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PARENTESIS SOBRE REVOLUCIÓN Y HABLEMOS UN POCO SOBRE MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA ¡FIESTAS PATRIAS!

16/09/2013

Cuando atravieso por el Jardín Hidalgo de Coyoacán, siempre me tengo que enfrentar con la estatua que ahí le erigieron. Es una más entre miles repartidas por todo el país. En ocasiones me molesto no por él sino sabedor de que la mayoría de la gente que observa esa figura, no tiene ni la más remota idea en relación a quién realmente fue ese personaje, en mi opinión, al final de su existencia nefasto para nuestra nación. Dicha estatua, fea por cierto, cada vez que tanto pendejo llega a rodearla de flores a manera de ofrenda me dice guiñándome un ojo: “Soy una más que engaña a los mexicanos. No me gusta representar de ninguna manera al prócer que se dice que fui, pero no importa, mientras esté aquí entre tanto ignorante de su historia, aquí permaneceré truene o llueva…” En otros momentos de estado de ánimo me río y hasta lo saludo. Me causa gracia encontrar el monumento a un costado de la iglesia de San Juan Bautista así como que castigado por su mal comportamiento como sacerdote según los cánones definidos por el Clero que seguramente califica a don Miguel como rebelde, revoltoso y mal portado, al punto de haberlo hecho víctima de la excomunión.

Dicen que era un buen francmasón. No estoy seguro de ello aunque lo reclama la Venerable Logia de Jalapa, en fin. No sé qué puedan pensar los padres franciscanos de ese bello templo en relación a su persona, vamos, su colega, cuando se detienen a pensar que el padre Hidalgo de pronto se arremangaba la sotana para dar paso a una vida mundana que se dio por resultado descendientes. Yo creo que al paso de alguno de esos curas cuando pasan de lado a la figura pensarán que si ésta se tornara en carne y hueso, entonces Hidalgo bien que se reiría de él, le haría señas obscenas y hasta lo despediría con una sonora trompetilla.

A mí Hidalgo me cae en gracia en algunos momentos de su existencia precisamente por mundano, rebelde y vaya que muy inteligente, mañoso, acomodaticio a las circunstancias de la alta sociedad de aquella época. Supo aprovecharla entre otras cosas en razón de su personalidad y capacidad de liderazgo. Según Lucas Alamán, de mediana estatura, morenón, ojos verdes muy profundos, guapo a la vista de cualquier damisela guapa y elegantona, al punto de sospechar que la famosa Güera Rodríguez no se le escapó. “El Zorro” me recuerda mucho a mi entrañable maestro Solón Zabre Morel, siempre vestido impecable, con una cabellera blanca agresiva por su largura y que seguramente realzaba su prestancia medio calvo, sensible y por supuesto culto y capaz. Por ello era muy reconocido por el aparato virreinal. Así como San Agustín, pienso que Hidalgo después de tantas andanzas y travesuras de todo tipo, supo alcanzar una cima que le permitió tomar conciencia del entorno de la humanidad en la que estaba inmerso. Sé que como yo, Hidalgo era fanático del chocolate que en aquellas épocas debió ser exquisito y que acompañado con pan dulce hacía gratas las tertulias de media tarde, sobre todo con las mujeres de la exclusividad, que muy probablemente lo recibían con todo respeto y devoción.

No creo que Hidalgo se preocupara por asistir diariamente a dirigir los rosarios que todavía ahora se rezan en las iglesias a las seis de la tarde. Seguramente a esa hora, previo al chocolate o después, ya le estaba entrando al anís o al cognac mientras se deleitaba cazando la mirada de alguna que otra gran señora interesada en coquetear con el. ¿De qué hablarían? ¿de Dios? ¿del camino a la santidad? ¿del pecado? ¿de los Santos Patronos? no creo. Yo pienso que don Miguel más bien escuchaba y después hacía comentarios mesurados y midiendo los espacios de manera de siempre dejarlos abiertos para seguir cabiendo ahí, escuchando, escuchando y escuchando. Sabía con toda claridad que el ambiente en que se encontraba representaba a la burguesía española que como parte de su costumbrismo religioso, demandaba siempre la presencia del representante de su culto pero preferentemente significado en la persona de alguien que denotara sangre aristocrática en lugar de un curita prieto y feo ataviado con hábitos pobres, sucios y hasta mal olientes. Hidalgo convivía más con las damas que con los varones y es de suponer que de ellas fue proviniendo toda aquella información que le permitiera irse haciendo consciente de la adversidad alrededor de tantos mexicanos con los que como sacerdote también estaba comprometido y en contacto.

Si bien Hidalgo sesgaba el trabajo sucio eclesiástico como el dirigir un rosario, también es cierto que era un hombre con una vocación que necesariamente lo fue sensibilizando respecto de un orden de las cosas que cada día se hacía más insoportable e injusto para los marginados en una Nueva España sujetos de una dependencia al punto de la esclavitud. En la medida en que las féminas declaraban el sentir del menosprecio alimentado por las opiniones y acciones de sus varones, es probable que don Miguel, explosivo de por sí, poco a poco fuera alimentando en su interior un resentimiento a todo lo que oliera a español, no importando que desde los ricos bolsillos de las señoras le proveyeran generosas aportaciones en oro a manera de símbolo de una cristiandad sabedora de que ante la Iglesia y la sociedad, era obligación colaborar a favor de la obra de Dios. Huelga decir que Hidalgo era un hombre pasional, lo cual de alguna manera lo distinguía, pero a la par también eso lo hacía en su momento actuar de manera visceral, imprudente y en exceso injusta. Creo que por ello de ahí su perdición.

Aún cuando en el seminario los compañeros de Hidalgo lo bautizaron como el “Zorro” en razón de su astucia, yo discrepo de tal sobrenombre. A mí me ha gustado hacer el ejercicio de deducir a las personas en función de tratar de identificarlas con un animal y un color. Me gustan los felinos y los entiendo como los mejores. Son bellos, se mueven despacio e igual saben reaccionar de manera inesperada con toda agilidad y a grandes alcances. Su mirada cautiva, es recia, fija y nos penetra. Alcanzan lo más alto de los árboles cargando con un animal igual a su propio peso o hasta mayor. Su piel es suave y brillante. Una pantera, un tigre de bengala, un gato…¡ay de nosotros si no los sabemos entender!

