi casa ya imaginarán la que se armó. Era yo una especie de príncipe valiente. Esto lo narro en mi libro “La Patria que No…” con más detalle cuando hago a referencia al México de mi infancia y juventud. Lo que puedo avanzar es que me lo soné y en serio a la vista de cientos de compañeros que en lugar de regresar en el camión del colegio a su casa, decidieron mejor asistir al gran evento prestos a ver en qué condiciones quedaba mi cadáver. La razón del pleito derivó de que cuando antes del inicio de clases con uniforme de gala hacíamos honores a la bandera, empezando por mi profesor, todos me miraban y no podían disimular o evitar carcajadas al observar el estado de desgracia en que me encontraba. Obvio, el que más saña denotó fue el tal Merino. No me pude contener y lo reté a duelo a la salida de clases. Confieso que desde ese momento y hasta la hora pactada yo temblaba como gelatina y las previsiones de mi derrota andaban en 100 a 1. Luego de mi hazaña había muerto el rey en la escuela, pero en mi casa mi madre al encontrarme con un ojo morado, ropa sucia y rota, etc. me mandó al “ya no sé que hacer con este escuincle” hasta que llegó mi padre y me rescató creo que orgulloso pero discreto.

Hace tres años luego de retirarme de la vida profesional me puse como reto escribir un libro que finalmente ya en los días de la próxima semana se podrá adquirir desde mi página web por la vía “online”. Debo decir que bien me entrené para estar en condiciones de enfrentar las circunstancias del solo escribir e investigar, pero también agrego que nunca imaginé lo que significaba lo tortuoso del camino para subir al ring y estar presto a someterme a la calificación de mis jueces y  lectores. Pensaba que elaborar un manuscrito era tanto como llevarlo a las editoriales seguro que todas se pelearían por el mismo y ya luego mi siguiente etapa implicaba esperar a que me llamaran para avisarme que me había hecho objeto del Premio Nobel ¡Si chucha cómo no! Ya tenía editorial, derechos de autor, una muestra de la publicación, etc., cuando de pronto en un largo vuelo reflexioné y me pregunté “¿Y quién sabe el título de mi obra? ¿quién me conoce como escritor?” Terminé tomando conciencia que no era más que una hoja flotando en medio de nuestro enorme mar. Conclusión: necesitaba de un manager que me pusiera en el sitio exacto a manera de gimnasio, me entrenara sujetándome a la disciplina que me impusiera, lo que implicó desde elaborar mi página web, aprender a hacer sombra con élla y conforme fuera haciendo músculos saliendo diariamente a correr por las pistas del “blog”, redes sociales, etc., entonces ya podría estar listo para salir envuelto en una toalla luego de darme una última calentadita en el vestidor previo a la pelea.

Según los conteos derivados de la opinión de los que me siguen, ganaré mi primer enfrentamiento. Hasta me dicen que me prepare para otro después con alguien de categoría de más peso. Bueno, yo de mil amores. Ya hasta estoy escribiendo un nuevo libro pero cuido  no dejar de concentrarme para este primer encuentro. Seguro que no saldré limpito, algún chichón u ojo cerrado tendrá que ser sujeto de atención con hielo o merthiolate. Vamos a ver qué sucede, pero debo conservar la calma, prestar atención a lo que me diga mi entrenador, estudiar al rival y no tenerle miedo. Vean las similitudes entre la vida de un boexeador y la de un escritor.

Por cierto, ahora ya muy poco público asiste a un estadio. Prefieren apoltronarse en un sillón de su casa para observar por TV un evento y hasta les sale más cómodo y barato. Igual con los libros. Bajarlos por internet resulta en comparación al precio en librerías mucho más economico y hasta lo pueden almacenar en una especie de biblioteca electrónica ¿Qué sucederá con las editoriales que no se modernicen y realicen que sus precios en tiendas son mucho más caros enmedio de una crisis económica mundial que no da para lujos de otras épocas?

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USA ¿OMBLIGO DEL MUNDO?

09/11/2012

Las elecciones presidenciales en cualquier país a veces causan inquietud y preocupación. Pero tratándose de las norteamericanas en propio USA se alcanza el desasosiego

Viene a mi mente la década de los ’70 cuando impartía yo la clase “Doctrinas Económicas” en la Facultad de Economía de la UNAM. Días aciagos luego de 1968 debido a que grupos de pelafustanes organizadores de “comités de lucha” secuestraron a la institución con el “¡Viva el Ché Guevara y abajo la burguesía!” Muchos de ellos por cierto, hoy ocupan altos cargos en el ámbito del gobierno federal y se dicen demócratas “buenitos” en proporción a sus ingresos por demás envidiables.

En una de tantas clases frente a un auditorio de más de 60 alumnos exponía yo el capítulo de los economistas asociacionistas de entre los cuales resaltaba la figura del francés Saint Simón. Aquel que decía que si en Francia desaparecieran la alta sociedad, el clero, los gobiernos absolutistas, etc. en su país no pasaría nada. Malo sí que dejaran de existir los talabarteros, carpinteros, albañiles, agricultores y todo lo demás productivo porque entonces por supuesto su patria caería en el caos.

Mientras exponía la materia observé que al fondo estaba de visita el hombre de Neandertal. Mal sentado, fumando, observándome con fastidio mientras el resto de mis alumnos atendían con toda seriedad mi cátedra. Me salió lo “Peñalosa” y le ordené apagar su cigarrillo, sentarse correctamente y ocupara un lugar adelante para poder percatarme de su conducta respetuosa. Aceptó de mala gana y mientras se conducía a su nuevo espacio los alumnos entre sí sonreían por su vestimenta, pelo largo y barba por demás desordenada. Antes de ocupar su asiento me hizo el «favor» de increparme pretendiendo hacerme ver que lo que yo exponía no correspondía al espíritu del socialismo soviético, maoísta o el cubano. Le contesté que mi materia planteaba solo lo que decía la historia y que como antecedente resultaba útil aprender. O sea, no refiero lo que yo quisiera, solo hablo de lo que pasó, punto.

Molestísmo me amenazó que promovería mi expulsión de la escuela advirtiéndome que me exhibirìa como  «emisario del pasado» por no dar espacio prioritario a las teorías socialistas, únicas capaces de salvar a la humanidad. Al final, otros alumnos míos se manifestaron asustados y me advirtieron que ese individuo y sus compañeros eran muy violentos y que no se andaban por las ramas. Es más, que ni siquiera universitarios eran.

A la siguiente fecha para la clase en cuestión, al llegar a la facultad todo era alboroto. Trucutó y sus aliados ya habían ocupado la dirección y se disponían a cerrarla con el sello de banderas de huelga. Me enfrentaron y yo con toda tranquilidad les ofrecí ir a tomar un café para discutir sobre el asunto. Llegamos a la cafetería, nos acomodamos y no faltó de alguno de ellos el típico “pobre México, tan lejos de DIOS y tan cerca de USA”. De inmediato saqué un mapa del mundo, lo puse sobre la mesa y le pregunté en qué lugar del planeta consideraba que México estuviera mejor ubicado, eso sí, a condición de que ese cambio de lugar no significara renunciar a lo que nuestro territorio nos ofrece: climas, extensión, recursos naturales, litorales y además, entre otras cosas, cercanía con el poderoso. Por supuesto no tuvo nada que decir, bajó la cabeza y se denotó derrotado. Terminamos siendo buenos amigos y el maloso resultó ser al final uno de mis mejores alumnos.

Platico todo esto porque USA sigue siendo un fantasma que nos tiene aterrorizados. A veces somos tan tontos y tan flojos que por rencores derivados de una falta de EDUCACIÓN DE CALI DAD y con ello de CONCIENCIA DE NACIONALIDAD somos veletas que se mueven al capricho del viento proveniente de las tierras del tío Sam.

México tiene 32 estados, uno de ellos el de Chihuahua. Si trasladaramos Alemania para ubicarla en dicha superficie, a Chihuahua le sobraría territorio. Y miren, Alemania es una de las cinco potencias más importantes del mundo ¿nosotros?