Respecto de colores, el rojo es el que más me impacta por la energía y fuerza que representa. Rojos eran la mayor parte de los personajes agresivos que en su momento marcaron historia. Igual me gusta el azul fuerte. Como que me invita a sentir paz, a sentirme cómodo y me lleva a la inspiración. No me gustan del verde hasta el café. Éste último simboliza la caca, el excremento. ¿Y qué decir de algunas aves…? Me parece fantástico Napoleón identificado como el “Águila Real”. Creo que por ahí andaba don Miguel. Era a veces rojo y otras azul. Libre, autónomo, fuerte, resistente, impresionante al vuelo, sabedor de lo que ocurría debajo de aquéllo sobre lo cual se desplazaba. Sabía perfectamente en quién o en dónde posarse pero sin con ello adquirir dependencia alguna. Gustaba de retornar solo a sus rincones propios. Miguel Hidalgo y Costilla no fue un zorro. Era un halcón.

Cuentan que Hidalgo era apasionado del juego. Dicen que cuando en Valladolid, hoy Morelia, se le entregó el dinero necesario para trasladarse a la ciudad de México y cubrir con ello sus gastos relativos a sus estudios teologales, en un alto en el camino lo perdió por dedicarlo al tute. Existen muchas anécdotas alrededor de sus actividades en lo obscuro, haciéndose rodear de aquellos que simpatizaban con su causa y con los que buscaba capitalizar el diseño de sus acciones. Con él hacían ronda Allende y los Aldama, todo esto en Dolores, Guanajuato. Mientras que en la ciudad de México otros que lo conocían por su educación y su erudición también lo hacían su amigo y aprovechaban de su otra debilidad en torno a muy interesantes conversaciones alrededor de lo prohibido en aquel entonces y que se refería a los enciclopedistas franceses. Era afecto a Racine, Voltaire, Rousseau y Moliere. )Pág. 78)

Fin parte 1.

Felizmente y luego de dar solución a los problemas de vialidad que afectaron a la ciudad de México y alrededores, el curso de 60 hrs. denominado “Analisis, discusión y correcciones respecto a la historia oficial de México”, dará inicio el próximo 23 de septiembre en la Universidad del Valle de México, UVM, Campus Lomas Verdes (ver mi muro www.antoniopatriciopeñalosa.com) Importante señalar que el costo del mismo se podrá pagar en tres parcialidades a un precio único de $ 2,400.00. Favor confirmar su asistencia a la Dirección de Mercados Corporativos, teléfono 5238 73 00, ext. 10515, con la Señora Margarita Mora Vázquez. Favor compartir esta publicación.

@ap_penalosa

CURSO SOBRE HISTORIA DE MÉXICO

14/09/2013

Felizmente y luego de dar solución a los problemas de vialidad que afectaron a la ciudad de México y alrededores, el curso de 60 hrs. denominado “Analisis, discusión y correcciones respecto a la historia oficial de México”, dará inicio el próximo 23 de septiembre en la Universidad del Valle de México, UVM, Campus Lomas Verdes (ver mi muro www.antoniopatriciopeñalosa.com) Importante señalar que el costo del mismo se podrá pagar en tres parcialidades a un precio único de $ 2,400.00. Favor confirmar su asistencia a la Dirección de Mercados Corporativos, teléfono 5238 73 00, ext. 10515, con la Señora Margarita Mora Vázquez. Favor compartir esta publicación.

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Saludos y les espero.
UVM, Conv. curso historia de México, sept., 2013

FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y YA CARRANZA CERCA DE DEJAR LA PRESIDENCIA ¿ALVARO OBREGÓN?

14/09/2013

Yo en ocasiones comparo la historia de México con la pintura surrealista. Me cuesta mucho trabajo entenderla porque es por demás simbólica. Además también porque siento que los que la plasmaron lo hicieron con cierto egoísmo, esto es, guardaron para sí el mensaje de su obra y prefierieron dejarla a la imaginación de quienes la observan. De pronto confunde y sólo los que verdaderamente han seguido la vida del artista, encuentran el qué quiso decir o manifestar. Este es un fenómeno que igual sucede en otras partes del mundo. Si Carranza hubiera sido pintor, su obra principal hubiera derivado de un sinnúmero de bocetos previos. Cada día le habría sido necesario modificar su perspectiva original. Carranza fue arrastrado por efectos externos que cada día modificaban la realidad de los entornos en que se encontraba atrapado. Creo que cada vez que se sentaba a proseguir con su trabajo, tenía que hacer ajustes de última hora, tanto por lo que pasaba afuera, como al interior de nuestro país.

Con Alemania se identificaba más y la hubiera resaltado en sus dibujos preliminares como lo que más lo inspiraba. A Estados Unidos lo exhibiría como personaje indispensable pero representándolo como a uno a los “Jinetes del Apocalipsis” personificados por los representantes del gran capital dominante y hasta al sistema que supuestamente debiera controlarlos. Atrás de sus caballos exhibiría las imagenes de tantos que atados de las manos, irían siendo arrastrados a cambio de que se les rescatara de un infierno al que estaban sentenciados pero ciertos de que aún así terminarían con sus muñecas y sus pies destrozados. La pintura del Coahuilense concluiría advirtiendo su propia autodestrucción. Su obra magna que se llamaría La Constitución de 1917 le causaría la muerte. Cuando don Venustiano terminó su tarea no tenía público que la entendiera, más fue sujeto de rechiflas, burlas y hasta de agresiones. Mientras el pintaba, los que le rodeaban aprovechaban ese tiempo para sabotearlo desde el exterior y al interior de nuestra nación.