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Hablar sin saber

08/11/2012

Si a la falta de EDUCACIÓN DE CALIDAD que prevalece en México agregamos que solemos como buenos latinos tender a ser pasionales, la interpretación de nuestra historia cae en fanatismos derivados de la ignorancia

Una de las grandes tragedias en países como México donde por falta de infraestructura solida, verdad y honestidad, la forma en que se ministra la EDUCACIÓN está demostrada en la tendencia a fanatizar. A falta de conocimientos, muchos compatriotas terminan idolatrando a “héroes de barro” impuestos en función de los intereses del sistema y haciendo de lado lo que significa la real verdad. Por lo mismo se pierde la oportunidad de profundizar respecto de nuestros orígenes de manera de utilizarlos como herramientas para consolidar o bien para cambiar la ruta hacia mejores rumbos al futuro. Todo eso redunda en una falta de criterio propio.

Esta tarde sostuve por vía twitter una discusión que me resultó muy interesante con una persona que defiende a capa y espada a Antonio López de Santa Anna, si bien en mi opinión personaje detestable por tanto daño que causó a nuestra nación, también resulta al mismo tiempo un ser satanizado. Igual pasa con otros individuos que habiendo sido auténticos diablos, a esta fecha el sistema nos los impone como auténticos artífices al punto de elevarlos a la calificación de “héroes que nos dieron patria”.

Yo no culpo a Santa Anna por el todo lo que nos pasó. Tenemos que ser claros y reconocer que en sus épocas como también ahora, la alta sociedad, burocratas irresponsables, acomodaticios y además la Iglesia, han contribuido para que las cosas se conviertan en desastre culpando de todo siempre a lo que llamamos un “chivo expiatorio”. Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Villa, Zapata, Obregón, Calles y muchos más siguen siendo parte de la corte celestial y se nos imponen como sujetos representantes de la perfección. En cambio Iturbide, Maximiliano, Miramón con todo y su esposa, Don Porfirio y algunos otros siguen siendo apestados calificados de traidores y perversos.

He leído mucho sobre Santa Anna. De ninguna manera es mi intención defenderlo ni justificarlo. Actuó mal, fue deshonesto, traidor como a mi gusto lo fue Juárez, también proclive a vender territorio (véase tratado McLane-Ocampo) y bueno, un veracruzano con muchos defectos más. Pero igual también es importante resaltar que otros  grandes culpables del trite acontecer santanista fueron la sociedad y la Iglesia. Todo le toleraron a cambio de que la primera viviera en paz y participando de los beneficios que la corrupción de aquella época igual que ahora era moda. El sector eclesiástico feliz ¿y cómo no? si a cambio de la tolerancia y hasta aplausos hacia el dictador, bien que engrandecían sus riquezas las cuales estaban aseguradas y hasta protegidas. Resumen: “haz lo que te venga en gana, mientras nosotros disfrutemos del “dolce farniente” ¡si señor! Y así Santa Anna echaba mano de lo que si eran sus grandes facultades: extraordinario militar, político muy sensible y sagaz, líder, brillante oportunista que bien supo aprovechar el apapacho de tantos que le decían “ Muchas gracias Alteza Serenísima y que DIOS nos lo conserve muchos años”.

Me llamaron mucho la atención las interpelaciones de mi interlocutor y debo confesar que en muchos aspectos me puso a pensar, o sea que me enseñó. Bien respaldado por magnífica bibligrafía me aclaró espacios obscuros que si bien no me llevaron a reconciliarme con aquel simpático jarocho, no por ello dejaron de ampliar el espectro por el cual el personaje se movió. Conlusión: tuve que reconocer que ¡hasta con Santa Anna! los mexicanos hemos sido poco objetivos.

Cuantas cosas como las anotadas en este ejemplo debieran hacernos ver la urgencia de saber en serio y a fondo respecto de nuestro devenir ¿Cuánto realmente sabemos y cuánto ignoramos porque a las minorías así les conviene?

Seamos justos con los buenos y los malos. Recordemos que el sabio siempre ha recomendado el justo medio.

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Verdades de redes sociales

07/11/2012

Cada día me veo obligado a echar mano de lo que publican las redes sociales a efecto de sensibilizarme con lo que el mundo a través de ellas nos muestra, entre otras cosas, el dramatismo en que está inmerso

Cuando abro redes como Facebook, Google y algunas otras, encuentro que el común denominador del sentir de quienes en ellas se exhiben es produto de factores identificados que dan por resultado como en una  igualdad algebraica que para verificar que está correcta cero debe ser igual a cero. Esto es, que los elementos numéricos entre positivos y negativos se reducen a nada.

Hoy por la mañana así como observaba mensajes, reflexiones, hermosas fotofrafías, etc. que me invitaban al optimismo y entusiasmo por la vida, igual descubría otras que francamente me llevaban al plano de la tristeza, miedo, frustración y confusión. Ej.: un hombre de buen ver en España, comiendo con avidez “tesoros” encontrados en un basurero para subsistir. Título de la ilustración: “miseria humana” acompañada de maldiciones al sistema que ha llevado a ese país a un caos que quizá llevará en mi opinión  díez años poco a poco superar. También abundan reflejos de un romantisismo por un antaño que si bien algunos lo vivieron y recuerdan con nostalgia, otros que por no haber sido testigos del mismo reaccionan con ironía haciendo burla de pasados de los cuales no fueron testigos y hasta los mueven a calificar de ensoñación pueril o hasta estupidez.

Decidí seleccionar a lo largo de  toda la mañana de entre tantos cuadros en Facebook los suficientes para luego hacer una lista dividida en tres columnas tituladas “qué bonito”, “hermosa reflexión” y “tristeza y decepción”. Curioso, de entre los “qué bonitos” los mensajes que invitaban a  recordar y avidez porque eso que significaba un sueño se convirtiera en relidad eran muchísimos. Todas “las hermosas reflexiones” promovían una especie de examen de conciencia para hacerle ver al lector lo importante en reparar  que existen caminos para alcanzar algún día lo que no se tiene hoy y por la vía de su significado subliminal alertar que si no tomamos lección en torno a la realidad actual, el mundo está ya al punto de la debacle. Lo que terminó abrumándome fue la tercera columna por ser la más numerosa, “tristeza y decepción”. Todas, manifestaciones de derrota, insultos al sistema, opulencia vs. miseria, errantes arrastrando a sus familias en una acción de huir del terror, política demagoga, etc. Podría haber añadido una columna más, aquella que sumaba un cúmulo de  quebrantos que ya solo DIOS estaría capaz para solucionar.

Todo lo anterior me tiene muy pensativo y procupado. Siento mucha angustia existencial y un dolor muy intenso. Sobretodo porque me siento impotente y además atrapado en un planeta en el que prevalece la incertidumbre, el miedo y me da la impresión que en muchos el deseo de ya no seguir viviendo.

Algo tenemos que hacer y ya. Esto no puede continuar.

No escribir para intrigar

06/11/2012

Las intrigas derivan de gentes que seguramente en su interior guardan muchos sufrimientos, entre otros envidias. Pretenden consolarlos contagiándolos a los demás. México entre otras cosas por falta de EDUCACIÓN de calidad se encuentra enfermo

Cuando escribí mi manuscrito sobre historia de México luego de confrontar lo asentado por diversos historiadores, de pronto sentía gran enojo o por demás tristeza. Descubrí saña, mentiras, seguramente el interés por quedar bien con el sistema en turno para a cambio de ello la percepción de generosas gratificaciones. Luego de abarcar desde la étapa virreinal y hasta la fecha incluyendo el mandato de FCH, fui sumando falsedades apuntadas de mala fe con intenciones de intrigar, igual criterios que si bien me parecían erróneos al mismo tiempo me invitaban a revisar una vez más mis propias conclusiones para en su caso corregir con humildad reconociendo eventuales equivocaciones de mi parte. También tomé conciencia que un historiador como ser humano puede echar mano de la pluma de manera visceral. Yo mismo debo confesar que luego de profundizar respecto de personajes que me orilló a detestar, quizá terminé siendo parcial y no me dí la oportunidad de reconocer también sus méritos. Igual me ha sucedido que en mi afán de rescatar a otros que a mi juicio fueron verdaderos artífices de nuestra patria, de alguna manera escondí sus grandes defectos y me excedí en defenderlos. Si a eso agregamos que el tiempo actúa como polvo que poco a poco enrarece la realidad, llego a la conclusión de que en la medida que pasan los años nuestra real historia más se aleja de la verdad.