Alguna vez Charles Hunt promovería una entrevista entre el senador Fall, que odiaba a todo lo mexicano, con Francisco Villa quien entretanto trabajaba según él apoyando a don Venustiano, a espaldas de este último dio cabida a la propuesta de apoyo a su persona para constituir una república independiente que integrara los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y la parte norte de Veracruz. Se dice que Villa rechazó el proyecto. Sin embargo, cada día Carranza se sentía menos seguro de alcanzar a dar fin a su objetivo prioritario: su nueva constitución. Todos los cazadores apuntaban hacia su persona. Cada noche, antes de retirarse a descansar, se veía precisado a esconder su caballete protegido de muchos lienzos y cerraduras, temeroso de que cualquiera pudiera acercarse a rasgar eso que tanto tiempo había invertido laborando. Los críticos de arte, fueran gobiernos, magnates, políticos mexicanos o extranjeros, además del pueblo mismo, se afanaban en declararse enemigos del surrealismo y se preparaban a destruir la tela una vez que quedara expuesta.

Por fin en 1919 llegó la paz nuevamente a Europa. Los maltrechos Alemanes se vieron precisados a rendirse y firmar un acuerdo de paz en Versalles, Francia. Wilson ya muy enfermo, cansado y previendo la posibilidad de no culminar su gestión presidencial por razones de salud, fue recibido fríamente por los aliados. Cargaban estos últimos un resentimiento que los llevaba a concluir que su participación en la guerra había sido a destiempo y que por eso las muertes y sufrimientos habían resultado excesivos. Reprochaban que los norteamericanos habían llegado ya sin necesidad de mayor esfuerzo a poner un “hasta aquí” para luego finalmente terminar colocándose ellos la corona de laureles consecuente de su “hazaña”. Mucho era el malestar de los europeos hacia los sobrinos del Tío Sam por sus actitudes de soberbia que como en muchos otros casos los hacían sentír merecedores de las glorias y con ello del control del mundo.

Mientras en México ya también se vislumbraba un nuevo final e inicio. El señor Carranza veía cerca la conclusión de su mandato y tendría que prever la convocatoria a elecciones muy pronto. Todavía le quedaba un año de gobierno, pero como pasa normalmente en México, dicho último año implicaría nuevamente la avidez por el poder de todos aquellos que se sentían con derecho al mismo. De entre ellos resaltaba la figura de Álvaro Obregón, quien se consideraba el natural sucesor de su antecesor en razón de según él, todos servicios que le había prestado al presidente y del apoyo con que contaba por parte del Ejército. Se sentía en resumen ya el natural a afianzarse en el poder. Carranza pensaba lo contrario pero además empezaba ya a sentir una especie de urticaria en todo su cuerpo que lo hacía continuamente rascarse, sentirse molesto y nervioso. Eran los síntomas de una enfermedad tan común en nuestra nación conocida como: EL PODER. Lo que para Obregón significaba ayuda a favor de Carranza, para este último era concebida como traición disfrazada. Por lo mismo, estaba muy distante de otorgar su apoyo a Obregón. Aducía para sí entre otras cosas el hecho de que alguna vez ambos habían decidido romper con Villa y que luego Obregón había encontrado subterfugios para a sus espaldas intrigar con el centauro en contra su persona. Sabía muy bien Carranza que sus relaciones con Peláez eran cada vez más estrechas. Llegaba a sospechar que por conducto de Peláez, Obregón pretendiera tener acercamientos con los petroleros.

Nota: Debido a los problemas que atraviesa la Ciudad de México por manifestaciones que alteran el orden y la vialidad, la UVM Lomas Verdes reprogramará el evento “Analisis, discusión y correcciones en relación a la historia oficial de México” para iniciar en nueva fecha, después de fiestas patrias, tentativamente el 23 de septiembre. Esperamos contar con su presencia. Favor confirmar a Dirección de Mercados Corporativos, teléfono 5238 73 00, ext. 10515.

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CARRANZA ATRAPADO EN MEDIO DE SUS REFLEXIONES

12/09/2013

UVM, Conv. curso historia de México, sept., 2013

Cuando me decidí a entrarle a los caballos, tuve que hacerme varias preguntas: “¿te gustan? ¿piensas que estás capaz para enfrentarlos? ¿ya previste los riesgos, tiempo y dinero que entrañan? ¿no estorban a tus prioridades? ¿qué opinan tus allegados y los que de verdad saben de equitación?” Finalmente seguí adelante con mi proyecto y después de muchas vivencias algunas gratas y otras dolorosas, supe retirarme a tiempo. Esto lo pongo de ejemplo porque en el caso de don Venustiano Carranza el panorama que tenía ante sí era muy adverso como para que con todo y una nueva constitución, el país de la noche a la mañana saliera beneficiado de la misma. La promulgó en Querétaro el 5 de febrero de 1917 y no fue fácil para él que el documento se aprobara en todos los términos que pretendía.

Al interior del Congreso junto con el grupo de personalidades que coadyuvaron en el diseño de la misma, habían elementos que se negaban a apoyar en su totalidad los puntos que la conformarían. Más allá de nuestro país, también muchos ojos veían con escepticismo el proyecto referido. Algunos porque les afectaba, como a los inversionistas americanos e ingleses. Otros porque dudaban que pudiera salir adelante sin mediar nuevamente una nueva guerra civil que aunada a la guerra europea complicaría más las cosas.

De eso estaba claro el presidente norteamericano. También los alemanes estaban desconfiados porque si los americanos se entrometían demasiado en ese asunto, éstos perderían posición para aprovechar jalar agua a su molino de los beneficios que significaba México. En en nuestra propia nación Carranza tenía enemigos que no deseaban verlo como el gran hacedor debido a envidias o temor a ver afectados sus intereses personales. Pero lo que más molestaba y preocupaba a Carranza era el hecho de darse cuenta que México todavía no estaba preparado para asimilar lo que implicaba una nueva constitución. Bien sabía que había sido y era víctima de todo tipo de espionajes y además de todas partes, según los lugares desde los cuales se apostaban los buitres. La Iglesia misma también estaba por más recelosa dado que dicha ley la llevaría a perder mucha fuerza debido al liberalismo que contenía. El propio Mcdoheny se aprovechaba de dichas circunstancias sabiendo que los mexicanos en casi un 100 por ciento eran fanáticos religiosos.

Dejaba de dormir don Venustiano, preocupado porque la constitución acarreara una nueva invasión a nuestro país. No hacía de lado que cualquier negociación con el Departamento de Estado de los Estados Unidos siempre mostraba una etiqueta que exhibía un precio muy alto. No encontraba afinidad en el espíritu de esa nueva constitución con las graves realidades del país: analfabetismo igual a carencia de conocimientos y experiencia por parte de los campesinos para el uso y administración de la tierra. Eso aunado a las terribles limitaciones económicas del país, le hacía darse cuenta que no se contaban con elementos suficientes para garantizar apoyo a la población a partir de una estructura de educación que conllevara desarrollo. Si bien se había concentrado particularmente en el artículo 27 que le respaldaría entre otras cosas ya no sólo con impuestos, sino también con dividendos por el uso de nuestro territorio, no descartaba cada vez que de pronto los magnates americanos e ingleses intrigaran para sabotéarlo y así llevarlo al directo al fracaso.

Tenía que poner un “hasta aquí” al testarudo de Zapata que tantos dolores de cabeza le provocaba. También tenía que reacercarse a Villa y a Felipe Ángeles a fin de llegar a un pacto de paz. Eran muchos y muy complejos los problemas que debía superar y que por lo mismo más lo orillaban a pensar en la conveniencia de buscar otras alternativas más allá de la norteamericana y de la inglesa. No se arrepentía de haber rechazado la oferta tentadora contenida en el Telegrama Zimmermann porque finalmente, así como lo hizo con los norteamericanos, se negaba a que México perdiera su personalidad abriendo la puerta a los germanos para que aquellos cambiaran nuestra identidad y convirtieran a la nación en una especie de protectorado a su favor.

También estaba muy consciente, como hoy también deberíamos estar los mexicanos en pleno siglo XXI, que los resultados esperados no se darían de la noche a la mañana. Había que esperar a sabiendas de que ya a Carranza no le tocaría la oportunidad de levantar una cosecha resultado de jornadas muy tortuosas. Es más, hasta temía que de manera imprevista su vida pudiera ver interrumpida debido a que en cualquier momento fuera sujeto de un asesinato.

A corto plazo, para Venustiano Carranza la solución se llamaba Alemania. Pero también le era necesario reflexionar en torno a los inconvenientes de eliminar el latifundio, siendo que éste era el que producía y generaba el mayor porcentaje de la riqueza alimentaria derivada de la experiencia y capacidad económica de los hacendados. Carranza optaba por Alemania porque sabía que contaría con ella para que México se hiciera de alguna manera más independiente también en materia de producción de armas. Yo recuerdo que en alguna parte de las instalaciones del Departamento del la Industria Militar, DIM, hoy en día se exhibe una frase atribuida a don Venustiano que si bien no recuerdo con exactitud, se refiere a algo así como que: “un país que no cuenta con una autosuficiencia para producir sus propias armas, está en riesgo de perder su autonomía”.

Tenía mucha razón. Tanto le preocupaba el artículo 27 que con respecto al 123 se reservaba todavía hacer para después otros ajustes porque no descartaba que el mismo igual era particularmente relevante en relación a la industria y el comercio. Dicho artículo tenía que manejarse de manera tal que no alebrestara a los obreros y con ellos a los sindicatos de manera de afectar la productividad industrial y provocar una vez más conflictos que pusieran en riesgo la economía nacional. Muchas preocupaciones e inseguridades invadían a aquel a quien considero resultó un gran señor.

Nota: Debido a los problemas que atraviesa la Ciudad de México por manifestaciones que alteran el orden y la vialidad, la UVM Lomas Verdes reprogramará el evento “Analisis, discusión y correcciones en relación a la historia oficial de México” para iniciar en nueva fecha, después de fiestas patrias, tentativamente el 23 de septiembre. Esperamos contar con su presencia. Favor confirmar a Dirección de Mercados Corporativos, teléfono 5238 73 00, ext. 10515.
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SINFONÍA DEL ARTÍCULO 27 DE LA CONSTITUCIÓN EN RE BEMOL

10/09/2013

Eso de que la Expropiación Petrolera que llevó a cabo don Lázaro Cárdenas a favor del pueblo mexicano, se convirtió en un mito. Un gran porcentaje de las utilidades que genera PEMEX ni siquiera la empresa misma puede disponer de ellas para modernizarse ¡Ah pero eso sí! ahí anda el señor López Obrador con sus grillas y seguidores que ni siquiera saben leer o entender un libro, como su canchanchán Martí Batres, abogando porque ¡defendamos nuestro petróleo! Lo peor es que muchas veces nuestros representantes en el congreso se asustan ante el “Peje” y se hacen chiquitos, chiquitos. ¿De qué nos sirve tener grandes yacimientos de petróleo crudo que a falta de tecnología no podemos refinar y si a la mera hora lo vendemos a 100 y luego, en forma de gasolina, terminamos pagando por el mismo 150? ¡Ay los babotas! Lo más triste de todo es que seguimos agotando lo poco que resulta todavía económico en su producción tomando en cuenta los precios internacionales, pero creo que la explotación de otros recursos descubiertos implican costos de extracción que sobrepasan los precios antes mencionados.

Nuevamente se reunió el “Club de Tobi” a puerta cerrada presidido por Mcdoheny. El ambiente se cortaba con tijeras. Se iba a hacer un ensayo con la orquesta constituida por ellos mismos en relación a la presentación de una nueva “Sinfonía Mexicana” mejor que las de Moncayo, que se decía causaría furor en todo el mundo y por lo mismo Mcdoheny y sus solistas decidieron entrar a competir con otras orquestas en distintas giras alrededor del mundo o a resultado de invitaciones a directores huéspedes de los más granados. Además de los magnates duchos en distintos instrumentos, estaba presente el embajador americano en México de apellido Fletcher, quien se decía tenía voz de barítono y que como solista realzaría al conjunto. Para variar, quien dirigía la orquesta con objeto de llevarla a alcanzar un “alto vivace” era el propio Mcdoheny, quien tenía como partitura en re bemol la sinfonía llamada Articulo 27 y que se pretendía ser incluida como directriz del Conservatorio Nacional de Música de México. Aunque Mcdoheny deseaba denotar tranquilidad, a la hora de invitar con la batuta a iniciar el ensayo se traicionó, sus manos temblaban.