Lo que me resulta imperdonable por parte de quienes la usaron como herramienta es la intriga a que hago ahora referencia. Ese afán de muchos que escribiendo inventaban relatos con el solo ánimo de denostar a protagonistas que finalmente quedaron ante la sociedad como sujetos de burla y de desprecio, cosa que dista mucho de lo que debemos entender como auténtica Ética a la hora de narrar. Puedo justificar una opinión que resulte pasional, también errores. Quizá hasta sería generoso con el oportunista. Pero la deformación de la imagen de un ser humano simplemente con el ánimo de dañar y hacer escarnio de él me parece actitud falaz.

Anoche al releer lo que narraba Carlos María de Bustamante apoyado del Nigromante en torno a la vida íntima de la familia Iturbide y luego de observar la discresión de Lucas Alamán al mismo respecto, encontré con ello un magnifico ejemplo de este planteamiento. Bustamante buscaba hacerse grato y demandado por una sociedad burguesa y vestida de hipocrecia que complacía su avidez de anécdotas a propalar para amenizar saraos. Esto al intrigante anotado lo hacía popular, simpático y cada día más demandado. En cambio Alamán persona decente y sabia solo observaba, escuchaba y se retiraba a continuar con una labor que terminó haciéndolo grande y trascendente al punto de pasar a la historia no solo con la imagen de magnífico conocedor de la política sino además como hombre prudente, reservado y respetuoso.

Yo ahora me pregunto “¿qué de lo que está en los anales de nuestra historia es real verdad? ¿Qué está planteado con buena intención aunque sujeto de revisión o discusión? o ¿qué de la exposición de nuestro devenir deriva de la mala intención de gente acomplejada, sucia que solo provocó desinfomación barnizada con morbo?»

Algo que especialmente me preocupa es el hecho de que una falta de EDUCACIÓN de calidad que enriquezca nuestra capacidad para discernir, abre el camino para que México haga con tanta basura una falsa historia que solamente nos aletargue y confunda.

ESCRIBIR

05/11/2012

Existen personas que desde jóvenes descubrieron su vocación de escritores y a la fecha resaltan como triunfadores. Otros a la mitad del camino se derrotaron y abandonaron. Yo me decidí a escribir luego de acumular tiempo y vivencias.

Quien escribe hace el ejercicio de narrar algo que sucede o sucedió si es amigo y conocedor del entorno o de la historia. También se pueden exhibir fantasías, emociones o dejar plasmados resultados de investigaciones que den paso a que la sociedad pueda alcanzar mayores alturas. No falta lo grotesco, agresívo y dañino. Pero quien escribe con calidad, buena voluntad y compartiendo sus capacidades, trasciende y beneficia al amigo de leer.

A mí desde niño me gustó la historia. Es posible que los cuentos que mi padre me relataba antes de dormir hicieron que en mi escuela a la hora de la clase de dicha materia acudiera pensando que lo que mi maestro expresara alentaría mi avidez por saber más respecto de la magia que significa el mundo.

Conforme avancé en mis actividades académicas y luego en el plano de lo profesional como economista, siempre me preocupé por profundizar respecto a temas históricos que principalmente me impactaron. Me confieso fanático de Napoleón Bonaparte, igual de personajes imaginarios que adopté como de carne y hueso. Zorbas, El quijote, Cyrano, qué se yo, quedaron ubicados en mi biblioteca en el capitulo historia en honor de quienes los imaginaron y mostraron.

Dependiendo de mis tiempos, en distintas ocasiones tuve la oportunidad de actuar como maestro en distintas instituciones entre ellas la UNAM, lo cual me resultaba cada vez el acercarme a un oasis que me permitía salir un rato de lo cotidiano para compartir con mis alumnos lo humanístico en el terreno de la Economía.