El solista Fletcher arrancó con una tonada muy suave como gustaba a Mozart:

“La propiedad de las tierras y aguas dentro del territorio nacional corresponden originalmente a la nación y tiene el derecho a transmitir el dominio de ellas a los particulares. Las expropiaciones sólo podrán hacerse por causa de utilidad pública y mediante indemnización.”

Atrás, los Coros acompañaban al estilo de las cantatas de Bach. Los oboes y los fagots poco a poco intensificaban su sonido y los violines y chelos se mantenían a ritmo y tono moderado. Mcdoheny apuraba al de los platillos a prepararse y exigía más ritmo y velocidad. Siguió el solista dando emoción a su cantata:

“Con este objeto, se dictarán las medidas necesarias para el fraccionamiento de los latifundios, para el desarrollo de la pequeña propiedad agrícola en explotación, para la creación de nuevos centros de población agrícola con las tierras y aguas que les sean indispensables para el fomento de la agricultura y para evitar la destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda sufrir en perjuicio de la sociedad. Los núcleos de la población que carezcan de tierra y aguas o no las tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población, tendrán derecho a que se les dote de ellas, tomándolas de las propiedades inmediatas, respetando siempre la pequeña propiedad agrícola en explotación”.

Ya estaban a punto de entrar a tiempo platillos y timbales en un “crescendo”, cuando Mcdoheny ordenó un alto a la orquesta, se cambió los lentes por lo vaporosos y opacos que se encontraban y llegó a la conclusión de que mejor sería echar mano de la Séptima de Beethoven en lugar de la que al final cambiaría el nombre a Sinfonía Carranza. Se puso a tal grado encabronado que quebró en dos la batuta y les dijo a sus músicos: “bola de imbéciles, ahora que observo con más detalle esta obra me doy cuenta que no entienden lo complicada que está su composición y no se percatan de que vamos a terminar sordos y locos ¿Ya leyeron bien lo que dice la letra de esta patraña? ¿Ya se percataron que habla de “apropiación”? ¿Ya encontraron que en do menor se resalta “fraccionar terrenos” a favor de los pinches indios piojosos? ¿De verdad sienten a fondo lo que están interpretando? Ni hablar, vamos a seguirle”. Se limpió el sudor con su pañuelo, pidió una nueva batuta, pero ya no convocó a seguir con el ensayo de manera cortés. Ahora golpeaba el piso con los zapatos como director de banda militar y se notaba cómo se levantaba el polvo. Siguió el solista, por cierto ya harto nervioso:

“Corresponde a la nación el dominio directo de todos los minerales y substancias, que en vetas, mantos, masas o yacimientos constituyan depósitos, cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan metales o metaloides utilizados en la industria, los yacimientos de piedras preciosas, de sal de gema y de las salinas formadas directamente por las aguas marinas; los productos derivados de la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite de trabajos subterráneos; los yacimientos minerales u orgánicos de materias susceptibles de ser utilizados como fertilizantes; los combustibles minerales sólidos, líquidos o gaseosos. La capacidad para adquirir el dominio de las tierras y aguas de la nación se regirá por las siguientes prescripciones:”

En este último momento, el solista Fletcher ¡se echó un gallo! y el resto de la sinfónica se fue contra él. No se daban cuenta los propios músicos que cada uno tocaba su instrumento fuera de todo orden. Estaban en total destiempo mientras se miraban unos a otros como preguntándose: “¿estás siguiendo la misma partitura que yo? Esto suena de la chingada y el director va a terminar cagándonos” Le contestó el compañero: “no te preocupes, el que ya está cagado es Mcdoheny. Mira qué cara de víctima de chorrillo tiene. Es más, creo que hasta va a dar por terminada la sesión. Se le nota enfermo”. Pues no.

Pálido y todo Mcdoheny apresuró a un “forte presto con tutti” a manera de chacarera argentina. Seguía sudando y ya requería de otros pañuelos o hasta mejor paliacates. Le hubiera gustado más, además de Beethoven, dirigir algo relativo a Tchaikovsky, Mahler, o hasta valses vieneses, pero ni modo, tenía que terminar. Dio otros tres golpes en el atrio con la batuta, convocó y continuó hasta el final de la obra. El escenario olía a leona en menstruación.

“Sólo los mexicanos, por nacimiento o por naturalización y las sociedades mexicanas tienen derecho para adquirir el dominio de las tierras, aguas y accesorios o para adquirir concesiones de explotación de minas o combustibles minerales de la República Mexicana. El estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros, siempre que convengan ante la Secretaría de Relaciones Exteriores en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar, por lo mismo, la protección de sus gobiernos por lo que se refiere a aquellos, bajo la pena, en caso de faltar al convenio, de perder en beneficio de la nación los bienes que hubieran adquirido en virtud del mismo. En una faja de cien kilómetros a lo largo de las fronteras y de cincuenta en las playas, por ningún motivo podrán los extranjeros adquirir el dominio directo sobre tierras y aguas.”

Terminó el concierto. Nadie hablaba. Mcdoheny apenas si podía sostenerse sobre sus piernas. Mentaba madres y de pronto daba la impresión que acabaría en llanto. Se fue a una butaca solo. Dio autorización a sus músicos para que se retiraran, cosa que hicieron con toda premura y discreción. Sabían que serían nuevamente convocados para hacer una modificación al arreglo, pero por lo pronto necesitaban tiempo para descansar.

Nota: Debido a los problemas que atraviesa la Ciudad de México por manifestaciones que alteran el orden y la vialidad, la UVM Lomas Verdes reprogramará el evento “Analisis, discusión y correcciones en relación a la historia oficial de México” para iniciar en nueva fecha, después de fiestas patrias, tentativamente el 23 de septiembre. Esperamos contar con su presencia. Favor confirmar a Dirección de Mercados Corporativos, teléfono 5238 73 00, ext. 10515.

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CARRANZA ENTRE SU CONSTITUCIÓN Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

09/09/2013

Nota: Este artículo forma parte de una serie que inicié el pasado 1 de de julio con uno titulado “Ahí viene don Porfirio”. A partir del mismo decidí continuar hasta su conclusión que se referirá al momento previo al arribo del general Lázaro Cárdenas
del Río. Procuro publicar diariamente. Recomiendo para leerla completa acudir a mis blogs insertos en mi página web www.antoniopatriciopeñalosa.com. Gracias.

CARRANZA ENTRE SU CONSTITUCIÓN Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

A don Venustiano Carranza le era indispensable que Estados Unidos se integrara como participante en la Primera Guerra Mundial. De entrada, dicha decisión le significaría que Wilson retirara de nuestro país las fuerzas comandadas por el general Pershing en su persecución inútil en contra de Francisco Villa. Sabía que en la medida en que se complicara la problemática europea, los soldados yanquis se hacían cada vez más urgentes en aquel continente y por lo mismo estaba seguro que ya muy pronto abandonarían nuestras tierras. Por otro lado, mientras los americanos intensificaran su atención y participación en dicha conflagración, le regalaban tiempo para terminar de redactar la nueva constitución que regiría los destinos de nuestro país. Su intención era muy clara y yo diría que práctica porque no pretendía que dicho nuevo documento sustituyera a la Constitución del ’57 de manera tajante. Simplemente, apoyándose en las ampliaciones y actualización que exhibiría a partir de su Plan de Guadalupe, daría pie a formular nuevos decretos que protegieran los intereses de nuestra nación sobre todo en lo relativo al tema de nuestros recursos naturales.

Más adelante y ya cerca en fechas, obtendría la propuesta de apoyo alemán misma que se tradujo en el Telegrama Zimmermann que finalmente terminó por rechazar. Todo esto vendría a darle al señor Carranza un respiro para concentrarse en la elaboración del proyecto de esa nueva carta magna. Ya tampoco le preocupaba la amenaza de violencia gracias a la derrota que Álvaro Obregón infringió a Villa. Pienso que la obsesión de don Venustiano estaba centrada en darle de manera definitiva una patada en el trasero a los inversionistas extranjeros, salvar para su país las utilidades que éstos cínicamente trasladaban a sus cuentas bancarias y con ello contar con recursos que permitieran consolidar una revolución que se reflejara en un México a crecer y pujante.

Era precavido y realista don Venustiano dado que aún con todas las consideraciones anotadas, no dejaba de mostrar preocupación en relación a que los Estados Unidos con todo y todo y presionado su gobierno por los grandes magnates, nuevamente se decidiera a invadir militarmente a México. El cambio de “propiedad” previsto en la nueva constitución por otro que significaba “concesión”, le hacía temer una reacción encabezada por Mcdoheny muy difícil de contener. Y sí, tenía mucha razón, porque en la práctica el famoso artículo 27 que se convertiría en la gran piedra en el zapato, tanto para el propio Carranza como para los interesados extranjeros, ahí se quedaría causando ampollas y dolores inmensos hasta que muchos años después llegara don Lázaro Cárdenas a poner las cosas en su lugar.

Los magnates peroleros y demás, estaban furiosos contra Wilson. Le criticaban el hecho de ceder a la exigencia del retiro de las tropas comandadas por Pershing sin ni siquiera a cambio firmar un acuerdo que garantizara a favor de ellos el respeto a sus propiedades establecidas en nuestro país. Por otro lado, no sabían qué tratamiento se daría en términos de retroactividad de manera que todo lo antes invertido fuera reconocido a favor de ellos y exento de figurar como algo en riesgo de ser expropiado. Carranza se supo rodear de excelentes hombres para diseñar el artículo 27, entre los que figuraban don Francisco Múgica, el señor Molina Enriquez, Pastor Rouaix y otros más. Todos ellos le sugerían la no retroactividad solo buscando mantener las aguas en calma. Ya con posterioridad al establecerse una Ley Reglamentaria, entonces quedarían definidas las bases de aplicación.

Por el momento lo importante era la promulgación de la nueva constitución. Así como en los contratos que ahora exponen los bancos a los cándidos solicitantes de una tarjeta de crédito, los constituyentes sabían que el artículo 27 convendría que pasara de alguna manera inadvertido, casi por decir con letras chicas difíciles de leer. Desafortunadamente no sabían que Mcdoheny, entre sus instrumentos de trabajo, siempre tenía a la mano o en la superficie de su escritorio una lupa de gran capacidad como para ampliar las letras que aparecieran por su tamaño original difíciles de entender.

En Europa las cosas se complicaban cada vez más. Un 12 de diciembre de 1916 después de haber cantado Las Mañanitas a la Virgen de Guadalupe y arrepentidos de sus pecados, los alemanes se reunieron con los aliados en el castillo de Chantilly, en Francia, suponiendo que ante su oferta de ahora sí ser “buenitos” nuevamente, sus enemigos se conmoverían y estarían dispuestos a chocarlas. Pero ni madres ¡qué iban a creerle a esa bola de caretudos! Entonces los germanos se convirtieron nuevamente en malos, retadores, fanfarrones, amenazadores y dijeron: “¡¿ah, sí?! pues entonces van a ver” sobre todo dirigiéndose a los ingleses. “Por ahí tenemos unas cosas que se llaman submarinos y además nuestros papás y abuelos o son bomberos, cazadores y algunos hasta soldados. Aténganse a las consecuencias.” Salieron a paso de ganso y se fueron a dar parte al Káiser. Éste último entonces decidió llevar a cabo acciones de acercamiento con Carranza, suponiendo de antemano que por lo menos éste último lo escucharía dada su mala leche en contra de los yanquis. Se dieron dos reuniones todavía entre representantes de Carranza y Wilson en 1916 y principios del 17 con el objeto de negociar y dar por terminada la invasión de Pershing a México. Como ya había comentado anteriormente, los gringos pretendían a cambio de la evacuación, la garantía de proteger las propiedades norteamericanas y desechar las pretensiones en cuanto a las medidas confiscatorias. Ya por esas mismas épocas, en Rusia crecía de manera impresionante el rechazo al régimen zarista y muy pronto se daría una guerra civil encabezada por Vladimir Illich Ulianoff, véase Lenin, que traería por resultado el total agotamiento de aquel país. El Káiser ante esa perspectiva se frotaba las manos. El papel que jugaran los norteamericanos resultaba de relevante importancia para los ingleses y los franceses. Sin su apoyo, el riesgo de caer derrotados por el imperio alemán era mayúsculo. Yo pienso que de ahí surgió la decisión de promover el Telegrama Zimmermann. Era obvio para los alemanes que si Estados Unidos ante la problemática mexicana, concentraba su atención en su país vecino, entonces aquellos encontrarían a sus contrincantes europeos en charola de plata antes de terminar engulléndolos. El Káiser sabía muy bien de los resentimientos de Carranza hacia Wilson y por lo mismo, sabiendo que Carranza no contaba con recursos suficientes, suponían que se abrigaría en la casa de los germanos.