Mi carrera me brindó triunfos pero en la medida que crecía descubría que mis obligaciones no me permitían llevar a cabo algo que deseaba hacer: escribir. De todas formas, lo que sí continuaba haciendo a como fuera era leer. Eso me permitió enriquecer mis conocimientos, depurar mi criterio luego de confrontar lo manifestado por diversos historiadores respecto de un mismo tema y así fue como un día llegué a decidir “adiós a la profesión y por favor dame la bienvenida ocasión porque deseo ahora sí redactar lo que antes me era imposible”.

En cuatro años además de escribir y editar un primer manuscrito, descubrí que dicha acción apenas representa una pequeña parte del camino a recorrer antes de que llegue a ojos de un lector. El camino es por demás tortuoso pero al mismo tiempo fascinante. La tecnología moderna gracias a internet y ayudado de una buena página web me permite hacerme notar en todo el mundo, al margen de tener que pedir limosna a las editoriales. Mi premio: gran satisfacción y ánimo para seguir adelante por la generosidad de mis lectores y ese día a día que me significa orientar todos mis esfuerzos que me permitan mantenerme vigente y en posibilidades de ganar más tiempo al tiempo de mi existencia.

No me arrepiento de haber tomado el camino de la Economía, pero sí me reprocharía ahora que tengo la oportunidad no aprovechar el momento para algo que es para mí lo mejor: ESCRIBIR.

Hojas de otoño

04/11/2012

Cada día la vida igual nos lleva a recordar o a proyectar. Hoy, yo prefiero lo primero máxime que el presente se antoja tortuoso y poco claro. No cabe duda que muchos pequeños detalles nos invitan a aquello de “recordar es vivir”

En un parece que fue ayer todavía me veo caminando en un hermoso parque de Reims, Francia, disfrutando en mi lento andar y sintiendo un dulce frío, hojas caídas de los árboles conformando una alfombra dorada que en la medida que la aplastaba con mis pies,  sus crujidos me hacían creer que me decía “ya me voy pero verás que el próximo año otra como yo estará a sustituirme para saludarte si regresas aunque igual la pises”. También recuerdo otros hermosísimos lugares como ríos, pueblos pequeños, fastuosas catedrales, museos, librerías viejas, restaurantes pequeños y acogedores, trenes que me regalaban la oportunidad de observar paisajes inolvidables, etc. que sé que siguen estando y que persistirán luego de que yo me vaya. Nostalgias, remembranzas que de pronto me hacen sentir bien y al rato mal. Me pregunto “¿algun día regresaré? De ser así ¿cómo me encontraré…?

La vida es muy irónica. Nos da, nos quita o a veces nos coloca en el sitio que menos imaginamos y en el cual nunca hubiéramos querido estar. Y así también los seres humanos tendemos continuamente a querer más sin antes habernos dado la oportunidad de terminar de digerir tanto que nuestra existencia nos ha brindado. He tenido la oportunidad de viajar mucho a lo largo de mi correr en este mundo y sin embargo caigo en cuenta que no me he dado el gusto de sentarme a valorar tanto que yo si he tenido mientras la mayoría no solo ha estado lejos del acceso a éllo sino además mientras yo tanto he paladeado, ellos más han sido sujetos de agobios y sufrimientos.

Ahora que estoy escribiendo esto pienso mucho en aquello de “lo pasado ya pasó”, es algo que dejó de ser. Respecto del futuro no sabemos, al punto que pudiera suceder que esto que ahora estoy anotando pudiera quedar inconcluso. Definitivamente la única realidad es el HOY, por grato o duro que de repente pueda ser.

No sé que pase con los demás. En mi caso reconozco que 2012 ha sido un año para mí por demás dramático pero del cual mucho he aprendido y debo agradecer. Crecer duele, a veces en demasía y nunca se deja de crecer habiendo voluntad para eso. Pero este año que está por terminar tengo que recordarlo con la misma intensidad y gratitud como la que sentí cuando la vida quizá con sonrisa un tanto cuanto burlona decidió sentarme varias veces en nubes rosas de las cuales pensé nunca descendería.

No me queda más que decir  GRACIAS una vez más vida voluble pero al fin: VIDA.