Los ingleses se encontraban al borde de la desesperación. Según su Inteligencia, Carranza ya había llegado a acuerdos con Alemania de manera que si no seguían proveyéndose de petróleo mexicano a través de los americanos, todo estaría perdido para ellos. Según Mcdoheny, si Carranza no se aliaba a los alemanes, él y sus socios rescatarían a su favor la economía y control de un país que por su estado de revolución estaba prácticamente en la quiebra. Me llamó la atención en un libro conmemorativo publicado por PEMEX y del cual tuve el honor de recibir en obsequio un ejemplar, que en esos días los pozos en operación de las empresas americanas e inglesas producían en conjunto un promedio de 800 mil barriles diarios.

Si tomamos en cuenta que con tantas nuevas tecnologías y sin haberse descubierto todavía el manto de Cantarell, gracias al cual nuestra exportación diaria de barriles llegó a alcanzar un promedio de dos y medio barriles por día, deduzco entonces que la riqueza potencial de México en aquellas épocas era infinita en comparación con la actual y concluyo tristemente que mientras en aquellos años, las utilidades salían a favor de los bolsillos de los extranjeros, hoy en día, las ganancias que percibe PEMEX en su mayoría van a parar a la Secretaría de Hacienda para cubrir sus déficits o a las arcas de su corrupto sindicato aliado con otros sinverguenzas viejos de aquella empresa.

@ap_penalosa

DIOS FRENTE A VILLA Y MCDOHENY

04/09/2013

Esto que ahora voy a contar no lo había podido hacer ya que cuando me lo platicaron juré no hacerlo del dominio público en razón de lo delicado y por lo mismo confidencial. En el Vaticano cada vez que pedía hablar con el Papa me daban largas “Que si fue a comprar tamales, a aplicar santos óleos, que había salido de gira, etc.” El Secretario de Estado siempre estaba en juntas pero me mandaba decir que a la primera ocasión me devolvería la llamada. Total: burocracia, monjitas, curas malosos y tedeums ¡Bola de pachorrudos! Finalmente llamé al celular de San Pedro y aunque estaba muy ocupado me atendió “¿Qué pasó mi Toño, cómo andas?” Yo le dije que bien, que estaba escribiendo un libro, que seguía viendo a mi psiquiatra, etc. Me preguntó qué se me ofrecía y le contesté: “hablar con Dios”. “Espérame, déjame ver cómo anda su agenda”.

Luego me manifestó que si tenía un chance. Pensaba venir a México pero en forma muy disfrazada a efecto de que no lo abordaran los medios, la gente, etc. para poder moverse a sus anchas. Le propuse un desayuno en Coyoacán en un lugar muy discreto y que le permitiría saborear unos “huevos al albañil” servidos en molcajete riquísimos. Dos días antes de su llegada, el secretario particular de San Pedro me reconfirmó la cita, pasé al aeropuerto y de ahí tomamos un taxi al sitio convenido.

Ya en el lugar, le platiqué al Creador del libro que estaba escribiendo pero le manifesté que tenía muchas dudas dadas tantas versiones encontradas respecto de tantos acontecimientos alrededor de la historia de México. Le decía: “mira, unos dicen azul, otros rojo, algunos blanco y yo mientras cada vez me hago más bolas”. Me entendió y me autorizó entonces a publicar el resultado de la conversación, la cual se centró principalmente en lo relativo a Revolución Mexicana. Se puso un poco pensativo. Jugaba con su barba y ya luego me advirtió que no lo juzgara responsable de todo lo que había sucedido en razón de que desde un principio Él había promovido entre los hombres el “libre albedrío” y que por lo mismo, tantas pendejadas que se cometieron resultaron sujetas de su respeto a los seres humanos por brutos que pidieran ser.

Ya entrando en detalle, me platicó que a partir de 1914 de pronto se vio atacado por migrañas que casi lo hacían darse de topes contra la pared. Varias veces los doctores celestiales lo revisaron hasta que uno de ellos detectó que su problema era nervioso. “Y sí”, expresó, “tantas cosas que sucedían en este tu planeta me ponían además de disgustado, muy angustiado”. Que si México y sus problemas desde 1910, los petroleros gringos e ingleses, los alemanes que no terminaban de entender que habían nacido para perder cualquier guerra, que una conflagración mundial por vez primera, en fin, ya estaba harto.

Pidió entonces el expediente del planeta Tierra a San Pedro, lo revisó y subrayó dos nombres: Edward Mcdoheny y Francisco Villa. Le ordenó a San Pedro que los citara en la Catedral de San Patricio en New York, aprovechando que ahí se encontraba Mcdoheny y que mientras tanto Villa en ese momento no tenía mucho que hacer. Se lo acababa de sonar Obregón y entonces éste, a sabiendas de que Pershing lo andaba buscando, se fue a refugiar al cerro. “Hazlo venir con protección”, le advirtió a San Pedro, “porque con lo que hizo en Columbus, si los gringos lo identifican lo van a hacer pinole”.

Me platicó nuestro Señor que cuando aquellos llegaron a la antesala del superior de la catedral y se reconocieron, se dieron tremendo abrazo. Mcdoheny de todas formas lo hizo sin respirar porque Villa apestaba tremendamente al no haberse bañado desde hacía varias semanas. De todas maneras, aunque de a lejitos le preguntó a este último: “¿Dónde te has metido güey que ando tratando de encontrarte desde hace varios días y de ti ni tus luces?” Villa le explicó que andaba de escapada porque las tropas de Pershing lo estaban tratando de cazar. “No importa, ni te preocupes” le dijo Mcdoheny. “Después de esta reunión nos vamos a comer y te platico por qué me urge que me eches la mano”.

En eso se abrió la puerta del despacho principal, los hicieron pasar y ¡vaya la que se armó! De entrada, Dios sentado en la esquina del escritorio con la pierna derecha doblada sobre la superficie del mismo y apoyándose al suelo con la izquierda, les espetó: “a ver par de cabroncitos ¿qué se traen, eh? Los he estad observando desde allá arriba y ¿saben una cosa? ¡ya me tienen hasta la madre pinches ojetes! Tú Edward, no tienes llenadera. Te entran y te entran clavos y todo te parece poco. Eres un desgraciado intrigante que rodeado de tus borregos ahí andas alebrestando por todo ¡Ay sí! que el presidente Wilson es un marica que no les hace caso, que por qué reconocer al señor Carranza si a ustedes les hizo ¡bu! y se molestaron. Que según tú, eres el gran benefactor de México gracias a tus chingadas inversiones, que ¡cómo una nueva Constitución! Y ¿qué más?”

En eso volteó a ver a Villa que estaba con la mirada al piso, así como avergonzado y rascándose la cabeza mientras con la otra mano sujetaba su sombrero todo sudado y apestoso. “¿Y tú pinche baboso qué? por lo pronto deja de rascarte la cabezota porque me vas a llenar de pulgas la alfombra. A ver ¿qué me dices de Columbus, zángano de pacotilla? ¿A cuántos te echaste por bravucón y pendenciero? ¿Cuántas esposas sumas ya a la fecha? ¿Qué te traes con Carranza y Wilson? Claro, como no te tomaron en cuenta primero chillas, luego pataleas y lanzas mentadas de madre a diestra y siniestra baboso. Andas de hocicón quejándote de que ayudaste a Madero y que te abandonó, que Carranza es un vendepatria, que si Huerta, que cómo Obregón te llegó por las nachas y te las mordió, que lo que importa en la guerra son los resultados, no las vidas aún de inocentes.”

Mcdoheny y Villa se veían entre sí como diciendo “¡Puta, ahora sí ya nos agarraron!” Los hizo sentar al frente juntitos, juntitos y con el dedo en forma de advertencia se dirigió a Mcdoheny y le dijo: ”Mira orangután, ya sé que vas a tratar de usar a este sapo endiablado para tratar de derrocar a Carranza con la ayuda de Peláez y vas a provocar a Woodrow para que finalmente le entre a los chingadazos con los germanos ¡como si no te conociera! Por cierto ¿y cómo van tus fiestecitas de los viernes con tus novias del cine? También ya sé que en lugar de Carranza pretendes imponer a un descendiente de Iturbide, de nombre Eduardo, para que lo sustituya. Sé sobre todos tus planes araña artera con Agustín Canova, Manuel Calero, en fin. Pero te advierto: ya iluminé a Wilson y lo alerté para que de ninguna manera acepte tu propuesta.

Sigues fregando con que el ejército de tu país invada México para cuidar tus intereses y no te das cuenta que tanto Wilson como Carranza están bien ocupados uno con la Guerra Mundial y el otro armando su nueva constitución, pinche sátrapa de mierda. ¿Qué no les basta a tí y tus cuates lo que por consecuencia de la guerra está entrando a sus bolsillos? Y tú Villa peludo ¿no has reflexionado que la constitución que se está diseñando va a beneficiar a toda la gente de tu país, cosa que tu no has sabido hacer matón de porquería? !Ay sí! al cabo que van a venir Huerta y Orozco a salvarnos.

Miren taradotes, para que lo sepan: El tal Huerta anda como siempre hasta las chanclas y se va pronto a morir. Todavía no sé si le daré cabida o se lo mando a Satanás. Al tal Orozco, ya van a ver lo que va a pasar con él. De manera que mira Edward: bájale mejor, yo ya por ahí tengo un pequeño premio para tí si sigues en las mismas. Deja en paz al señor Carranza y lo mismo a Wilson. En cuanto a ti araña ponzoñosa, también pónteme más quietecito. Te vas a meter en un desmadre del cual yo no te voy a sacar aunque me pongas rosas en las capillas de los pueblos a donde llegas de conquistador…” “¡Uf!, ¿a qué huele?” preguntó Dios observando a Villa.

Al fin concluyó el Gran Arquitecto de Universo y ya más sereno observó a Mcdoheny y a Villa directo a los ojos y les insistió: “bueno, espero que me hayan entendido. Los voy a seguir observando hasta con lupa pero ya no me preocuparé en llamarlos si siguen con sus tarugadas. Simplemente voy a actuar y mejor reflexionen porque de verdad los traigo en la mira. Y ¡órale! ahuequen que tengo otros pendientes que revisar antes de llegar al Kennedy y alcanzar mi avión. Sé por ahí de un telegrama que está causando muchas especulaciones y todavía no sé cómo lo vamos a descifrar. Luego debo seguir a Rusia para entrevistarme con Lenin porque también a ese puto lo traigo entre ceja y ceja. Estoy interesado en ver de cerca unos submarinos germanos que dicen que son una fregonería. Como ven: estoy muy presionado. Abur”.

¡Qué iban a comer Mcdoheny y Villa después de la cagada! El primero, fanfarrón pero encabronado, volvió a las mismas con el típico “a mí me la pela!” En cambio Villa sí se mostró asustado y comentó: “voy a darle una repensada a las cosas. A lo mejor me convenga más retirarme a mis tierritas y me convierto nuevamente en agricultor ¡Vaya que Diosito ora sí nos la puso de a tostón!”

Fotos: DIOS, Villa y Edward McDoheny

Nota: Debido a los problemas que atraviesa la Ciudad de México por manifestaciones que alteran el orden y la vialidad, la UVM Lomas Verdes reprogramará el evento “Analisis, discusión y correcciones en relación a la historia oficial de México” para iniciar en nueva fecha después de fiestas patrias. Mientras, el próximo jueves 5 de septiembre a la 18 hrs. en mismo lugar y en forma gratuita, se llevará a cabo conferencia magistral respecto al mismo tema. Esperamos contar con su presencia. Favor confirmar a Dirección de Mercados Corporativos, teléfono 5238 73 00, ext. 10515.